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BLACK LIMBA

¿Sabes qué piensa en realidad tu madre?

Igual que cada madre es única, la maternidad es una experiencia hay que vivir con un denominador común: su amor incondicional por sus hijos. Ahora nos toca devolvérselo porque madre solo hay una

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Decía George Washington que todo lo que era se lo debía a su madre. Al igual que el primer presidente de Estados Unidos, todo lo que somos los hijos es gracias a nuestras madres. Ellas son las que nos imprimen carácter, personalidad, las que cuidan de nosotros y las quienes siempre, pase lo que pase, están.

Cada vínculo madre-hijo es único e irrepetible, pero si algo hay claro es que nuestras madres nos soportan todo. Son la más fiel compañía en cualquier circunstancia, las hacemos reír, pero también sufrir más de lo que nos gustaría, y son el mejor apoyo independientemente de la decisión que tomemos. Han renunciado a más cosas de las que pensamos por nosotros, nos han dedicado su tiempo (nunca dejarán de hacerlo), nos miman y sacan una sonrisa cuando es necesario y son severas cuando corresponde. Porque ellas nos lo dan todo y más. Porque, como dice el refrán, madre solo hay una, se merecen que las cuidemos todos los días, y que tengamos un detalle con ellas en fechas tan señaladas como el Día de la Madre.

Igual que cada madre es única, la maternidad es una experiencia que nadie puede contar. Hay que vivirla y sentirla porque cada mujer vive una forma completamente distinta el milagro de tener hijos, aunque hay un denominador común en todas: su amor incondicional.

“Mi hijo es mi vida”. “Siento que mis tres hijas me hacen estar completa”. “Es lo más maravilloso que hay”. Quienes hablan son Ángeles (59 años), Mila (36 años) y Carmen (27 años), tres orgullosas madres que explican qué significan sus hijos para ellas y como, en algunos casos, el milagro de la vida puede ser tan difícil de explicar como maravilloso de vivir en el vídeo con el que Black Limba ha querido homenajear a todas las madres.

Tres perspectivas distintas de lo que implica la maternidad, desde las renuncias hasta las preocupaciones, las alegrías y las risas. “Cuando te conviertes en madre tu vida pasa a ser completamente diferente. Ya hay algo que importa más que tú”, asegura Ángeles, con un hijo ya veinteañero. Y agrega un sabio mensaje: “Ser madre también consiste en no hacer preguntas cuando no debes de hacerlas”.

Para Mila, la sonrisa de sus tres hijas, es todo. “Es la mejor parte de ser madre… y que vuelves como a ser pequeña”, garantiza. “Al principio, con el primer hijo el primer año, estás más perdida y agobiada, pero luego le vas cogiendo el truco. A mí me da más alegrías que agobios”, añade animando a otras futuras mamás como Carmen, con un niño de poco más de seis meses. Entre pañales y nuevas rutinas que, indefectiblemente, implican renuncias a pasiones tan personales para ella como viajar, lo tiene clarísimo: “Es la mejor elección de toda mi vida”.

Porque ser madre significa que, como dijo Sophia Loren, “nunca más estarás sola en tus pensamientos”.  O, como añadió Meryl Streep, “la maternidad tiene un efecto humanizante. Todo se reduce a lo esencial”. Por eso, nosotros como hijos, tenemos la responsabilidad de devolverse ese amor incondicional como mínimo una vez al año. Porque madre solo hay una y hay que cuidarla

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Contenido de Content Factory para Black Limba. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.