Este pasado sábado, gracias a Jordi González, aprendí lo que es la Democracia. Soy residente en Reino Unido desde hace más de una década y por estar vivir tan lejos he sido una ignorante en cuanto a sistemas de gobierno se refiere. Y es que aquí no saben lo que es la Democracia porque no ven Telecinco y, en concreto a Jordi González. Este periodista practica literalmente lo de “la televisión educa y entretiene” porque además de entreternos con una entrevista de lo más entretenida a un Gran Hermano, nos instruye en lo que es un Estado Democrático. “Double Value for Money” como dicen aquí. Es decir, que te dan un dos por uno. Te divierten con un cotilleo y sin que te des cuenta,... Toma!, te encasquetan una lección de Derecho Político por el mismo precio. Una joya. Os cuento como aprendí ese nuevo concepto que es la Democracia:

Resulta que yo estoy tan ricamente viendo "La Noria" en Telecinco por internet, porque de vez en cuando a todos nos gusta un rato de ocio canalla. En ese momento, porque pillo el programa empezado, están entrevistando a uno de los concursantes de Gran Hermano. Los colaboradores del programa le empiezan a dar caña y el tío a defenderse. A eso que el público del plató se calienta y empieza a abuchearlo por unas cosas que ha dicho.

En ese momento, uno de los colaboradores del programa sale en defensa del Gran Hermano y el público, a su vez, abuchea al colaborador. Y ahí llega el Salvador de la Patria a poner orden. Jordi González se dirige al público y entonando de forma muy paternalista (ese tonillo que tenían los profesores cuando nos querían dar una lección de civismo, o mejor dicho, ese tonillo de "Juan Cuesta, Presidente de ésta nuestra Comunidad") les da el siguiente mensaje: "Por favor, respetad las opiniones. Aunque no las compartais teneis que respetarlas. Eso se llama De-mo-cra-cia". Y la palabra la pronuncia marcando cada sílaba y susurrando en voz baja, como si estuviera en misa. Me recordó también a las monjas de mi colegio cuando te amenazaban.... Y se hizo la luz.

A mi al menos me abrió los ojos. Yo estaba totalmente engañada y creía que la Democracia era que prevalezca la voluntad de la mayoría y la libertad de opinar. Pues va a ser que no. Porque la mayoría en aquel plató era clarísimamente el público, que había ejercía su libertad de expresión y abucheaba y era también la mayoría la que se manifestaba. Pero Jordi les hizo callar porque si no, no estamos en Democracia.

Me he perdido
. Si nos lo dice Jordi, hay que aprenderlo. Él, que trabaja en ese programa donde los debates políticos y de interés general son respetuosos de la opinión ajena y contraria, donde la gente no se insulta, no se interrumpe, no se falta al respeto, no se pisa. Ese ejemplo de civismo y ética de juego.

Con ese ejemplo inmaculado de comportamiento es lógico que Jordi nos adiestre en las formas que hay que guardar cuando se discute un tema tan solemne como el de si un concursante de Gran Hermano "ha cabalgado" (palabras textuales) sobre tal o cual Gran Hermana. Voy yo a decirles a estos Británicos entre los que vivo que, su Democracia, la más antigua del mundo moderno por cierto, como nosotros, los Españoles, podemos dar clases de democracia a británicos, franceses, nórdicos y quien se ponga por delante, somos los más adecuados para hacer callar a las masas cuando opinan algo o manifiestan su desagrado en nombre de la "de-mo-cra-cia" (leédla en voz baja).

O sea, que a partir de ahora, quien vaya al fútbol y grite al equipo contrario, quien increpe a un torero en la plaza, quien salga a la calle en manifestación por los contratos basura o por la subida de impuestos, todos y cada uno de los que necesiten alzar su voz para manifestar su enfado o desacuerdo son unos anti-demócratas, porque tal y como nos ha enseñado Jordi, para ser demócrata hay que callar, contrariarse en silencio y respetar las opiniones ajenas.

Cuando el Ministro diga que va a bajar las pensiones y los salarios y además subir los impuestos porque es buenísimo para todos, hay que respetar su opinion porque esa es la Democracia y que a nadie se le ocurra echarse a la calle a gritar y abuchear con pancartas porque sale Jordi y te empapela a discursos en voz baja. Gracias por esta lección Jordi. No sé qué haríamos sin ti.