Agra es también un lugar que he pisado dos veces. Una por mi profesión y otra por mis viajes personales.

No me atrevo a calificar de imprescindible la visita al Taj Mahal o la experiencia de viajar en los trenes indios pero si me atrevo a compartir mi impresión de aquel viaje relámpago de un día de Nueva Delhi a Agra. 

En muchas guías, encontrarás recomendaciones para viajar en tren por la India. La red ferroviaria del país es un atractivo turístico en sí misma. No te voy a engañar: Si eres viajera y te gusta la aventura, te encantará. Las estaciones indias, el ambiente, los trenes, el viaje por ese país inmenso y precioso… De aquel viaje en tren recuerdo la impresión de bullicio y caos, la numeración de los trenes (casi imposible de cotejar), la falta de información, las carreras por el andén, y una rata gigante en la papelera del baño. Todo forma parte de mi impresión de los trenes en India y si regresara al país, volvería sin duda a viajar en tren en algún tramo. Es pura aventura.

De la llegada a Agra, recuerdo la primera nefasta impresión cuando literalmente te asaltan los conductores y guías de la ciudad en la estación de tren. Es prácticamente imposible salir de ese corro y coger un tuc tuc por libre, pero si no quieres que te timen, es la única salida. Esa es la lástima de una visita como la de Agra, que el acoso al turista pueda destrozarte una jornada llena de magia. Defenderse es difícil, rendirse quizá sea lo más inteligente y evitarlo me parece imposible.

Sin embargo, un poco más allá del estrés del acoso al turista, está el Taj Mahal. Lo he visitado dos veces en mi vida y en ambas ocasiones, me ha emocionado. Verlo desde la otra orilla del río es algo que no os debéis perder si queréis tener una impresión completa de su importancia. Mi sensación cuando ahora cierro los ojos para recordarlo es "DE CUENTO". Afortunadamente, he podido estar en muchos lugares que pertenecen tanto a la fantasía como a la realidad.  

​El TAJ MAHAL es tan bonito, armónico, perfecto, blanco y delicado que parece un sueño que se pierde cada vez que te vas. Pero os aseguro que está allí. Yo regresé para verlo de nuevo y me volvió a dejar la huella de lo eterno. Porque la pasión por la belleza puede alcanzar esa impresión de eternidad.  

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

Comerse el mundo

"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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