La primera vez que intenté subirme en una tabla de surf fue en Brasil cerca de Pipa pero fue una clase corta y no demasiado productiva. Bali también está en mi recuerdo porque fue oficialmente el lugar en el que empecé a aprender a surfear.

Bueno, surfear es algo que me queda muy lejos pero recomiendo a todo el mundo intentarlo y jugar con las olas aunque sea en la orilla como yo. Es divertidísimo y en tu primer día de clase, ya podrás sentir lo que es que "te lleve la ola" ( en el caso de los principiantes, una ola completamente rota. Pura espuma. jajajaja). En cualquier caso, hay que atreverse y empezar. Legian, Kuta, Seminyak, todas las playas del sur de Bali están llenas de zonas para practicar Surf. Recorrelas buscando los instructores adecuados. Estos son los que te enseñarán y luego te dejarán la tabla unas horas para que puedas practicar. No negocies otra cosa. Es la única manera de aprender: caerse y volver a subir.

Bajo agua pero esta vez por razones bien distintas, hallamos a estos peregrinos en otro templo inolvidable Pura Tirta Empul. Era un día señalado para las ofrendas y nos encontramos a todos estos balineses esperando largas colas dentro del agua. Era un día no demasiado caluroso. Algunos niños lloraban cuando sus padres los metían debajo del chorro del manantial a causa del frío. Ofrendas de flores y agua fresca ( a la que se le atribuyen propiedades sanadoras y curativas) para un lugar mágico. Pasamos más de una hora y media sentados observando el ajetreo en las fuentes. Todo un espectáculo espiritual y puramente balinés.

De vuelta a Ubud, los verdaderos encuentros. Seguíamos el rastro de un posible fenómeno que llenaba los árboles de un pueblo del interior de una especie de grullas blancas que llegaban por bandadas a pasar la noche. En ese camino en moto, encontramos un pueblo pequeño en el que vimos los carteles del censo de las casas ( tan famosos en Penglipuran) pero en un ambiente más real y auténtico. Estuvimos en la casa, con la familia, repasando los datos del cartel con ellos ( número de hombres, mujeres y niños) entre bromas y risas y de alguna forma, nos sumamos a ese recuento por un rato.

Los niños de la familia nos sacaron a la carretera de nuevo para ver a sus amigos volar cometas. Las cometas son paisaje habitual en el cielo balinés. Es muy típico ver a los chavales al caer la tarde con sus cometas gigantes en moto, camino de cualquier arrozal. Jugamos con ellos hasta que la luz se fue. Aún puedo sentir el tirón del hilo con la cometa gigante bailando al viento. Y las risas de esos niños

En el próximo post, os contaré mis visitas a los alrededores de Ubud y completaré este recorrido por Bali que puede ayudaros si es vuestro destino estas vacaciones. Sin duda, uno de los lugares más hermosos de la tierra.

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

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Comerse el mundo

"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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