"Mi temperatura corporal subió como si me hubiera caído en un baño de agua hirviendo. Estaba sonrojada de pies a cabeza. Fue el tipo de calentón que inspira la poesía o la música". Así describe Rita Moreno el instante en el que conoció a Marlon Brando. Fue en la sala de maquillaje de la película Désirée en 1954, donde él encarnaba a Napoleón y ella tenía un papel secundario. En realidad, Brando ya se había fijado en ella cuando Moreno protagonizó la portada de la revista Life pocos meses antes. Siempre le habían gustado las mujeres exóticas.

Ese día, Moreno y Brando dieron comienzo a una relación que duró ocho años y estuvo dominada por la pasión. "Decir que era un gran amante –sensual, generoso, deliciosamente imaginativo– es subestimar lo que hizo no sólo con mi cuerpo, sino con mi alma. Cada aspecto de estar con Marlon era emocionante", escribe la actriz, de 81 años, en la autobiografía que lleva su nombre y que acaba de publicarse en Estados Unidos.

Pero Brando, movido por su "insaciable" apetito sexual, nunca dejó de ser un 'playboy'. De hecho, durante su relación con Moreno, se casó en dos ocasiones, con las actrices Anna Kashfi y Movita Castaneda, y tuvo varios hijos con ellas. "Me rompió el corazón con sus infidelidades físicas, pero sobre todo con sus traiciones emocionales", explica la actriz. Pero ni las innumerables rupturas entre ellos ni los matrimonios de él ni las infidelidades de ella les mantenían separados. "No podía estar lejos de él. De hecho, estaba enganchada al reto de volver a recuperarle una y otra vez", escribe Moreno.

Parte de su estrategia era ponerle celoso. Ella vivió romances con actores como Dennis Hopper o Anthony Quinn, del que cuenta que "no trataba bien a las mujeres". Pero ninguna de aquellas aventuras tenía el efecto deseado. Y entonces, después de encontrar ropa de otra mujer en la casa de Brando, Moreno decidió apuntar más alto. "Sabía que nadie pondría a Marlon más celoso", escribe. Se refería a Elvis. La actriz se las ingenió para visitar el rodaje de El barrio contra mí, conocer al cantante y empezar a salir con él.

Pero todas sus citas con Presley terminaban igual. "Siempre acabábamos en mi sala de estar con una pelea entre su pelvis y sus pantalones tensos. Podía sentirle contra mi cuerpo… Esperaba su siguiente movimiento… Pero nunca llegaba". Al cantante, explica Moreno, le gustaba abrazar y besar a sus conquistas, pero en las distancias cortas era retraído y el sexo no era su fuerte. "Elvis era muy dulce, amable y tímido, pero no tenía mucho que decir. No tenía nada que ver con Marlon".

Cuenta Moreno que un día, observándole mientras devoraba un sándwich, se dio cuenta de que, probablemente, se sentía más atraído hacia aquel bocadillo que hacia ella. Después de aquella epifanía, Moreno no volvió a ver a Elvis y regresó a los brazos de su amante.

Poco después de aquel escarceo fallido, la actriz se quedó embarazada de Brando. "Para mi sorpresa y horror, Marlon lo organizó todo inmediatamente para que pudiera abortar". Él ni si quiera se dignó a recogerla de la clínica, donde le habían practicado un aborto ilegal, y mandó a un amigo en su lugar. Cuando Moreno llegó a casa, sufrió una hemorragia y tuvo que ser ingresada en el hospital. La reacción de Marlon fue furibunda: quería que la clínica le devolviera el dinero, pero casi no se interesó por su salud.

 Apenas unos días después, Brando se fue al rodaje de 'Rebelión a bordo', donde se enamoró locamente de Tarita Teriipia, con la que se acabaría casando. Cuando Brando volvió de aquel rodaje, Moreno estaba convencida de que ese sería el final de su relación. Desesperada, revolvió en el cajón de los medicamentos del actor, echó mano de un puñado de pastillas para dormir y se las tragó. "Me fui a la cama a morirme. No era un suicidio por venganza, sino una forma de consuelo, una muerte para escapar del dolor", escribe. Sobrevivió gracias al ayudante del actor, que se la encontró y la llevó al hospital.

Después de aquel trágico episodio, el terapeuta -de Moreno convenció a la pareja de que por el bien físico y mental de la actriz, debían separarse. "Estábamos encerrados en un amor loco que se prolongó durante años, hasta que un día salí de un coma y tuve que escoger entre la vida y él". Y Moreno escogió vivir. No fue nada fácil para ella. "Era una niña pequeña y enferma en una relación obsesiva. Los dos estábamos obsesionados con el otro. Marlon era mi droga. Yo estaba enganchada a él y fue muy difícil superar eso".

Por fin, el 1965 Moreno encontró la estabilidad junto al cardiólogo Leonard Gordon con el que tuvo a su única hija, Fernanda Luisa Fisher. Aunque quería a su marido, el suyo nunca fue un matrimonio perfecto y Moreno relata en sus memorias que a menudo se sentía atrapada en la relación y fantaseaba con escapar. Y tuvo su oportunidad. En 1968, Moreno buscaba trabajo y decidió pedirle ayuda a su antiguo amante. Llevaban seis años sin verse, pero Brando intercedió encantado y le consiguió un papel en 'La noche del día siguiente'. Moreno tendría que interpretar a su amante.

Durante el rodaje en Francia, la ex pareja salió a cenar y, después de varias copas de vino, la actriz se quedó dormida sobre la mesa. Al despertarse, sintió el aliento de Brando en su cuello. "Marlon, no podemos hacer esto. Sabes que no podemos", le dijo. "Déjame solo dormir contigo. Es lo único que quiero, dormir juntos". La actriz se negó, pero durante el rodaje, su turbulento pasado volvió a hacer acto de presencia. Tenían que rodar una escena en la que ella debía abofetearle.

Brando, un obsesivo actor del método, quería que fuera convincente y le pidió que lo hiciera con fuerza. Cuando Moreno le pegó, él reaccionó con violencia abofeteándola también "con toda la fuerza de su poderoso brazo y con la mano abierta". En aquel instante, la actriz revivió los años de traiciones e infidelidades. "Fue como si las sinapsis de mi cerebro volvieran a conectarse. Las viejas heridas, el resentimiento y la falta de respeto recorrieron todo mi cuerpo. Y Rita Moreno resurgió como la amante ofendida", explica. La reacción de la actriz, que empezó a gritar enloquecida y le digirió varios puñetazos, fue tan convincente que terminó formando parte del metraje final de la película.

Pero aquel rodaje, les sirvió para recuperar su relación. Con los años, el galán irresistible fue transformándose en el Brando obeso y adicto al helado de la última etapa de su vida. Un año antes de su muerte, se vieron por última vez. Su estómago era tan enorme que la actriz no pudo acercarse a darle un beso en la mejilla.

Cuando Brando murió en 2004 a los 80 años, el único recuerdo de su carrera que conservaba en su casa de Mulholland Drive era una foto de él besando a una Moreno desnuda en aquella última película. Estaba colgada en la pared de su estudio. Brando nunca la olvidó. Ella sigue recordándole. Lo hará hasta el último día de su vida. "Recuerdo cómo me hablaba, cómo tocaba los bongos, cómo me hacía el amor… Y cómo estuve a punto de morir por amarle". 


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