Comerse el mundo en esto de la tele, en el sentido más estricto de la expresión, pasa porque en algún momento de tu vida profesional, te enfrentes a un gran plató en directo en una franja de máxima audiencia. Esto es el Debate de Supervivientes para mí. 

Como ya conté durante la gala, tuve que hacer el programa en su mayor parte sentada porque así me lo aconsejó el médico por el embarazo. Estaba nerviosa y muy feliz de hacer algo completamente nuevo para mí en televisión. Yo sabía que no era el día para que todo saliera perfecto pero la única manera de aprender, es empezar. 

Siempre he admirado a los grandes conductores de shows en grandes platós televisión, Mercedes, Jorge, Jordi, Jesús porque me imaginaba la dificultad de lo que hacían. Ahora -sin llegar a tener la responsabilidad de una gala principal, pero con unas cuantas horas de directo- lo sé y... ¡¡¡los admiro mucho más!! 

En un plató hay una energía muy fuerte. En un programa como 'Supervivientes', el público y los colaboradores están entregados (no os podéis imaginar la que se lió durante los juegos, ¡había gente en pie!). Y toda esta energía te llega a ti y la concentras tú cada vez que te toca dirigirte a la cámara. 

Fue muy especial vivir mi primer Debate. Ayer vi algunos fragmentos del programa para rectificar muchas cosas que me advirtieron las críticas, casi siempre acertadas. Me queda un largo camino para dominar esa gran pista central que es un plató. 

Si pudiera volver a empezar el programa del domingo, me hubiera gustado haber sabido distribuir mejor el tiempo para no tener que interrumpir al final a los Supervivientes y andar con esas prisas, haber sabido controlar mejor las intervenciones de mis colaboradores (al final, no le pude dar oportunidad a Ares para intervenir también por falta de tiempo) y eso fue un error. ¡Ares el domingo que viene, tú la primera! Y, por supuesto, le habría dicho exactamente lo mismo a Rasel porque creo que debió darse la oportunidad y probarse a sí mismo. Su juventud y su condición física le podrían haber convertido en un buen Superviviente, sin embargo, para mí, se precipitó en su decisión.

Tengo la suerte de haber estado allí. Sé lo que sienten los Supervivientes cuando duermen por primera vez bajo las estrellas, cuando reavivan un fuego, o pescan y comparten con sus compañeros. Perderse eso, es, en mi opinión , es un error. Aunque solo sea por curiosidad vital, tienes que pasar al menos unos días de la aventura. Sí, soy fan de Supervivientes y se me nota. En cualquier caso, si volviera al domingo pasado, le hubiera dado a Rasel un abrazo más caluroso al final porque, en realidad, estamos siempre hablando de un programa de televisión. No es grave…pero a los que lo sentimos de verdad, nos importa mucho.  

Mejoraré o al menos, intentaré aprender cada día. Gracias por vuestros consejos, vuestras quejas y vuestro cariño.  

Gracias también a María Escoté (falda), Juan Duyos (camisa), Elena Estaun (anillos huesos) y Aristocrazy (anillo cocodrilo). Y a Mayte, mi estilista, por trabajar conmigo y por las fotos de este post.  

El próximo domingo, nueva oportunidad.

Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

Periodista, presentadora y escritora.

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Raquel Sánchez Silva Comerse el mundo

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"Comerse el mundo" es el título de este blog porque es pura filosofía de vida. En este lugar en el que vamos a encontrarnos quiero comunicaros, por encima de todo, los beneficios de mirar a este mundo con ganas de devorarlo para evolucionar, aprender, cambiar y experimentar todo lo bueno de la vida. Espero poder proponeros planes, ideas, soluciones, cambios, riesgos y experiencias que nos unan en un hambre común: conocer, sentir y vivir al máximo respetando a todos y queriendo siempre ser un poco mejores. Bienvenidos, comensales.

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