Hubo un día en que ser elegida la mujer más bella de España era el sueño de muchas jóvenes. De aquello no ha pasado tanto pero, pese a tener sus seguidores acérrimos el concurso Miss España ha perdido fuelle. El perfil de la ganadora se desdibuja cada año hasta el punto de que muchos serían incapaces de poner rostro –y menos aún nombre– a la actual ganadora. Ella es Paula Guilló, Miss Teruel.

Guilló fue la última Miss elegida bajo el mandato de Andrés Cid. El empresario, que se había hecho con el certamen 20 años antes, inauguraba el 2011 con la venta del proyecto alegando motivos personales.

Los nuevos dueños
Recogieron el testigo Rosa María Fernández y Julio Martín, ella vinculada a la organización de eventos y él, empresario del mundo de la construcción. Se repartieron las acciones a partes iguales, aunque fue Fernández quien se erigió como nueva directora.

Todo esto sucedía en el mes de enero y, según ha podido saber 'Hoy Corazón', hace unas semanas Fernández ha decidido apartarse del puesto que no hace demasiado la puso en el punto de mira. En abril 'Interviú' hacía públicos una serie de datos sobre las gestiones y los negocios de la empresaria. Según eso, tres personas reclamaban a Fernández un total de 250.000 euros. Aunque hay quien cree que el revuelo causado es una de las razones que han llevado a la accionista a renunciar, ella no se pronunciar.

Puestos en contacto con el certamen, nos remiten a Ana Ordóñez de Barraicúa, directora de Marketing y comunicación.Cuando le preguntamos por los motivos del cese de Fernández responde: "Sus proyectos profesionales tienen otra orientación en estos momentos". Aún así, parece que sobre Fernández también se ha cernido la oscura sombra que persigue al concurso en los últimos tiempos: la de los escándalos y las apariciones en prensa por motivos que nada tienen que ver con la presentación de los nuevos guapos oficiales.

A partir de ahora la idea es que el concurso vuelva a ser un trampolín desde el que saltar hacia otros campos, que experimente un lavado de cara que le aleje de loos rumores de escándalos. Solo queda saber si el cambio que ha experimentado el certámen acaba con la maldición de la gala de la última década.