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Prepara el vión. Voy a por un bocadillo

Prepara el vión. Voy a por un bocadillo

“¿El mayor glotón de los que se tiene noticia? Elvis Presley, seguro”. Lo afirma Mark Jacob, autor del libro ‘What a Great Ate’, sobre la especial relación entre la fama y la comida. En él se lee que su mansión, Graceland, contaba con un circuito cerrado de televisión para estar en contacto inmediato con la cocina, donde al menos un asistente permanecía de guardia las 24 horas del día. Lo más solicitado: tartas, y cuando el jefe pedía una, no se refería en absoluto a una porción. Es la misma razón por la que no se compraban botellas de Pepsi, sino que, periódicamente, llegaba un camión para abastecer los depósitos. Aunque nada mejor que esta anécdota para entender el comportamiento compulsivo de Elvis: de charla con dos amigos, el músico y actor mencionó que en Denver había probado el mejor bocadillo de su vida. Uno de ellos aseguró que le gustaría probarlo. Al instante, Presley ordenó preparar su avión privado. 1.200 kilómetros de viaje. Al aterrizar, en un hangar ya estaba esperando su encargo, la delicia llamada ‘El Oro del Loco’: una barra entera de pan italiano rellena de mantequilla de cacahuete, mermelada de uva y medio kilo de panceta. Uno de estos bocados provocó la ruptura del Rey con la actriz Rita Moreno: “Cuando vi cómo se comía uno de sus bocadillos, pensé que esa pasión nunca la sentiría por mí”. Foto: Gtres.