Lupe Vélez: ¿cómo murió la primera estrella latina de Hollywood?

  • Decoró su dormitorio para que fuera una espléndida capilla ardiente, se arregló y se llenó el cuerpo de pastillas. Su suicidio provocó todo tipo de especulaciones y sórdidos rumores sobre los que hoy, 70 años después, se sigue discutiendo sobre cómo murió Lupe Vélez.

70 años después de su muerte, quienes conocieron a la diva mexicana Lupe Vélez y los biógrafos que han investigado sus últimos meses continúan sin poder responder con certeza las preguntas que se formularon sotto voce durante su funeral y que luego fueron objeto de debate en la prensa sensacionalista.

 

¿Es posible que aquella mujer sin inhibiciones, alumna avanzada del Hollywood más mundano y promiscuo, temiera hasta tal punto las consecuencias en la opinión pública de un hijo ilegítimo? ¿Resulta creíble que quien encajó el abandono de sus dos grandes amores no pudiera soportar la reticencia a casarse de un hombre con el que llevaba apenas seis meses de relación? A sus 36 años y con una carrera todavía sólida, veía aún lejana la inevitable decadencia con que la industria castigaba la madurez de sus antiguas estrellas. Entonces, ¿por qué?

 

Lo cierto es que nada como un trágico final y un bonito cadáver para afianzar el mito y agrandar un personaje que, junto con Dolores del Río, fue la primera que convirtió en objeto de culto la belleza latina en EE.UU. Llegó curtida a Hollywood, aunque apenas tenía 20 años: antes había librado una guerra despiadada con las 'vedettes' veteranas que dominaban la escena en México, para las que no era más que una niñata que provocaba los babeos masculinos con sus obscenas insinuaciones. Y tenían razón. Era provocadora, altanera y desinhibida. Por eso sus padres, un militar y una cantante de ópera, la habían mandado con 13 años a un internado de mojas en EE.UU. Solo lograron que aprendiera inglés.

 

A la adolescente Lupe le habían bastado un par de años para ser una estrella en su país. La meca del cine no se le resistió mucho más. Vendía 'sex-appeal' y un carácter volcánico que se percibía en sus interpretaciones, el cóctel que sedujo al afamado Douglas Fairbanks durante el 'casting' para 'El gaucho' (1927). "Quítate los zapatos", le espetó. "¿Para qué? Eso no es necesario", contestó soberbia. Él insistió y ella comenzó a insultarle en español: "Ese es el tipo de mujer que quiero, estás contratada".

 

Le sobraban los hombres

 

Durante todo el rodaje, la actriz Mary Pickford, pareja de Fairbanks, no les perdió de vista. Sus reticencias estaban justificadas. A Lupe le gustaban los hombres y no tenía reparo alguno en hacerlo notar. "Cuando llegaba a una fiesta, nadie sabía lo que podía ocurrir -asegura Gabriel Ramírez, autor de Lupe Vélez. La mexicana que escupía fuego-. Era muy descarada. Una roba-hombres. Se acostó con todo el mundo". En efecto, la lista conocida es larga: Clark Gable, Al Jolson, Charles Chaplin, John Gilbert… Pero lo hubiera dejado todo por Gary Cooper, al que conoció en el rodaje de El canto del lobo (1929).

 

Fue su primer gran amor. Dos años de relación muy intensa resumidos en una frase de Marlene Dietrich: «Gary está completamente controlado por Lupe». Fue él quien le ayudó a pagar su nueva mansión en Beverly Hills, donde convivieron algunos meses y donde ella residió hasta su muerte. "Gary Cooper tenía un problema de ‘mamitis aguda’ -afirma el periodista mexicano Enrique Vidal-. La madre del actor siempre se opuso a ese noviazgo, simplemente porque no le caía bien. Y Cooper era incapaz de llevarle la contraria. Un día Lupe comenzó una dura discusión con ella que concluyó con el desplante de la diva: ‘Quédese con su niño. A mí me sobran los hombres’".

 

A pesar de su respuesta altiva, para Vélez la ruptura fue un golpe terrible. Intentó olvidarle refugiándose en una carrera cada vez más brillante y con la ayuda de los narcóticos y el consuelo de los nuevos amantes. Probablemente esa huida hacia delante fue la que le llevó a casarse con Johnny Weissmuller en 1933. Casi seis años en el que el sexo sustituía al amor y los desencuentros y los celos se transformaban en hematomas y arañazos que los maquilladores de 'Tarzán' disimulaban.

 

La pequeña mexicana -algo más de metro y medio- regresó en 1937 a su país, ya como un mito, para rodar 'La Zandunga' junto a Arturo de Córdova, un seductor que fascinaba al público femenino de su país. Lupe no fue una excepción. Volvía a sentirse enamorada de verdad y De Córdova le correspondía, a pesar de estar casado y con cuatro hijos. La relación entre ambos era compleja porque él quería preservar su reputación y le horrorizaba el escándalo que supondría un divorcio. Lupe no tuvo tantos reparos y firmó la separación de Weissmuller en 1939.

 

¿De quién era el hijo?

 

"En el fondo, era una mujer tradicional que deseaba casarse para toda la vida y tener hijos. Por eso hizo todo lo posible para que dejara a su mujer", explica Vidal. Hasta el punto de filtrar a la prensa su relación adúltera. Pero no salió como lo había planeado. La esposa del actor, que había pensado en la separación, consideró humillante que su vida privada fuera aireada y se negó a conceder el divorcio jurando que nunca lo haría. Lupe fue consciente entonces de que nunca cumpliría su sueño: formar una familia con él.

 

¿Quién era el padre? Supuestamente Harold Ramond, un actor secundario que había actuado junto a De Córdova en Frenchman’s Creek (1944). Allí le conoció. Tal vez fuera cierto que, desengañada por su relación imposible, se encaprichara de Ramond y decidiera pasar página. En noviembre de 1944 hacían oficial su compromiso apremiados –según la versión que circuló después– por el embarazo de la actriz. Sin embargo, el novio tuvo dudas. Discutieron y la indecisión de él llevó a Lupe a romper la relación, aunque en la prensa, tras el funeral, Ramond aseguró que nunca se negó a casarse, que lo hubiera hecho.

 

Temerosa de convertirse en madre soltera y de la repercusión que hubiera tenido para su carrera, pidió ayuda a su hermana Josephine. Le propuso escapar juntas a México hasta dar a luz, para que luego fuera Josephine la que reconociera como suyo al bebé. Ella aceptó. Sin embargo, antes tenía que realizar un viaje con su marido al extranjero durante unos días. Pasaron semanas sin tener noticias suyas. Hastiada por el desamor, deprimida por el escándalo que se avecinaba, solo vio una salida.

 

No es la única versión. Son muchos los que sostienen otra más sórdida. «Ella esperaba un hijo de Arturo. Como él no podía divorciarse y las raíces católicas de ambos descartaban abortar, buscaron a un hombre de paja para casarse con ella: Ramond», afirma Enrique Vidal. ¿Qué habría salido mal? "Un día Lupe llegó por sorpresa al apartamento de Arturo y lo encontró en la cama con Ramond. Eso la volvió loca -apunta Gabriel Ramírez- La bisexualidad del galán siempre fue un asunto tabú". De modo que sí, podría haber desesperación y despecho, pero por el engaño de los dos hombres y por un hijo no deseado que la ligaría a ellos para siempre.

 

Su muerte está cubierta con un velo de incógnitas y rumores que, en algunos casos, hicieron de esa tragedia un esperpento. En uno de los capítulos de Hollywood Babylon, un best seller de los años 50, Kenneth Anger sostenía que en realidasd se había encontrado el cadáver de Lupe en el cuarto de baño, ahogada al caer desmayada e introducir la cabeza dentro del inodoro, hasta adonde habría llegado para, arrepentida de su decisión, vomitar las pastillas.

 

Los testimonios de los policías y el de su secretaria nunca variaron: la habían hallado sobre la cama. Para mayor confusión, hace unos meses Clark Fogg, uno de los autores del libro Beverly Hills Confidential: A Century of Stars, Scandals and Murders, se hizo con el que, afirma, es el único documento gráfico de la tragedia, obtenido de los archivos de uno de los agentes que cubrieron el caso. En la foto se la ve bien arreglada y con gesto sereno, teñida de rubio. tumbada en el suelo y con la cabeza apoyada en un cojín. Si, como parece, es auténtica, ¿por qué mintieron los testigos afirmando que estaba en la cama?

 

Lo único cierto es que el primer mito latino de Hollywood dejó como legado tantas incógnitas que hoy se la recuerda más por su muerte, que por la estela que dejó en el firmamento del cine.

 

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