La duquesa de Alba se encontraba en su palacio de Sevilla con su novio cuando su hijo menor avisó que iba a comer con ella. De forma improvisada, los tres terminaron compartiendo mantel cordialmente. El acercamiento ha comenzado.

Procupado por cómo le está afectando a la duquesa de Alba la serie que Telecinco ha emitido en dos capítulos sobre su vida, Alfonso Díez quiso acompañar a Cayetana en estos difíciles días que le han quitado el sueño y hasta alterado sus niveles de tensión, como ella misma me dijo.

Indignada por cómo salen parados en ese trabajo televisivo que, sin embargo, cuenta con todas las facilidades de la Casa de Alba para poder rodar escenas en el interior del palacio de Liria y hasta en Dueñas, la aristócrata está viviendo un infierno desde que vio el primer capítulo –el segundo fue todavía peor para ella–, y de ahí que su disgusto se haya notado hasta en su salud. «No hay derecho a lo que me están haciendo. Yo siempre me he portado muy bien con los medios de comunicación y no entiendo por qué quieren dar esa imagen de mi marido, el hombre que más he querido en mi vida, que no se ajusta en nada a la realidad. Tampoco me parece bien cómo me presentan, como una mujer frívola, cuando todo el mundo sabe que no me gusta nada ir a fiestas y solo acudo a las que tengo compromiso», se queja la duquesa.

Cayetana no ha parado de llorar desde que vio la segunda parte de esta serie, que comenzó hace un año con la emisión de dos capítulos que sí fueron de su agrado y que se centraron en su infancia y primera boda. Justamente el buen resultado fue lo que permitió que las cámaras entraran en los palacios y que dos de sus hijos, Carlos y Cayetano, participaran activamente en esta segunda parte.

Muy atento con su novia, Alfonso Díez viajó hasta Sevilla para verla. Estos días incluso ha intercambiado algún día de libranza con sus compañeros del ministerio para poder estar más cerca de la mujer que asegura amar desde hace ya más de 30 años.La sorpresa llegó de forma inesperada cuando, mientras Cayetana y Alfonso se encontraban en el interior de Dueñas, avisó Cayetano que se desplazaba al palacio para comer con su madre. Cuando llegó, lo único que la duquesa le pidió es que evitara una situación incómoda. Y así fue. Los tres comieron en lo que puede ser un primer paso de acercamiento a la rutina diaria de los hijos de la duquesa con su novio, y más después de la reunión que se celebró el pasado mes de febrero en Liria, en la que Carlos y Cayetano, llamado ‘núcleo duro’ de la familia, se sentaron con la pareja para llegar a un acuerdo de entendimiento o, por lo menos, empezar a conocerse.

Sí a la relación, no a la boda
No era normal que después de más de tres años de relación, los hijos de Cayetana no hubieran hablado nunca con el hombre que hoy le hace feliz. Ese día se rompió el hielo, se aceptó una relación, pero se rogó encarecidamente que no hubiera boda. Una vez más, el argumento volvía a ser por el bien de la Casa de Alba. Los hijos de Cayetana consideran que ese enlace solo podría traer problemas, a pesar de todos los documentos que Díez firmó meses atrás renunciando a cualquier privilegio o situación que pudiera obtener por ser duque consorte. La intención es buena, pero desconfían que con el tiempo eso llegue a cumplirse.

Como lo cortés no quita lo valiente y como todos los hijos, lógicamente, están viendo que su madre lo está pasando muy mal por la comentada serie televisiva, ha sido una vez más Cayetano, que actualmente controla la parte administrativa de la Casa de Alba, quien decidió reunirse con Cayetana y Alfonso para arroparla y demostrar que está a su lado.

Posible demanda
Para la duquesa tener a sus hijos cerca es fundamental y prioritario en estos momentos. A sus 85 años, el temperamento y la firmeza de antaño se resienten con los disgustos y más en una mujer que, aunque parezca fuerte, es muy vulnerable a todo lo que se diga de ella o los suyos.

Defensora de muchas causas imposibles, hoy Cayetana sólo quiere llevar a los tribunales a la productora y cadena de televisión sin tener en cuenta que, de poner una demanda, saldrían a la luz los permisos, facilidades y colaboraciones de todo tipo que la Casa de Alba ha prestado y el nombre de cuantos han participado.

Mientras tanto, Alfonso prefiere callar y respaldarla en todo. Está a su lado, hablando a diario, visitándola más que de costumbre y consciente de que Cayetana sufre con estas cosas. El pasado miércoles hubo comida de amigos en el palacio con la duquesa como anfitriona. Este sábado será la madrina de la botadura de un trasatlántico en Barcelona, acto al que acudirá con su novio. Y con él pasará también la Semana Santa en Sevilla, en Dueñas. Serán sus hijos los que decidan si se suman al plan o van a otros destinos.