Guerra en el rodaje: peleas famosas

Jornadas de entre 12 y 18 horas durante tres o cuatro meses. Así de exigentes son los rodajes de cualquier película comercial en Hollywood. Y con ese nivel de intensidad, no es extraño que a veces salten las chispas entre coprotagonistas.

Hace poco, el director Nick Cassavetes contaba en una entrevista que Ryan Gosling y Rachel McAdams se tiraron los trastos a la cabeza durante el rodaje del El diario de Noah. Cassavetes reveló que los actores se llevaban tan mal que Gosling exigió en una ocasión ensayar con otra actriz y que él y McAdams protagonizaron fortísimas peleas en el set. 

Pese a todo, el resultado fue notable: la película se convirtió en un clásico instantáneo de los dramas románticos y, a pesar de sus desavenencias, Gosling y McAdams vivieron un romance de tres años fuera de la pantalla.

No es un caso aislado. Algunos títulos clásicos de Hollywood también empezaron con mal pie. Dustin Hoffman y Meryl Streep se odiaron durante el rodaje de Kramer contra Kramer. A Streep le incomodada la clave misógina en la que se había escrito su personaje y decidió reescribir parte de su diálogo, lo que provocó un fuerte enfrentamiento con Hoffman. “La odiaba. Sí, la odiaba. Pero también la respetaba”, llegó a explicar Hoffman años después durante un documental sobre la película. Supongo que en este caso el tono de la película se benefició de su mala relación detrás de las cámaras.

Leonardo DiCaprio y Claire Danes, en cambio, tuvieron que fingir una apasionada historia de amor en Romeo y Julieta mientras se llevaban a matar durante el rodaje de la cinta de Baz Luhrmann. Las bromas de DiCaprio le resultaban “inmaduras” a Danes (cinco años más joven que el actor) y para la estrella, la actriz era demasiado estirada. De hecho, cuando las cámaras dejaban de rodar, Danes se dedicó a ignorar activamente a DiCaprio.

Y aunque durante años se especuló con la supuesta relación romántica entre los protagonistas de Expediente X, en realidad David Duchovny y Gillian Anderson no se soportaban. La relación no mejoró cuando Anderson se enteró de que el sueldo de Duchovny duplicaba el suyo.

Pero en esto del odio entre coprotagonistas, hay modalidades distintas. Por un lado, están quienes apenas se dirigen la palabra, como Anthony Daniels (el actor dentro de C-3PO) y Kenny Baker (R2-D2) que apenas cruzaron palabra durante el rodaje de la primera entrega de La guerra de las galaxias. Igual que Josh Hartnett y Harrison Ford en el set de la cinta de acción Hollywood: Departamento de Homicidios. Luego, está el odio acérrimo. Después de protagonizar juntos Me gustan los líos Nick Nolte dijo que Julia Roberts “no era una buena persona” y ella dijo de él que era “un horrible ser humano”.

Y por último, están quienes que llegan directamente a las manos, como Bill Murray y Lucy Liu que tuvieron que ser separados después de un enfrentamiento durante el rodaje de la secuela Los Ángeles de Charlie. En el rodaje de Lawless, una broma de mal gusto terminó en tangana entre Shia LaBeouf y Tom Hardy. Hardy se llevó la peor parte: un puñetazo de LaBeouf que le hizo besar el suelo. Más o menos como James Franco y Tyrese Gibson. El problema, en este caso, fue el método interpretativo de Franco, que llevó su personaje hasta tal extremo que los combates de boxeo de la película terminaron siendo reales. Y dice la leyenda que durante el rodaje de Acosada, Sharon Stone llegó a morderle la lengua a William Baldwin con tanta saña que el actor no pudo hablar durante semanas.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.