La noche del estreno de Supervivientes 2015 fue una de las más extrañas de mi vida profesional. Por un parte, sentía una inmensa alegría por la buena marcha del programa ( el trabajo técnico en las islas fue impecable, los presentadores estaban maravillosos, el casting divertidísimo…) y por otra no podía dejar de sentir una profunda nostalgia.

La noche del estreno de Supervivientes 2015 fue una de las más extrañas de mi vida Sé que debo estar en España pero durante la gala, todo mi cuerpo tiraba hacia Honduras. Podía percibir el calorcito de aquel sol, la arena en los pies, el azul estrellado del mar… No llegué a soltar ninguna lagrimilla en plató porque no quise dedicarle ni un minuto a esa nostalgia ( era una noche de fiesta) pero pensé mucho en mi equipo de Honduras al que echo terriblemente de menos.

Tan duro como eso o más, fue tener a Jorge allí y no llegar a escuchar su saludo a kilómetros de distancia desde el helicóptero ( mi momento favorito de cada edición). Fueron unos minutos intensos para los dos. Me agarré fuerte de su mano temblando y pensé “voy a echarte muchísimo de menos”.

El momento de la tripita fue precisamente eso: un gesto de cariño absoluto hacia Jorge por su generosidad, su amistad y su apoyo. Nunca me falla y qué mejor abrazo y regalo que compartir con él mi incipiente tripa de embarazada y presentarle a mis “pequeños Supervivientes” como el tío Jorge.

 

Fue una forma de decirle delante de todos que somos mucho más que dos presentadores que se aprecian y disfrutan mucho trabajando juntos. Somos amigos mucho más allá de mi adorada Honduras.

Me encantó saludar a Lara junto a él. Cuando la vi colgada del helicóptero sólo pude sentir orgullo, alegría y muchas ganas de abrazarla. Todo lo que ocurrió anoche fue mágico, incluso esa emoción que, en algún momento, no supe, ni quise controlar.

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

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"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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