Casi dos mil invitados entre miembros de la realeza, destacadas personalidades de la política y la cultura, y familia, amigos y allegados de los novios se citaron en la Abadía de Westminster para asistir a la boda real entre Kate Middleton y Guillermo de Inglaterra. Y, como buenos anfitriones, los recién casados tuvieron ocasión de charlar con parte de ellos en el Palacio de Buckingham.

Tras el paseo en carroza por las calles de Londres y el emotivo beso en el balcón de la residencia de la Reina, la ya Duquesa de Cambridge y el Príncipe Guillermo compartieron un almuerzo oficial con diferentes miembros de la realeza y distinguidas personalidades de la política internacional, además de sus familiares más cercanos.

Guillermo y Kate Middleton, ataviados con el mismo vestuario con el que contrajeron matrimonio, tuvieron ocasión de compartir conversación con sus invitados, brindar con ellos por un matrimonio feliz y durarero y comer la tradicional tarta.

Para terminar la jornada, los novios ofrecieron una fiesta privada para sus más allegados en la que los novios lucieron looks diferentes y de la que la protagonista absoluta, con el permiso de Kate Middleton, fue su hermana Pippa.