Pese a su más que probado activismo social, Susan Sarandon siempre se ha negado a lucir la etiqueta feminista. Recuerdo que, cuando hace cinco años la entrevisté durante la promoción de una película, su explicación me dejó estupefacta. "El problema de muchas mujeres que se denominan feministas es que no tienen sentido del humor y eso hace que las feministas tengan mala reputación. Por eso, digo que yo no soy feminista, soy humanista. Mi hija siempre dice que las feministas son mujeres estiradas que odian a los hombres. Y es verdad. Obviamente, han abanderado la lucha por la igualdad de derechos, pero no puedes aborrecer a los hombres, porque son la mitad de las personas y les necesitamos. Las mujeres que realmente persiguen un cambio son divertidas y tienen sentido del humor", explicaba mientras mi admiración por ella se diluía.

Que Shailene Woodley utilice esos mismos argumentos para no declararse feminista es una cosa, pero que lo haga un icono del activismo como Susan Sarandon es, sin duda, otra muy diferente. O puede que, simplemente, Sarandon sea más de hechos que de palabras o de etiquetas. Es la única conclusión posible después de leer que la actriz se ha convertido en la cara visible de la iniciativa womenon20s. La campaña persigue una cosa muy sencilla: sustituir a Andrew Jackson, séptimo presidente de Estados Unidos, por una mujer ilustre en los billetes de 20 dólares a partir de 2020, coincidiendo con el centenario de la aprobación de la enmienda que garantizó el derecho al voto femenino.

De momento, las candidatas mejor posicionadas en la votación impulsada por este iniciativa son Eleanor Roosevelt, por haber reinventado el papel de 'first lady' y haber formado parte del comité que redactó la declaración universal de Derechos Humanos, la abolicionista y, más tarde, sufragista Harriet Tubman, la activista por los derechos civiles Rosa Parks y Wilma Mankiller, primera jefa de la nación Cherokee.

Hace unos días, Sarandon tuiteaba una imagen suya con el billete de 20 dólares e invitaba a todo el mundo a imitar el gesto como símbolo de compromiso con la iniciativa. Y más tarde, escribía una columna en el 'Daily Beast' argumentando por qué había decido implicarse. Todo empezó cuando vio el vídeo de la campaña ¿Dónde están las chicas en el dinero?, donde un grupo de niños se pregunta por qué no hay mujeres en los billetes americanos, que por cierto no han cambio de protagonistas desde 1929.

"La igualdad de género es una lucha que las mujeres han abanderado durante mucho tiempo. Ha sido un camino largo y sinuoso que muchas mujeres brillantes durante las últimas décadas han abierto empujando esa gran roca cuesta arriba", explicaba Sarandon en su carta abierta. "Es el momento de poner a las mujeres en un sitio que hasta hoy ha estado reservado a los hombres que moldearon la historia de este país. Ese sitio está en nuestros billetes y este nuevo retrato puede ser un símbolo de los grandes cambios que están por llegar".

Las activistas británicas ya lo consiguieron con una campaña similar que verá sus frutos cuando, en 2017, el rostro de Jane Austen empiece a imprimirse en los billetes de diez libras. La campaña obviamente no es vinculante y la decisión solo está en manos del presidente de turno. Dicen los analistas políticos (que parece que opinan de todo) que teniendo en cuenta que esta es la última legislatura de Obama y que ya no tiene que competir por la reelección, este podría ser el momento oportuno para hacer un gesto como este. Veremos…

Autora La espía

Mi código postal: 90210. Mi trabajo: espiar a mis famosísimos vecinos de mi barrio y aledaños.

La espía
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