Fue en 2003 cuando la actriz australiana pisó por última vez la alfombra roja de Cannes. Entonces presentaba la cinta Dogville y aún no había tenido a sus dos hijas menores, fruto de su matrimonio con el cantante Keith Urban. Es más, aún faltaban tres años para que se casase con su ahora marido. 

Ahora, con todos estos cambios en su vida, y nueve años después de pisar la alfombra roja de Cannes, la protagonista de 'Moulin Rouge' ha vuelto a la ciudad francesa para demostrar que, pese a las nuevas actrices, los nuevos talentos, ella sabe bien cómo convertirse en la protagonista de un festival de cine con un vestido rojo. Kidman ha volado hasta la costa azul para presentar 'Paperboy', una película dirigida por Lee Daniels y en la que comparte cartel con dos guapos oficiales: Matthew McConaughey y el exchico Disney Zac Efron.

Vestida de rojo también se ha presentado Kylie Minogue, que debuta estos días como actriz con la cinta Holy Motors', dirigida por Leos Carax y que tiene a la crítica más que confundida, ya que los comentarios sobre ella van desde las calificaciones de sublime hasta las de horrorosa.

Por su parte, otra mujer que comenzó su carrera haciendo otra cosa que nada tenía que ver con la interpretación (era y es modelo), también pisó con garbo la alfombra roja. Milla Jovovich, a la que no le ha ido nada mal en el mundo del cine, también estaba de estreno con 'On The Road'.

Goya Toledo, por su parte, no tenía película en cartel, pero quería estar presente en el Festival: la firma Chopard requería su presencia en una de esas fiestas con las que sueñan el común de los mortales pero que solo están creadas para unos pocos privilegiados. Solo así se mantiene el glamour año tras año.