Sole, pizza, amore...

  • En el post de hoy os muestro parte de mis escapadita a Stromboli, la isla más famosa del archipiélago de las Eolias. Mar y montaña juntos y buena comida, no puedo quejar. Por ello, la vuelta a la rutina se hace más llevadera recordando lo vivido en el país vecino.  

Llevo toda la tarde con la dichosa melodía retumbando por cualquier rincón de mi cabeza. Así que he decidido compartirla antes de comenzar a escribir para inspirarme. Así que espero que también os resulte pegadiza, aunque no tanto como a mi!!!



Acabo de volver de Italia, se nota, ¿verdad? Y lo peor es que creo que mi subconsciente se niega a abandonar parte de la banda sonora de estos días y mi cuerpo hace lo mismo con las calorías que me he traído de allí, por lo que sólo rezo para que la resaca no me dure mucho.



Y es que uno no comprende lo que significa de verdad la expresión “Dolce far niente” hasta que pone un pie en el país vecino. La escapada ha sido breve porque tocaba seguir trabajando y aunque Berlusconi ha robado muchas horas de tertulia a Bárcenas, cuando uno habla de lo que sea con una “Granita” en la mano, las noticias de los periódicos se vuelven mucho más agradables.



Este año tocaba conocer Stromboli, la isla más famosa del archipiélago de las Eolias. Hasta hace nada, yo sólo la conocía gracias a la película de Roberto Rosellini y tengo que deciros que en 35 mm de blanco y negro o en HD, el paisaje sigue siendo igual de atractivo para quien lo visita por primera vez.



Más allá del volcán –todavía activo- o de la vegetación que cubre casi toda la isla, impacta encontrar un rincón de Europa en el que el turismo se integre de manera tan cuidadosa. Os explico: En Stromboli no hay farolas ni coches, sólo motocicletas y vehículos eléctricos de los que se utilizan en los campos de golf y el agua potable llega en barco a la isla a diario.

Patrimonio de la humanidad desde el año 2000, la arena de sus playas – de origen volcánico- es negra como las piedras de cualquiera de los tres cráteres que todavía permanecen activos. De hecho, aún pueden visitarse con excursiones organizadas en las que te alquilan hasta las zapatillas de tracking… así que allí no hay que decidir entre “playa y montaña” como en el famoso anuncio. Si uno quiere, puede tener ambas cosas.



Para ser sincero, yo he tirado más bien de playa aunque no me hubiese venido nada mal alguna visita más a la cima para quemar todo lo que he comido allí. Para el italiano, la vida no se entiende sin comida así que yo debo de ser la reencarnación de alguno. Y menos mal!! Las calorías de pizzas, granitas con nata o los míticos cornetti rellenos de Nutella (¡cómo no!) me han mantenido con energía, compensado las pocas horas de sueño.

Comparto las fotos por si todavía estáis buscando destino para una escapada o por si os apetece simplemente descubrir este paraíso. Cuando leáis esto, yo ya estaré volviendo a la rutina, a la vida moderada, a los coches y a las farolas. Y aunque la jungla madrileña me gusta, también es bueno saber que en medio del Mediterráneo hay un lugar lleno de "Sole, pizza y amore" para desconectar.

Que de ilusión también se vive, ¿no?

Buen arranque de semana!! ; )

AUTOR Alberto Herrera

Soy periodista, presentador de televisión, actor de doblaje en ciernes y adicto al chocolate.

Alberto Herrera
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AUTOR Alberto Herrera

Soy periodista, presentador de televisión, actor de doblaje en ciernes y adicto al chocolate.

Alberto Herrera

¡Hola! Me llamo Alberto Herrera. Soy periodista, presentador de televisión, actor de doblaje en ciernes y… adicto al chocolate casi desde que tengo uso de razón. Puedo llegar a comer más de una tableta al día, así que con un “overbooking” de endorfinas tan grande me mantengo inmune frente al virus de la envidia. Mis amigos lo saben y por eso, en estos días grises, comparten conmigo secretos, momentos brillantes y más de una juerga. ¡Y yo os contaré muchas de estas cosas a vosotras!.