Emmanuella Dampierre fue despedida en París con un solemne funeral en la iglesia de Val-de-Grace por su nieto, Luis Alfonso de Borbón. La aristócrata francesa falleció la semana pasada en Roma a los 98 años de edad.

Emmanuella Dampierre, la abuela paterna de Luis Alfonso de Borbón, fue despedida en París en un funeral que tuvo lugar en la iglesia de Val-de-Grace. Entre los asistentes al acto se encontraban sus nueras, Carmen Martínez Bordiú y Emmanuela Mª Pratolongo.

Después de una solemne ceremonia religiosa, oficiada por el obispo de Versalles, su cuerpo fue llevado, como era su deseo, hasta el panteón que la familia Dampierre tiene en el cementerio de París.

María Margarita Vargas, la mujer de Luis Alfonso, estuvo muy pendiente de él en todo momento y no pudo evitar soltar alguna que otra lágrima. Mientras, el Duque de Anjou mantuvo la compostura en todo momento y recibía a los invitados al funeral.


ARISTÓCRATA DE RANCIO ABOLENGO

Emmanuella de Dampierre fue la hija mayor del noble francés Roger de Dampierre, vizconde de Dampierre, y de su primera esposa, la princesa italiana Vittoria Ruspoli. Además, fue descendiente de la antigua Casa de Dampierre, emparentada con la Casa de Borbón por parte de padre.

Luis Alfonso de Borbón fue el organizador de los preparativos para el funeral y entierro de Emmanuella de Dampierre. Sorprendió la asistencia de Carmen Martínez Bordiu, que a pesar de que no mantenía una buena relación con Emmanuella, quiso apoyar en estos duros momentos junto a su hijo. Carmen acudió en solitario y con un curioso paraguas a la ceremonia religiosa.

Hasta Paris también se trasladó Emmanuella María Pratolongo, la acaudalada mujer de negocios genovesa que fue la tercera esposa de don Gonzalo de Borbón. La pareja estuvo casada desde 1992 hasta 2000, fecha del fallecimiento del hijo de doña Emmanuella.

El funeral fue de cuerpo presente y tras finalizar la ceremonia religiosa, el féretro fue trasladado hasta el panteón familiar en el cementerio de París. La última voluntad de Emmanuella Dampierre era descansar allí junto al de algunos miembros de su familia.

Junto a unas diez personas se celebró el entierro, con un pequeño responso, antes de ser introducido en el panteón, donde Luis Alfonso y su esposa, María Margarita, permanecieron unos minutos rezando.

Su abuela era el último eslabón vivo que le unía a su familia paterna. A pesar de la solemnidad de la ocasión, el funeral y el entierro fueron sencillos, pues no contó con la vieja guardia del legitimismo francés que apoyó a doña Emmanuela en su lucha por el reconocimiento dinástico de su hijo, el duque de Cádiz, y después de su nieto, Luis Alfonso de Borbón.