Oscars: del suspenso al sobresaliente

Las mejores imágenes de los Oscar 2014. Ellen Degeneres puso el humor a la gala Ellen Degeneres fue una digna presentadora en una noche en la que no faltó el sentido del humor. (Foto: Gtres).

No es por tirarme el moco, pero he clavado la quiniela: Gravity se ha llevado siete estatuillas (mejor director, mejor banda sonora y pleno al quince en las categorías técnicas), 12 años de esclavitud ha sido proclamada mejor película del año, La gran estafa americana se ha ido de vacío pese a sus diez nominaciones (yo le llamo a eso justicia divina) y no ha habido sorpresas entre los actores: McConaughey, Blanchett, Leto y Nyong’o ya tienen su estatuilla. Pero, honrillas aparte, tanto tinto en mi pronóstico solo quiere decir una cosa: la gala ha sido previsible y aburrida. Solo un par de buenos discursos salvaron la faena. Es hora de poner las notas.

Y el suspenso goes to…
- Los guionistas y productores de una gala absolutamente insípida e interminable. Ninguna de las estrellas encargadas de presentar estatuilla supo (o pudo) echarle sentido del humor al asunto: Harrison Ford tan cascarrabias como siempre; Zac Efron se hizo un lío con el teleprompter, Jim Carrey intentó ser gracioso sin conseguirlo y John Travolta rebautizó a la cantante Idina Menzel presentándola como Adele Nazeem. Y se quedó tan ancho. Un desastre.

Y el aprobado raspado goes to…
- Ellen DeGeneres, que estuvo nerviosa e insegura, no fue particularmente ingeniosa y no arriesgó por mucho que lograra que Brad Pitt o Jennifer Lawrence se comieran un trozo de pizza delante de las cámaras. Su otro logro fue hacerse la selfie más retuiteada de la historia de Twitter en la que posó con Meryl Streep, Julia Roberts, Brad Pitt, Angelina Jolie, Jared Leto, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Lupita Nyong'o, Kevin Spacey y Channing Tatum. Esperaba más de ella.

- Matthew McConaughey porque está demasiado encantado de haberse conocido. Y en vez de reivindicar el potente mensaje de su película, como hizo su compañero Jared Leto, prefirió hablar de sí mismo, de su relación con Dios y de que el camino hacia el éxito es aspirar a ser tu propio héroe. Confuso y pagada de sí mismo.

Y el notable goes to…
- Jennifer Lawrence por su buen talante. Supo perder y alegrarse por Lupita, supo reírle los chistes a su costa que hizo Ellen DeGeneres –“Si ganas hoy, te bajaremos el Oscar”– y supo solventar el trance con una sonrisa cuando volvió a tropezarse con su vestido para besar la alfombra roja. Classic Jlaw.

- Las actuaciones en directo de Pink (su versión de Somewhere over the rainbow fue notable), Pharrell Williams (que se paseó en bermudas por la alfombra roja), U2 y Karen O le dieron algo de vidilla (solo pasajera) al espectáculo. Darlene Love, una de las protagonistas del documental ganador 20 feet from stardom, se sumó a la fiesta marcándose una canción a capella.

- Angelina Jolie, porque cada vez que se sube a un escenario (esta vez como presentadora junto a Sidney Poitier) es elocuente y elegante. Nadie tiene tanta presencia como ella. Y más en ese vestido de Elie Saab que le sentaba como un guante. Sí, soy fan.


Y el sobresaliente goes to…
- Cate Blanchett porque no solo estaba perfecta con su vestido nude de Armani Prive, sino que clavó un discurso en el que reivindicó las películas sobre mujeres, tan denostadas por la industria hasta hace nada. “El público quiere ver esas películas. Además, hacen dinero. ¡La tierra es redonda, señores!”, dijo con ironía. Por cierto, solo mencionó a Woody Allen de pasada y se hizo el silencio en la sala…

- Lupita Nyongo’ que arrasó en la alfombra roja (con su precioso Prada azul, su diadema y sus pendientes), bailó al ritmo de Pharrell Williams en el patio de butacas y dio un discurso sencillamente impecable acordándose del sufrimiento de su personaje, sin caer en agradecimientos de listín telefónico y emocionándose sin perder ni por un segundo su elocuencia. Aunque lo verdaderamente impagable fue ver a Benedict Cumberbatch al borde de la lagrimilla mientras su compañera recogía su Oscar.

- Jared Leto y su pelazo (él se lo puede permitir porque además de actor es estrella del rock) por un discurso que fue reivindicativo (se acordó de Ucrania y Venezuela), activista (recordó a los 36 millones de personas que han perdido la batalla contra el sida) y emotivo. Su dedicatoria a su madre y su hermano, que le miraban emocionados desde el patio de butacas, fue conmovedora.

Ya sé que acabo de despotricar sobre Ellen DeGeneres y sus guionistas, pero de toda la noche me quedo con uno de sus chistes. “Para aquellos que nos estáis viendo en el resto del mundo, hemos tenido unos días duros aquí… Ha estado lloviendo. Pero estamos bien. Gracias por vuestras oraciones”. Pues eso, muchas gracias.

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

La espía
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Te cuento lo que se dice en los pasillos de los estudios de cine y TV, los hoteles de lujo y los restaurantes de moda de Los Ángeles, la única ciudad capaz de ser decadente de día y glamurosa de noche.