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LANCÔME

La felicidad es independiente, moderna y cabe en una fragancia

La alegría de vivir es la única filosofía que permite a las mujeres resplandecer con luz propia. Actitud, energía y optimismo son sinónimo de belleza con aroma a felicidad

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Cristina Castañer

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Si los sentidos son la manera de percibir el mundo ¿de qué manera nos influyen? ¿cuál es el que más perdura en nuestra memoria? ¿qué sentido es el que verdaderamente nos deja huella? Puede pensarse que no hay nada más inolvidable que una agradable caricia o una bonita melodía, quizá lo  mejor es una bella imagen o un sabor especial… pero ¿y el olor? La ciencia responde: según un revelador estudio de la Universidad Rockefeller de Nueva York, recordamos un 1% de lo que tocamos, un 2% de lo que oímos, un 5% de lo que vemos, el 15% de lo que degustamos y hasta el 35% de lo que olemos. Es más, sus investigaciones llegaron a la conclusión de que los humanos pueden discriminar más de un billón de estímulos olfativos.

Por tanto, estamos ante un súper sentido, el que está más asociado a las emociones. Los aromas conectan directamente con el sistema límbico del cerebro, del que depende la personalidad y los recuerdos. Es así cómo se activan los instintos que influyen en el estado de ánimo para evocar sensaciones tan únicas como la alegría y el optimismo ante la vida.

La fórmula mágica de la felicidad puede estar escrita en las notas de una canción, en los ingredientes de una receta inolvidable, en el detalle de una foto, en un abrazo… Pero si es a través del sentido del olfato cuantas más impulsos se transmiten ¿es posible poner aroma a la felicidad?

LA BELLEZA POSITIVA

Desde su origen, los perfumes han querido sugerir los sentimientos más agradables y evocadores. Guardarlos en recipientes decorados con ricos materiales era entonces, y también ahora, la manera de atrapar las mejores emociones. Fue en la Grecia clásica, donde todo lo que representaba armonía, proporción y equilibrio tenía un origen divino, cuando se empezaron a importar esencias de Oriente para crear fragancias para ensalzar la belleza. A lo largo de la historia los expertos perfumistas no han dejado de trabajar en busca de la fragancia perfecta, la que es capaz de oler y a la vez comunicar el mayor de los secretos, el sentimiento más ansiado: la felicidad.

La popular frase anónima “la felicidad es un perfume que no puede rociarse sin salpicar a los demás”, puede expresarse también de manera inversa: hay perfumes que magnifican la felicidad interior cuanto más se comparte. Porque el estado de ánimo más optimista y radiante se expresa a través de la sonrisa y de una actitud positiva, pero también hay aromas que impulsan a ser más felices.

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UN COMPLEMENTO INVISIBLE

Nada es accesorio cuando se trata de buscar la felicidad a través de experiencias y filosofías para afrontar la vida. La expresión francesa La vie est belle es toda una declaración de intenciones para apreciar toda la belleza de la vida. Una fórmula mágica, una idea inspiradora y vibrante que convence a las mujeres con energía y talento, modernas e independientes. Ellas son las que se emocionan, las que no se rinden fácilmente y las que defienden la alegría de vivir con un estilo elegante y ultra-femenino.

La fórmula mágica de la felicidad puede estar escrita en las notas de una canción, en los ingredientes de una receta inolvidable, en el detalle de una foto, en una caricia… Pero si es a través del sentido del olfato cuantas más sensaciones se transmiten, poner aroma a la felicidad solo es posible gracias a la marca de belleza de las mujeres.

Fue Lancômela marca de belleza de las mujeres, quien se atrevió a poner aroma a la felicidad. Así nació en 2012 el excepcional La Vie est Belle, todo un éxito en la historia de la perfumería que se reinventa cinco años después con el sorprendente La vie est belle L’Éclat. Una fragancia sencilla y sofisticada que sorprende por su frescura y calidez, una composición radiante que se compone de los ingredientes naturales más nobles, un perfume que aporta un nuevo enfoque en el ámbito de la belleza: el derecho a la felicidad.