Sofía Vergara, la 'sex symbol' que llegó de Colombia

  • Sofía Vergara la actriz latina más cotizada de Hollywood. También la más sexy y deseada. Pero antes de triunfar, Sofía Vergara tuvo que huir de su país, superar un divorcio cuando solo tenía 20 años y sobrevivir a un cáncer. Ahora todo eso (incluida una breve relación con Tom Cruise) es pretérito imperfecto mientras planea su próxima boda con su actual pareja, el multimillonario empresario Nick Loeb.

Su vestido verde corte sirena se dio por vencido en el peor momento. Era la noche de los Emmy y Sofía Vergara lucía guapísima en un diseño de de Zuhair Murad que había causado el golpe de efecto deseado en la alfombra roja. Pero la cremallera estalló. No pudo más y, allí donde la espalda pierde su casto nombre, dejó al descubierto sus encantos.

Podía haberse callado. Haber llamado a vestuario y arreglarlo con un zurcido de emergencia. Nadie se habría enterado. Pero decidió contarlo, aportando prueba gráfica, a través de Twitter. "¡¡¡Sí!!! Esto ha pasado 20 minutos antes de recoger el premio", explicaba.

Así es Sofía Vergara: exuberante, divertida y siempre dispuesta a ser el centro de todas las miradas. Y así ha conseguido convertirse en la actriz mejor pagada de la televisión -19 millones de euros el año pasado- gracias a su papel en 'Modern Family'.

Cuando, allá por 2009, los creadores de la serie escribían el histriónico personaje de Gloria Delgado, no les hizo falta echar mano de su imaginación. Su musa era la actriz que habían elegido para interpretarla: misma risa histriónica, mismo acento indomable, mismas curvas y el mismo carácter pasional. Pero las comparaciones no terminaban ahí. Las dos eran inmigrantes, habían tenido un hijo antes de los 20 y pasaron el trago de un divorcio demasiado pronto.

Camino a Estados Unidos

La travesía de la actriz, como la de Gloria, empezó en Colombia. Sofía Margarita Vergara nació en la ciudad colombiana de Barranquilla en 1972 en el seno de una familia acomodada, conservadora y religiosa. Durante unas vacaciones familiares en la playa, un fotógrafo se fijó en ella y, antes de darse cuenta, estaba recibiendo ofertas para trabajar como modelo televisiva.

Sofía les pidió permiso a las monjas de su colegio y con su bendición, protagonizó un 'striptease' playero para anunciar una bebida gaseosa que la convirtió en un rostro conocido en toda Sudamérica. Poco después, fichó por Univisión y mientras su carrera despegaba, decidió casarse con su novio del colegio, Joe González. Solo tenía 18 años, pero estaban enamorados. Dos años después, Sofía daba a luz a su hijo Manolo. Pero su amor adolescente no duró y la pareja decidió separarse poco después.

Después del divorcio, dispuesta a rehacer su vida, se matriculó en la Universidad para estudiar odontología. Pero su teléfono seguía sonando y, seis meses antes de terminar su diplomatura, volvió a trabajar como modelo. Sin embargo, una tragedia cambió el rumbo de su vida.

En 1998, su hermano mayor era asesinado cuando unos delincuentes intentaban secuestrarlo. "No puedes quedarte sentada en casa pensando en las tragedias. Así es como las personas se deprimen y sus vidas se detienen". Para predicar con el ejemplo, Sofía decidió que Colombia no era un lugar seguro para criar a su hijo, hizo las maletas y se trasladó a Miami con su madre y su hermana. Pero la felicidad duró poco.

En el año 2000, le diagnosticaron un cáncer de tiroides que le obligó a recibir tratamiento. "Cuando te dicen que tienes cáncer, entras en pánico. Pero ahora estoy curada y la cicatriz ya no me molesta", ha explicado.

Recuperada, decidió que si quería convertirse en una estrella, tenía que probar suerte en Los Ángeles. Nada más llegar, tuvo que hacer cambios. Para empezar, se tiñó su melena rubia de castaño para complacer a los directores de 'casting'. "No estaba consiguiendo ningún papel. Para ellos, el estereotipo de latina tiene que parecerse a Salma Hayek. En cuando me teñí el pelo, empezaron a creerse que yo también era latina".

La novia de Tom Cruise

Mientras rodaba comedias que no pasaban la criba de la primera temporada, Sofia empezó a adentrarse en los círculos de poder de Hollywood. Así es como conoció a Tom Cruise. Fue durante una de las fiestas previas a los Oscar, organizada por Will Smith. Recién separado de Penélope Cruz, Cruise volvía a ser el soltero de oro de Hollywood. Oficialmente, de su breve romance se sabe poco. Extraoficialmente, tanto que Andrew Morton le dedicó unas cuantas páginas en una biografía no autorizada sobre el actor.

Según esta versión, después de aquella fiesta, Cruise agasajó a Sofía con flores, chocolates y llamadas. Días después, la invitó a visitar el Celebrity Center, el edificio que la Iglesia de la Cienciología tiene en Hollywood. Siempre según Morton, Sofía conoció allí a David Miscavige, líder de la controvertida religión.

Sin saberlo, la actriz estaba haciendo la audición más importante de su vida. Tal y como relata Morton –y cómo destapó Maureen Orth en 'Vanity Fair'–, Cruise estaba buscando esposa con la ayuda de Miscavige. A la actriz se le advirtió de que si su noviazgo cuajaba, tendría que convertirse a la Cienciología. "Aterrorizada" y creyendo que "ardería en el infierno si se unía a la fe", según escribe Morton, Vergara no quiso seguir adelante con la relación.

Su futura boda con Loeb

Pero ahora eso es pretérito imperfecto. Desde 2010, Sofía comparte su vida con Nick Loeb. Tres años más joven que ella, Loeb es el heredero de unas de las familias más ricas de Estados Unidos y tiene serias aspiraciones políticas. Desde el principio, su relación ha vivido altibajos. En mayo, anunciaban su ruptura para, un mes después, volver a ser fotografiados de la mano. Y en julio, coincidiendo con el cumpleaños de la actriz, Loeb le pedía matrimonio.

Sin detalles concretos sobre la boda, Sofía ha explicado que no se plantea ampliar la familia. Al menos, de momento. "Quizá tenga que congelar mis óvulos", ha bromeado. Por ahora, solo piensa en divertirse. "Somos unos profesionales del no hacer nada. Nos gusta sentarnos en la playa, beber vino y hablar", ha explicado.

Y Sofía ha sabido subirse a su tren de vida. "Me encanta el lujo. Amo los yates y los viajes. No puedo vivir sin esas cosas y no pienso disculparme o fingir que no me gusta el lujo, porque me encanta", ha explicado. Su 'look' es un reflejo de su inclinación por la ostentación. No escatima ni en maquillaje ni en joyas -"si mi estilista no me parara, saldría a la calle como un árbol de Navidad"-.

Por eso, las alfombras rojas son su territorio y sus archifamosas curvas, un imán para los 'flashes'. Y nadie como ella ha sabido sacarles partido. "Seamos sinceros, sé que mis pechos me han abierto algunas puertas", ha reconocido. Ahora que están abiertas, Sofía Vergara está en Hollywood para quedarse.

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