Laura Sánchez y Aitor Ocio luchan por la custodia de su hija

  • Con el informe pericial del psicólogo de la niña en manos del juez, Laura Sánchez retiró por sorpresa la demanda de custodia única para mantener la compartida. El caso será visto para sentencia.

El 10 de mayo se celebró en Bilbao la última vista preliminar del juicio que mantienen Laura Sánchez y Aitor Ocio por la custodia de su hija, Naia. La fecha era vital, puesto que ese día, los peritos entregaban al juez el informe psicológico de la niña, determinante en este tipo de casos. Según ha podido saber' Hoy Corazón', los expertos afirmaban que la niña era feliz, tenía perfectamente asumida la separación de sus padres y desarrollaba su rutina con absoluta normalidad repartiendo sus días entre uno y otro.

Durante la celebración de la vista, y para sorpresa de todos, Laura decidía retirar su demanda de custodia única para defender la compartida, que es lo que asegura que siempre quiso. Lo cierto es que ante el resultado del informe pericial, lo habitual en estos casos es que se recomiende alterar lo mínimo la vida de la pequeña y mantener, por tanto, la custodia compartida, tal y como se estaba haciendo hasta la fecha, aunque quizá con pequeños cambios en el reparto de los días.

A pesar de la decisión de Laura, aparentemente conciliadora, Aitor mantenía su demanda de custodia única, lo que dejaba el caso en manos del juez. Visto para sentencia desde ese mismo día, la pareja espera ahora la resolución definitiva, que puede darse en un plazo de tres días a cinco meses. Un periodo de tiempo que, de apurarse hasta el final, quizá resulte demasiado largo para los dos, puesto que es una batalla que los ha mantenido muy preocupados en los últimos meses.

Aun así, y según fuentes cercanas a la modelo y al futbolista, ambos están esperanzados en que se resuelva favorablemente para los dos. Incluso Aitor, que lucha por la absoluta, estaría conforme en caso de que el juez se decante por la compartida –la opción más probable–, siempre y cuando se establezca un nuevo reparto, más equitativo, que les permita a los dos disfrutar de la niña por igual, es decir, tanto en días escolares como en días de ocio. En caso de resolverse así, se pondría fin a una lucha en la que los dos han sufrido muchísimo.