Dicen quienes están habituados a vivir bajo el glamour de los focos y a pisar alfombras rojas que tras el brillo que transmiten, la realidad es otra. Una muy similar a aquella que en su día retrataba Paulo Coelho en 'El vencedor está solo', una novela que precisamente situaba su acción durante el festival y en la que desdibujaba las figuras de actores, directores, diseñadores y modelos más allá de la riqueza y el lujo.

Sin ánimo de caricaturizar, pero si de mostrar el otro lado del Festival del cine, se pueden analizar distintas facetas de este encuentro anual que en esta ocasión llega a su edición número 65. Y la fiesta cinematográfica, que arrancaba ayer con la presentación de la cinta ‘Moonrise Kingdom’  -con un cartel formado por Tilda Swinton, Bill Murray, Bruce Willis y Edward Norton- ya ha dejado algunos momentos para el anecdotario.

Pero para hacer un repaso habría que empezar por el propio cartel. Resulta curioso, cuanto menos, que para celebrar el 65 aniversario eligieran a Marilyn Monroe como protagonista de su cartel cuando se cumplen 50 años de la muerte de la que probablemente sea el icono femenino más destacado de la historia del cine. El festival le ha rendido un sentido homenaje sin recordar que no deja de ser paradójico que Marilyn nunca pisó la alfombra roja de Cannes.

Homenajes al margen, la cosa estos días va de cine, pero también de moda, porque los modelitos que lucen las estrellas son más comentados que las películas a concurso. Destacaron las impresionantes colas de vestidos como el de Eva Longoria o el de la actriz Fan Bing Bing o el sugerente Giambaptista Valli de Diane Kruger.

También el actor Alec Baldwin que, en una práctica para la noche de bodas, en la croissette con su prometida, la española Hilaria Thomas, en los brazos. Aunque no fue la única anécdota que protagonizaron. La chaqueta de deporte que lucía el actor durante un paseo por las calles de Cannes también fue de lo más comentado (y de lo menos glamoroso).

Ellos no fueron los únicos que abandonaron las mieles de la alfombra roja por ocio mucho más mundano. La actriz Isla Fisher prefiere pasar la tarde en los caballitos con su hija Olive mientras que su marido, Sacha Baron Cohen, se pasea vestido de dictador. De todo hay en la viña del señor.