Cara de póquer

Molly Bloom tenía 27 años y trabajaba como camarera en Los Ángeles cuando su jefe, un importante inversor inmobiliario, le pidió que organizara una pequeña timba de póquer para un grupo de amigos. Pronto se dio cuenta de que aquella no era una partida cualquiera. Más que nada porque entre aquellos jugadores estaban Toby, Leo, Ben y otras estrellas y mandamases de Hollywood.

Así, con nombres propios, pero sin apellidos (ni falta que hace), relata Bloom cómo se convirtió en la organizadora de las partidas ilegales de póquer más cotizadas de Los Ángeles en una biografía, Molly’s Game, que acaba de publicarse en Estados Unidos.

En aquellas timbas, que empezaron celebrándose en el sótano del famoso Viper Room, propiedad de Johnny Depp, y luego se trasladaron a los hoteles más lujosos de la ciudad, la apuesta mínima solía ser de 50.000 dólares. Y la propia Bloom solía “recaudar” hasta 50.000 dólares en propinas cada noche.

“Puedes conocer el carácter de un hombre observándole mientras gana o pierde su dinero”, escribe la llamada “princesa del póquer”. Bloom describe a Ben (Affleck, se entiende) como “un jugador inteligente, al que le gustaba minimizar sus pérdidas”. El peor parado de su relato es, sin duda, Tobey (Maguire): “Tobey era el que peores propinas daba, el mejor jugador y el peor perdedor”.

Cuenta Bloom que, en una ocasión, el protagonista de SpiderMan intentó humillarla a cambio de una suculenta propina. “Si quieres ganarte estos 1.000 dólares, súbete a esa mesa y grita como una foca que quiere pescado”, le desafío. Cuando ella se río con la ocurrencia, Maguire replicó: “No estoy bromeando. ¿Qué ocurre? ¿Ya eres demasiado rica para eso? ¿No gritarás como una foca por 1.000 dólares? ¡Guau! Tienes que ser realmente rica… Venga: ¡Grita!”. Bloom se negó. “Me dirigió una mirado heladora, dejó caer la propina sobre la mesa, trató de reírse, pero era obvio que estaba visiblemente enfadado”, escribe Bloom, que en diciembre se declaró culpable en un juicio que investiga aquellas partidas y que aún no ha terminado.

En 2011, Maguire (perdón, Toby) fue demandado por algunos de los jugadores (o mejor dicho, de los perdederos) de aquella timbas, aunque terminó alcanzando un acuerdo económico extrajudicial con ellos.

La polémica biografía coincide con un incidente que Ben Affleck protagonizó en Las Vegas hace unas semanas cuando los responsables del Hard Rock Hotel invitaron al actor a abandonar el casino después de que este encadenara una racha excelente en una de las mesas de Blackjack. Sospechaban que Affleck estaba contando cartas. La prensa sensacionalista americana ha aprovechado el incidente –y supuestamente otras escapadas de Affleck a varios casinos en Detroit– para insinuar que el actor tiene un problema con el juego.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.