Los 85 años estelares de Sara Montiel

Fallece Sara Montiel. Así celebró su último cumpleaños Sara Montiel cumplió 85 años hace unos días.

Ha grabado más de 50 películas y ha triunfado en Hollywood junto a algunos de los más grandes, como Gary Cooper y Burt Lancaster. se casí cinco veces, pero amó muchas más. Repasamos la intensa trayectoria vital y profesional de ‘Saritísima’ hoy, cuando acaba de fallecer en su domicilio del madrileño barrio de Salamanca.

Sara Montiel ha fallecido esta mañana en su domicilio del madrileño Barrio de Salamanca. Le rendimos homenaje repasando los 85 estelares años de una de las grandes divas de nuestro cine.

El primer hombre que la besó fue Fernando Fernán Gómez;
el primero del que se enamoró, a los 16 años, Miguel Mihura. Este y, más tarde, León Felipe, la enseñaron a leer y escribir. Hemingway, a fumar. No tuvo nada con Gary Cooper porque, dice, estaba con Severo Ochoa.

Se casó cinco veces, dos con Anthony Mann -la primera, 'in articulo mortis'-. En los años 50 cobraba un millón de dólares por película y en un cine de México hay una placa que recuerda que 'El último cuplé', película que la convirtió en estrella, estuvo en cartel tres años.

Pero Sara Montiel casi no nace. Su madre, embarazada por segunda vez, decidió abortar. Aunque quien le practicó el aborto no se dio cuenta de que esperaba gemelos. Así que el 10 de marzo de 1928 y con siete kilos, vino al mundo en Campo de Criptana, María Antonia Abad Fernández. "Nunca me he quitado años", repite, así que acaba de cumplir 85 años.

Sara Montiel dice que cuando duerme oye aplausos. Sara Montiel sigue siendo la mayor estrella del show business español. Tomando la expresión de Ruano, Sara Montiel es una asignatura llave del espectáculo español. Sin saber esta asignatura de memoria no se puede pasar de curso. Hace unos años, una revista femenina encargó a Boris Izaguirre un reportaje sobre mujeres con estilo y él incluyó a Sara Montiel. Las ‘finústicas’ de la revista le pidieron que la quitara porque no se ajustaba al perfil de sus lectoras. Unas lectoras que no han hecho en su vida huevos fritos con ajos a Marlon Brando para desayunar.

La nueva vida

Es verdad que Sara Montiel dio carnaza en los últimos años a la prensa más canalla. Ahí está su boda con Tony Hernández, que no fue un montaje ("me costó mucho dinero") pero sí un desastre. Y luego Tony Hernández fue largando por los platós. En el colmo de la ridiculez, acudió a 'Sálvame Deluxe' vestido de chulapa y cantó ‘La violetera’ haciendo 'playback' con una grabación de Sara Montiel. Al acabar la actuación se dejó entrevistar. Solo se quitó el pañuelo y los claveles del pelo. Cuando Sara Montiel ha ido a la tele menos recomendable, al menos ha hecho gala de inteligencia y sentido del humor.

Una vez acudió a 'Salsa Rosa' a enfrentarse a Marujita Díaz. El presunto pique venía de que Sara no la había invitado a su boda con Tony Hernández. "Se me pasó", se excusó Sara, que soltó a Marujita nada más sentarse, y al mirarle las esmeraldas: "¿Te has dejado alguna alhaja en tu casa?".

Es probable que la vejez haya ‘desglamurizado’ a Sara Montiel, si eso es posible. Porque Sara, Saritísima según la denominación de Terenci Moix, sigue siendo una persona singular. Se fue a México en 1950 porque en España solo le daban papeles pequeñitos. Hizo 13 películas en cuatro años y se marchó a Hollywood. Allí tuvo contratos con la Warner y United Artist.

Hizo tres películas, 'Veracruz', con Gary Cooper y Burt Lancaster; 'Serenade', con Joan Fontaine y 'Mario Lanza', dirigida por Anthony Mann, y Yuma, que dirigió Samuel Fuller en 1957 y donde daba vida a Mocasín amarillo. Harta de hacer de india volvió a España para rodar El último cuplé que, junto a 'Varietés' y 'La violetera', considera sus mejores películas. "No lo digo yo, lo dice Coppola".

Memorias. Vivir es un placer (Plaza & Janés) son 400 páginas y 100 fotografías de la fascinante vida de Sara Montiel. Tenía grabadas 15 cintas que Pedro Villora ordenó. Y ahí dice cosas como esta: "La mujer debe ser puta por bondad. A ver si me explico: darse a un hombre por bondad, nunca despreciar al que te quiere porque es un daño que después no te perdonas".

Según su biógrafo, el mito Sara Montiel nació con 'El último cuplé' (1957). Antes era una actriz guapa pero poco conocida en España. Su éxito no tendría que ver solo con esa belleza. No, su éxito parte de la mezcla de su exuberancia carnal y esa voz con eco. Juan de Orduña, el director de El último cuplé, quería que una cantante doblara a la actriz pero nadie aceptó porque no pagaban en el acto. Así que Sara Montiel susurró ‘Nena’, ‘Clavelitos’ o ‘Ven y ven’. Había pedido a la orquesta que bajara medio tono. Como Sara Montiel nunca ha tenido voz nunca la ha perdido.

Pablo Sebastian, su acompañante habitual al piano en sus actuaciones musicales de los últimos años, lo explica así: «Es divina. Como siempre tuvo esa voz opaca tan personal, la conserva y jamás la escuché desafinar». Así, la estrella de La Mancha se permite decir de quien ahora es nuestra actriz más internacional: «Penélope Cruz podría acercarse a lo que yo fui, pero ella no canta y cuando lo hace desentona». Eso sí, no tiene inconveniente en asegurar que su vida la podría interpretar Jennifer López.

La biografía de una estrella

En estos días de mediadoras y protagonistas femeninas en los libros de Pilar Eyre o Andrew Morton, Sara Montiel también es pionera. Sin cobrar: "Franco me mandó a Rusia a cambio de petróleo en 1965. Allá se vieron todas mis películas, al igual que en los países satélites comunistas. Tuve que ir a Rumanía a pedir madera porque en España no había ni para hacer una silla. Fui consciente de que me estaba usando. No tenía otra opción, no quería que me fusilara", contó la inefable Sara en un programa de televisión cuando cumplió los 80.

Su carrera en el cine se acabó tras 'Cinco almohadas para una noch'e (1974). "El destape no era para mí, era muy vulgar". Luego siguió cantando -el año pasado hizo una gira por Estados Unidos-. Ahora se recupera del accidente doméstico que le produjo quemaduras en un ojo. Su cumpleaños lo celebró en casa, esa casa que al final no ha vendido y en la que, durante horas, ve películas.

Tiene una pantalla de 85 pulgadas, tantas como sus años.

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