Beyoncé: secretos de una diva

  • Se codea con los Obama, pero también con la controvertida estrella de los ‘reality shows’ Kim Kardashian. Beyoncé forma junto a su marido, el rapero Jay-Z, una de las parejas más influentes (y opulentas) del mundo del espectáculo. Poderosos y extravagantes a partes iguales, su vida familiar es un fortín a prueba de ‘paparazzis’. La más fascinante de las divas modernas es también una de las más misteriosas.

Su llegada al palco de autoridades fue la comidilla de la jornada. Con un vestido negro de Pucci, un abrigo de Dior y unos pendientes de esmeraldas a juego con un anillo que, según el 'New York Post', estaban valorados en 1,3 millones de euros, Beyoncé acaparó la mañana del 21 de enero todos los 'flashes'.

Del brazo de su marido, el rapero Jay-Z, quizá no era la invitada más ilustre de la inauguración presidencial, pero fue la más admirada. Más incluso que la familia Obama, que estrenaba ese día nuevo contrato de alquiler en la Casa Blanca. De hecho, al día siguiente, no se hablaba tanto del discurso del presidente como de la polémica -aún irresoluta- sobre el 'playback' de la artista al interpretar el himno nacional.

Pero, anécdotas aparte, lo que aquel día quedó claro es que el matrimonio Carter 'apellido oficial del rapero y su señora' sabe moverse con tanta soltura en las altas instancias de Washington como entre los bastidores de Hollywood. El afectuoso abrazo entre la cantante y Michelle Obama certificaba las íntimas conexiones con el poder de los Carter, que no solo son influyentes sino también inmensamente ricos.

La revista 'Forbes' les atribuye una fortuna que, solo entre los años 2011 y 2012, ingresó 78 millones de dólares en sus cuentas convirtiéndoles en el matrimonio más pudiente del 'show business'.

Pero, ¿cómo han conseguido los Carter situarse en una posición tan respetada como privilegiada? Desde luego, ninguno de los dos lo tuvo fácil. Él creció en una zona pobre de Brooklyn, con un padre ausente, vendiendo cocaína y 'crack', y sorteando las balas de los pandilleros. Su talento para la música le sacó de allí, convirtiéndole en un rapero multimillonario siendo apenas un veinteañero.

Ha nacido una estrella

Beyoncé tuvo más suerte. Fue la niña alegre que cantaba en el coro de la iglesia, participaba en concursos de talentos y cobraba cinco dólares a los amigos de sus padres para asistir a sus espectáculos en el salón de casa. Pero su pasión por la música se convirtió pronto en una obligación.

Siendo una adolescente, Beyoncé formó un grupo musical con sus amigas, Kelly Rowland y LaTavia Roberson. Confiando en el talento de su hija, su padre, Mathew Knowles, decidió abandonar su trabajo para convertirse en el mánager del grupo mientras su madre, Tina, se encargaba de los estilismos y ellas ensayaban en el jardín. Después de varios intentos y de que algunas integrantes causaran baja, una discográfica las descubrió y 'Destiny’s Child' se convirtió en un fenómeno. Pero aquel éxito repentino le pasó factura.

Atacada por la prensa -que la culpaba de la salida del grupo de algunas de las antiguas integrantes- y recién separada de su novio de toda la vida -con el que salió desde los 13 a los 19 años-, la artista sufrió una profunda depresión que algunos días le impedía incluso salir de la cama. "Al hacerme famosa tuve miedo de no encontrar a nadie nunca más que me amara por ser quien era", ha explicado.

Pero lo encontró. Conoció a Jay-Z en 2003, mientras grababan un videoclip y empezaron una relación discreta que terminó en boda sorpresa en 2008. Después de meses de especulaciones, la pareja logró casarse en una ceremonia privada y ante solo 40 invitados en el lujoso ático del rapero en Nueva York. Ni una sola instantánea se filtró a la prensa. "Llevamos juntos desde que tenía 20 años. Nos tomamos nuestro tiempo y desarrollamos una amistad inquebrantable antes de casarnos. Para mí, Jay representa el sueño americano. Todo lo que ha superado y lo que ha trabajado da esperanza a millones de personas. Le respeto mucho. Es un gran hombre y un gran artista", explicaba recientemente.

Solo faltaba la guinda del pastel. Pero tardó en llegar casi cuatro años. Era una decisión meditada. "Fue importante tener el tiempo necesario para convertirme en la mujer que quería ser, construir mi imperio y mi relación antes de convertirme en madre. Y ahora Dios nos ha bendecido con nuestra hija", ha explicado sobre el nacimiento de la pequeña Blue Ivy.

El ‘baby-gate’

Con la misma política de privacidad que habían utilizado para gestionar su relación, los Carter se han encargado de blindar la intimidad de su pequeña. Apenas se han visto un par de fotos de la niña y cada vez que Beyoncé sale a la calle con ella hace lo posible para ocultar su rostro de los fotógrafos. Y es que cuando nació la pequeña se dijo de todo: que no estaba realmente embarazada, que llevaba una prótesis para fingir una barriga incipiente, que habían sido padres gracias a un vientre de alquiler…

Después de que la cantante anunciara que esperaba un hijo en los premios MTV en agosto de 2011, la rumorología estalló. Y cuando por fin, Blue Ivy vino al mundo el siete de enero de 2012, Jay-Z desveló en la letra de una de sus canciones que Beyoncé había sufrido previamente un aborto, algo desconocido hasta entonces. Ahora, ha sido la propia cantante la que ha decidido romper su silencio y hablar del asunto en un documental sobre su vida.

"Es el rumor más ridículo que jamás he escuchado sobre mí. Es una locura… Ser madre es lo más poderoso que puedes experimentar en esta vida. Especialmente después de haber perdido un hijo… El dolor y el trauma que eso te provoca hacen que la oportunidad de traer una vida al mundo tenga un significado más especial. La gente debería conocer los límites".

No sólo eso, Beyoncé aporta la prueba gráfica: una ecografía. ¿Bastará para acallar a los amantes de las teorías conspirativas?

Sin embargo, la paternidad ha dejado al descubierto el lado más extravagante de la pareja. Empezando por el parto, rodeado de controversia después de que a algunos padres no se les permitiera visitar a sus bebés en la maternidad por seguridad, y siguiendo por la canastilla de la pequeña. La prensa americana ha llegado a publicar que la pareja se gastó 170.000 euros en decorar la habitación de su hija: desde una cuna valorada en 15.000 euros, hasta una trona de 11.000 con cristales de Swarovski o una casa de juguete de 23.000 euros.

Además, se dice que siempre hay dos niñeras de guardia -de un total de seis- que se ocupan de cambiarle el pañal cada hora y de darle el biberón que, según las crónicas, tiene zafiros incrustados. Y para celebrar el primer cumpleaños de la pequeña, la pareja se gastó, tal y como ha contando The Sun, 60.000 euros en un muñeca Barbie cuajada de diamantes. Y es que sus abultadas cuentas corrientes -la artista acaba de firmar un contrato con Pepsi por 37 millones de euros- les permiten llevar una vida de excesos. Para muestra, los 300.000 euros que se gastaron el pasado verano en el alquiler de una mansión en los Hamptons para un solo mes. O el millón de dólares que le cuesta al rapero alquilar una 'suite' VIP en el Barclays Center, el pabellón en el que juegan los Nets de Brooklyn, el equipo de la NBA del que es copropietario.

Amigos de los Obama

Parece que también a golpe de talonario los Carter hicieron amistad con los Obama. Durante la campaña electoral, el matrimonio organizó una velada para recaudar fondos a favor del político en el club neoyorquino de Jay-Z. A razón de 30.000 dólares el cubierto, los invitados pudieron codearse con el presidente, pero también con Beyoncé y su marido. "A J. y B., muchísimas gracias por vuestra amistad", les dijo Obama desde el atril para cerrar su discurso con una broma dirigida al rapero.

"Los dos tenemos hijas y nuestras mujeres son más populares que nosotros. Es duro, pero no pasa nada". Ellas también se habían intercambiado piropos. Beyoncé lo hizo con una carta, convenientemente difundida a los medios, elogiando el papel de la primera dama. Michelle le devolvió el cumplido cuando, preguntada por quién le gustaría ser si pudiera cambiarse, contestó: "Beyoncé".

Sin embargo, la cantante también tiene algunas amistades controvertidas. Su relación con Kim Kardashian -novia del colega de su marido, Kanye West- ha enfurecido a sus fanes. Pero ella sabe moverse con soltura en todos los frentes: entre frivolidades hollywoodienses y cenas en la Casa Blanca; 'celebrities' sin oficio ni beneficio y primeras damas.

En eso consiste ser una auténtica diva.

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