Borja Thyssen y Tita Cervera, en 'guerra' por unos cuadros valorados en 7 millones de euros, podrían llegar a juicio

  • La 'guerra' entre Borja Thyssen y Tita Cervera parece que acabará a los juzgados, a tenor de como están las cosas entre ambos. El último frente abierto, unos cuadros que el Barón Thyssen le dejó a Borja, llevarían a ambos a los tribunales.

Cuando parecía que las aguas volvían a su cauce en el seno de la familia Thyssen, se ha conocido la noticia de que Borja ha demandado a su madre Tita al reclamarle unos cuadros valorados en 7 millones de euros que el Barón dejó al joven en herencia.

El hijo de la Baronesa ya había declarado que no tenía ningún impedimento moral para no demandar a su madre ya que al parecer Tita le está negando algo que le pertenece legítimamente.

Contra todo pronóstico, la Baronesa ha puesto al mal tiempo buena cara y se ha dejado ver delante de los medios tranquila, educada y muy sonriente aunque no ha querido contestar cuando Europa Press ha querido saber cómo sobrelleva un golpe tan duro como una demanda de su propio hijo.

Lejos de hundirse, Tita sigue con su vida como si nada hubiera pasado o al menos esa es la imagen que trata de dar a los medios.

La Baronesa acudió a un conocido restaurante para comer con dos grandes amigas, Pilar de Borbón y Simoneta Gómez Acebo y posó para los periodistas en la puerta del establecimiento.

Carmen Cervera es muy consciente de revuelo mediático que esta noticia está causando así que sin perder las formas se detiene a saludar a los periodistas, pero no responde preguntas en relación al tema de la demanda.

Por otro lado el que sí parece muy nervioso es su hijo Borja, que trata de esconderse de los medios a toda costa y está tan tenso que inclusó acabó chocándose con una pared tratando de esquivar a las cámaras.

Borja Thyssen y Blanca Cuesta acudieron a la guardería de su hijo y cuando iba a aparcar su coche, calculó mal la distancia y chocó contra una pared. El hijo de la Baronesa es el que ha querido llevar el tema de los cuadros al juzgado aunque no muestra la misma tranquilidad que su madre.

La pareja incluso salió de la guardería escondiéndose de una forma muy ridícula tras una pizarra portatil para evitar ser fotografiados.