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¿Existen soluciones legales para el discurso del odio?

El discurso del odio está en la calle, en el instituto, y, tal vez, en tu propia casa. Si crees que tu hijo es víctima, no le cuestiones, infórmate y denuncia

Ana López-Varela

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Anónimos amenazantes por mail, insultos por whatsapp, videos humillantes en el chat de grupo del colegio, fotografías ofensivas en Facebook, acoso a través de perfiles de Instagram, burla colectiva, aislamiento social…. El discurso del odio no es sólo cosa de grupos organizados con fines políticos o ideológicos. El discurso del odio está en la calle, en el instituto, y, tal vez, en tu propia casa. Uno de los principales entornos digitales donde detectar el ciberodio son las redes sociales y, por ello, es una conducta muy común entre los adolescentes. La desinhibición, el anonimato y la exposición a todo tipo de contenidos son factores que, sumados a la falta de madurez, pueden convertirse en el caldo de cultivo perfecto para fomentar comportamientos irrespetuosos.

¿Te has parado a pensar en cómo interactúa tu hijo en Internet? El ciberodio es la difusión de ideas, lemas, actitudes o conductas a través de la red que menosprecian, atacan y humillan a otras personas. Este tipo de discurso suele dirigirse a colectivos concretos y promueve contenidos intolerantes por motivos de raza, género, sexualidad o religión. Por eso, como bien recuerda la iniciativa Por un uso Love de la tecnología –a través de la cual Orange quiere concienciar a niños y mayores sobre la importancia del uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías–, la sensibilización desde los centros escolares es clave.

Es importante impulsar campañas contra el extremismo desde las aulas y fomentar el debate positivo, difundiendo valores como la tolerancia y los derechos humanos. Sin embargo, no podemos dejar todo en manos de los docentes. Es fundamental analizar las conductas de nuestros pequeños para descubrir si se han convertido en promotores del discurso del odio o si son víctimas del mismo. Conviene recordar que el 75% de los jóvenes que sufre cyberbullying no se lo cuenta a nadie, según datos de la Fundación ANAR. En este último caso, cuando nuestro hijo es quien sufre este problema, debemos reaccionar rápidamente. ¿Cómo detectarlo? Según los expertos, los cambios físicos y emocionales, dolencias frecuentes como dolor de cabeza o de estómago, alteraciones del estado de ánimo, momentos de tristeza o apatía, síntomas de ansiedad o los comportamientos agresivos sin causa aparente pueden ser señales de que algo no funciona bien.

Fomentar el ciberodio no es sólo una conducta éticamente reprobable, sino también un delito que como tal puede tener consecuencias legales

Si pensamos que el menor está sufriendo las consecuencias del discurso del odio lo primero será no cuestionarle. Esa confianza inicial fortalecerá el vínculo y nos ayudará a descubrir los motivos por los que el menor entró en contacto con esa comunidad. Desde la organización Aula Intercultural (FeSP-UGT) ofrecen una serie de recomendaciones para gestionar la situación. Una de las pautas más importantes a seguir es que los menores no contesten a los mensajes que traten de intimidarlos o discriminarlos pues con ello suele conseguirse el efecto contrario al buscado, animar al agresor a que continúe con su juego. También es necesario que nuestros hijos se acostumbren a reportar los abusos, aprendiendo los mecanismos que cada red social aporta para denunciar el contenido ofensivo así como los usuarios que lo ponen en práctica. Y, de igual manera, es indispensable hacerles entender que si exponen su intimidad serán más vulnerables ante aquellos que quieran hacerles daño por lo que han de poner especial cuidado al decidir lo que comparten en las redes sociales.

Otro punto a tener en cuenta es la necesidad de archivar los mensajes hirientes como prueba del hostigamiento a la hora de denunciar ante la policía o el juzgado. Y es que fomentar el ciberodio no es sólo una conducta éticamente reprobable sino también un delito que como tal puede tener consecuencias legales, incluso siendo menor de edad. Los delitos de odio están recogidos en la legislación penal española de forma precisa señalando las conductas delictivas y los grupos y colectivos susceptibles de protección.

Uno de los principales entornos digitales donde podemos detectar el ciberodio son las redes sociales y por ello es una conducta muy común entre los adolescentes

Así, un agresor puede enfrentarse a condenas de prisión de uno a cuatro años, más una multa, por difundir expresiones xenófobas en la red. Josep Maria Tamarit, Catedrático de Derecho Penal y Director del grado de Criminología de la UOC (Universidat Oberta de Catalunya), remarca que, en los casos especialmente graves, las penas de prisión pueden llegar hasta los seis años y conllevan la inhabilitación si se ejercen profesiones u oficios educativos o relacionados con el deporte y el tiempo libre. En cuanto al material abusivo, el Código Penal habilita a los jueces y tribunales a destruir, borrar y retirar los contenidos de internet. Según datos del Gobierno, en 2017 las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España registraron 1.419 incidentes como delitos de odio, un 11,6% más que en 2016.

¿Cómo hacer para denunciar este tipo de conductas? Si creemos haber sido víctimas de ciberodio podemos denunciar los hechos ante las siguientes instancias: el Juzgado, el Fiscal de Odio, la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional o a través del Cuerpo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil. Con la denuncia adjuntaremos los pantallas que contengan los mensajes de odio.

Tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil tienen habilitados teléfonos de ayuda para gestionar las denuncias y tomar medidas legales.

Tanto la Policía Nacional (900 100 091) como la Guardia Civil (900 101 062) tienen habilitados teléfonos de ayuda para gestionar las denuncias y tomar medidas legales. A la hora de denunciar, será necesario un documento de identidad que acredite los datos personales del denunciante así como una descripción detallada sobre los hechos sufridos –autor, lugar físico o sitio online donde se ha producido, testigos presenciales, etc–. Además, es importante reproducir de forma literal las palabras y expresiones proferidas y puntualizar si considera que el incidente está motivado por cuestiones de raza, religión, nacionalidad, cultura, orientación sexual, discapacidad… La Policía también pedirá a la víctima que detalle con la mayor precisión posible datos sobre cualquier anagrama, distintivo, tatuaje, etc. Y en caso de haber sufrido alguna lesión, por leve que sea, lo ideal será solicitar un informe médico que complete la denuncia.

El 31 de mayo de 2016, la Comisión Europea junto con Facebook, Twitter, Youtube y Microsoft, establecieron un Código de Conducta que incluye una serie de compromisos para luchar contra la propagación de la incitación al odio en internet. Además de los acuerdos, en Europa existen varias campañas para luchar contra el odio en las redes sociales: la Campaña No Hate Speech (No al discurso de odio) contra la intolerancia en Internet; la iniciativa Tolerance Trumps Hate (La tolerancia triunfa frente al odio) y proyecto Prism Project (Preventing, Redressing and Inhibiting hate Speech in new Media), que tiene como objetivo “desarrollar estrategias y prácticas para promover un mejor uso del lenguaje con el fin de promover una cultura de respeto”.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Love Orange. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.

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