¿El fin de la era Depp?

Johnny Depp durante una entrevista en Toronto

Los números no mienten. La última película de Johnny Depp, Transcendence, se ha estrellado en la taquilla norteamericana en el fin de semana de su estreno. Solo consiguió recaudar 12,4 millones de dólares, lo que tratándose de una cinta con un presupuesto superior a los 100 millones llamada a convertirse en un taquillazo es un fracaso estrepitoso. La crítica tampoco le está dando respiro. Le han caído palos por todos los lados. Yo ya la visto, pero he jurado (y firmado) que no hablaré de ella bajo riesgo de excomunión o algo peor. Y no tengo dinero para pagarme un abogado, lo siento.

La prensa norteamericana se pregunta ahora si la era Depp, aquella en la que Jack Sparrow y los esperpénticos personajes de las películas de Burton dominaban la taquilla sin piedad, ha llegado a su fin. Lo cierto es que Trascendence no es su primer tropezón. El año pasado, El llanero solitario, que costó la friolera de 215 millones de dólares, no fue capaz de recuperar lo invertido y nadie se acuerda ya de Dark Shadows, su última película a las órdenes de Burton.

Los buenos tiempos de Piratas del Caribe, que ha logrado recaudar más de 3.700 millones de dólares en todo el mundo, parece que son historia antigua. Hay quien achaca el bajón a una crisis de popularidad entre las mujeres (sus espectadoras más fieles) que supuestamente desaprobarían que Depp se separase de Vanessa Paradis, madre de sus dos hijos, para comprometerse con Amber Heard, 23 años más joven que él.

Pero tampoco es que a Depp estas cosas le importen demasiado. “Soy actor. Ni si quiera veo mis propias películas. Cuando alguien me dice que una de mis películas ha sido un éxito de taquilla no me podría importar menos”, ha llegado a decir. Además, con el salario más alto de Hollywood –cobra entre 20 y 50 millones por película– tampoco le falta liquidez. Ni proyectos: con cuatro películas en postproducción, dos pendientes de comenzar el rodaje y el anuncio de la quinta entrega de Piratas del Caribe no parece que la era Depp haya terminado. Al menos, todavía. Otra cosa es que sea capaz de volver a dominar la taquilla como hacía antaño.

Otra estrella que no se apaga es la de Leonardo DiCaprio. Después de acariciar el Oscar por su portentosa interpretación en El lobo de Wall Street, el actor tiene el carné de baile repleto. O al menos eso dicen los rumores. Oficialmente, DiCaprio solo está comprometido con Alejandro González Iñárritu, que le dirigirá en el thriller The revenant. Extraoficialmente, su nombre ha estado vinculado a nueve proyectos diferentes: desde una cinta en la que podría dar vida a Rasputín hasta otra en la que encarnaría al rey vikingo Harald.

Pero el último rumor es el que más titulares está acaparando. Según el Hollywood Reporter, DiCaprio podría encarnar a Steve Jobs en la película que prepara Sony Pictures y cuyo guión es obra de Aaron Sorkin. Hasta hace solo unos días, Christian Bale parecía el elegido para interpretar al fundador de Apple, pero las negociaciones con el director David Fincher –que al parecer pedía mucho dinero y demasiado control creativo sobre la cinta– fracasaron y con ellas la opción Bale se esfumó. Ahora, parece que Danny Boyle podría dirigir la película y que este ya habría tentando a DiCaprio con un papel con potencial para competir de nuevo por una estatuilla, los preferidos del actor.

Así que no hace falta alarmarse: parece que tenemos Depp y DiCaprio para rato.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.