River Phoenix: su última noche en Hollywood

  • Hace 20 años, en una aciaga noche de Halloween, River Phoenix se desplomaba y moría a las puertas del Viper Room en Los Ángeles. Solo tenía 23 años. Estaba llamado a ser la gran estrella de su generación, pero una sobredosis dio al traste con su carrera y su vida. Coincidiendo con el aniversario de su muerte, un libro desvela los detalles de aquella última y trágica noche. Y lo que le pudo salvar la vida.

 Cuando tenía 18 años, River Phoenix era mi héroe. Siempre había querido conocerle. Una noche, durante una fiesta de Halloween, pasó a mi lado. Estaba más que pálido, completamente blanco. Antes de que tuviera la oportunidad de saludarle, se había ido. Estaba yendo al Viper Room». Aquel fan que tuvo un encuentro fugaz con la estrella era Leonardo DiCaprio. Phoenix siempre había sido una inspiración para él. 

Con solo 23 años, era el actor más prometedor de su generación gracias a un brillante curriculum de películas como 'Cuenta conmigo', 'Mi Idaho privado' y una nominación al Oscar por Un lugar en ninguna parte. Pero su verdadera pasión era la música: cantaba, componía y tocaba la guitarra en su propio grupo, Aleka’s Attic. 

Aquella noche, Phoenix iba a actuar sobre el escenario del Viper Room. Nunca lo hizo. Fue la noche en la que murió. Coincidiendo con el vigésimo aniversario de su desaparición, un libro, 'Last night at the Viper Room: River Phoenix and the Hollywood he left behind', escrito por el periodista Gavin Edwards, de la revista 'Rolling Stone', aclara lo que pasó aquella noche de Halloween.

La última noche
En pocos meses, el Viper Room se había convertido en el club de moda de Los Ángeles. Johnny Depp había comprado el local situado en el 8852 de Sunset Boulevard con un grupo de socios. Quería hacer de él un espacio alternativo para la música underground. Pero, de paso, el local se convirtió en una gran sala VIP para Depp y sus amigos en la que no era extraño encontrarse a Kate Moss, la entonces novia del actor, sirviendo copas o a Naomi Campbell bailando en la pista. 

Aquella noche de Halloween, había varios conciertos programados en el Viper Room. Depp iba a tocar con su banda y Phoenix actuaría con el grupo de su amigo Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers. Pero al llegar al club, Flea le comunicó al actor que no había suficiente espacio para él sobre el escenario. River cogió su guitarra y volvió a su mesa. 

Le acompañaban sus hermanos, Rain y Joaquin, que habían volado a Los Ángeles para pasar unos días con él. También estaba con ellos la actriz Samantha Mathis, la última novia del actor. Mientras los cuatro compartían una de las mesas del garito, un amigo de Phoenix –al que nunca se ha identificado– se acercó a él y le ofreció una copa. 

River se la bebió sin preguntar. Se trataba de una 'speedball', una mezcla líquida de cocaína y heroína. Bob Forrest, cantante del grupo Helonious Monster, ha contado en un libro que, poco después, Phoenix se le acercó y, blanco como un fantasma, le dijo: «No me encuentro demasiado bien. Creo que estoy sufriendo una sobredosis». Minutos después, vomitó y se desplomó en el suelo.

El momento del auxilio
Ese fue el momento más crítico de la noche. Según Gavin Edwards, si alguien hubiera llamado a una ambulancia en aquel instante, Phoenix podría haber sobrevivido. Sin embargo, Joaquin Phoenix decidió sacar a su hermano a la calle, donde intentaron reanimarle sin éxito. La escena en aquella acera de Sunset Boulevard fue grotesca. Mientras River caía al suelo y sufría convulsiones, su hermana, Rain, se sentaba en su pecho intentando estabilizarle y le practicaba el boca a boca.

Mathis, mientras tanto, se golpeaba la cabeza contra una pared temiéndose lo peor y Joaquin, según Edwards, insistía en que todo se arreglaría. River Phoenix convulsionó durante cinco minutos. Finalmente, consciente de que no podían hacer nada por él, Joaquin llamó al 091. «Por favor, vengan. Se está muriendo. Por favor», imploró a los servicios de emergencias. En ese momento, dentro del club, la banda de Johnny Depp tocaba sobre el escenario. La ambulancia recogió a Phoenix y le trasladó al hospital Cedars Sinai de Los Ángeles. Allí, los médicos certificaron su muerte a la 1.51 de la madrugada. 

La negativa de su madre
Dos semanas después, la autopsia determinó que había elevadas concentraciones de heroína y cocaína en su sangre. Su muerte por sobredosis fue un shock para sus fanes. Phoenix siempre había proyectado la imagen de una estrella alejada de los excesos de Hollywood: vegetariano desde los 10 años, comprometido con el medio ambiente y capaz de comprar 300 hectáreas de bosque tropical en Costa Rica para salvarlo de la deforestación. 

Phoenix no cumplía con el cliché de las estrellas juveniles alocadas. Más bien al contrario. Quizá por eso, tres semanas después de su muerte, su madre, Arlyn, escribía una carta abierta al diario Los Angeles Times. En la misiva, defendía que su hijo nunca había pertenecido a la salvaje «escena nocturna» de Los Ángeles. «Creemos que la energía de la fiesta de Halloween y aquel club desbordaron su experiencia y su control. ¿Cuántas otras jóvenes almas han muerto después de consumir drogas de forma recreativa? Rezo porque la forma en la que nos ha dejado River sirva para llamar la atención sobre cómo se desgastan los espíritus de su generación». 

Sin embargo, según Edwards, el consumo de drogas del actor no era tan esporádico como creía su madre. En su libro recoge el testimonio de Matt Ebert, asistente de producción de Mi Idaho privado, que asegura que Phoenix empezó a consumir heroína durante el rodaje de aquella película. El actor se había tomado tan en serio su papel, que decidió probar las mismas drogas que consumía su personaje. Pero el experimento se le fue de las manos y pasó de «consumir de vez en cuando a tener un intenso problemas con las drogas». No es el único testimonio que apoya esta tesis. 

Las últimas películas
El roquero Bob Forrest cuenta en su libro, Running with Monsters, que los últimos días de Phoenix fueron una orgía de drogas junto al guitarrista de Red Hot Chili Peppers, John Frusciante. «River estuvo con John durante días y, probablemente, no durmió ni un solo minuto», describe. «La rutina era siempre la misma para todos nosotros. Primero, fumábamos crack, luego nos pinchábamos cocaína en vena. Más tarde, de nuevo heroína para ser capaces de mantener una conversación durante unos minutos, antes de empezar el ciclo otra vez».

Durante el rodaje de su última película, 'Una cosa llamada amor', el comportamiento de Phoenix se volvió errático. Su madre, convertida en su mánager, le acompañaba en los rodajes. Su padre, John, se había mudado a Costa Rica y, preocupado por el efecto nocivo que Hollywood podía tener en él, le había suplicado que dejara el cine. Según Edwards, ese era también el plan del actor. 

Después de rechazar el papel de Ethan Hawke en 'Reality bites', River firmó para protagonizar dos cintas más: Entrevista con el vampiro y Dark blood. Después, estaba decidido a despedirse. Phoenix no llegó nunca a rodar 'Entrevista con el vampiro'. Christian Slater le sustituyó. 'Dark blood' se estrenó el año pasado, 19 años después de su muerte. El pasado 31 de octubre, el Viper Room no abrió sus puertas. Desde hace 20 años, Halloween no se celebra en el club. Es la noche del luto, la noche de muertos. 

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