No hay nada como el hogar

  • No he podido resistirme, pasar todo el verano en Madrid me ha despertado esa nostalgia del lugar en el que nací. Por eso he decidido hacer una mini escapada a Santander, descubre la belleza de sus playas en mi post de hoy. ¡No exagero en absoluto!.  

Cuántas veces habré visto la película y cuántas veces habré pensado en la carga de razón que tenía Dorothy cuando soltaba esta mítica frase. Vale que ella lo decía -a lo mejor- con más motivos que yo; porque un viaje a Oz, con compañía tan variopinta como la que tuvo que aguantar la pobre y sin nada que beber a mano, debe ser de lo más estresante. Pero pasar parte del verano en Madrid, habiendo nacido junto al mar también agota, no os penséis.

Así que aprovechando el fin de semana, decidí hacer una escapada rápida a Santander y remojar un poco el body. El cloro de las piscinas de Madrid había dejado de servirme de consuelo y necesitaba saborear el salitre.



Y aunque uno puede encontrar playas maravillosas en cualquier lugar del mundo, es verdad, una cosa también es cierta: en casi todas estás obligado a ver la línea horizontal que separa el cielo del mar durante todo el tiempo que decidas cocinarte “a la parrilla”, como le gusta a Lomana. Sin embargo, en Santander hay una en la que puedes disfrutar del sol, del calor, de la brisa y de la compañía mientras contemplas la silueta de una de las ciudades costeras más bonitas de España. Estoy hablando de El Puntal, una playa desde la que –incluso- puedes saludar a los pasajeros de cualquiera de los barcos que pasen para atracar en el puerto de Santander. Toda una visión!.



Llegar hasta ella tiene su encanto porque para hacerlo es necesario montarse en uno de los barcos que cada 15 minutos salen desde el antiguo embarcadero del Paseo Pereda. Tras otros quince más a bordo (durante los cuales casi todos nos pusimos a subir fotos a las redes sociales como si el mundo fuese a terminar mañana) uno ya tiene kilómetros de arena y dunas suficientes como para hacer la croqueta sin molestar a nadie.



Las lanchas pueden cogerse desde las 10.30 de la mañana, hasta las 8.30 de la tarde por unos 3,80 euros. Aunque si queréis un consejo de santanderino, yo no apuraría mucho. Los helados de Regma y las copas en Cañadío también merecen ser disfrutados con tranquilidad. Os dejo una foto para que veáis el ambientazo que hay cualquier fin de semana por la noche. Eso sí, lo que pasa allí… lo dejamos mejor para otro blog. Jeje.

Buena semana! ; )

AUTOR Alberto Herrera

Soy periodista, presentador de televisión, actor de doblaje en ciernes y adicto al chocolate.

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Soy periodista, presentador de televisión, actor de doblaje en ciernes y adicto al chocolate.

Alberto Herrera

¡Hola! Me llamo Alberto Herrera. Soy periodista, presentador de televisión, actor de doblaje en ciernes y… adicto al chocolate casi desde que tengo uso de razón. Puedo llegar a comer más de una tableta al día, así que con un “overbooking” de endorfinas tan grande me mantengo inmune frente al virus de la envidia. Mis amigos lo saben y por eso, en estos días grises, comparten conmigo secretos, momentos brillantes y más de una juerga. ¡Y yo os contaré muchas de estas cosas a vosotras!.