Aldo Comas: "Quiero un mánager que me consiga bolos y no me toque las bolas"

Macarena Gómez y Aldo Comas en los Premios Goya 2015 Macarena Gómez y Aldo Comas a su llegada a la 29ª edición de los Premios Goya. (Foto: Gtres).

El marido de Macarena Gómez, Aldo Comas, concede su primera entrevista tras acudir a la boda de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo.

Es, en estos momentos, el personaje de moda. Y no sólo por ser el marido de Macarena Gómez. Hablamos con el excéntrico y, tal y como él se denomina, "hombre del renacentismo postmoderno", Aldo Comas. Ninguna de sus palabras tiene desperdicio.

Corazón Buenos Aires. Hace algo más de cinco años. Usted y Macarena Gómez se cruzan en un bar.
Aldo Comas
Así fue. Mi madre acababa de fallecer y yo estaba dando rulos por Sudamérica. Fui a ver a amigos paracaidistas, a aprender a volar en parapente… Ella estaba rodando ‘Carne de neón’. Yo salía del baño y ella entraba. Le dije: «Ay, qué guapa eres. Te pareces a Miércoles Addams». Estuvimos hablando un rato y nos dimos los teléfonos. Un par de meses más tarde yo estaba tocando en la sala Sol y apareció. Ahí surgió nuestro amor.

C. Son almas gemelas. Con todo el cariño le digo que no sé cuál de los dos es más ganso.
A.C.
Bueno, por eso me casé con ella. Es mi pareja perfecta. Creo que le he aportado el punto de locura que necesitaba para soltarse un poco más. Nos lo pasamos bomba. Nuestra diferencia de edad (ella tiene 36 años y yo, 28) se compensa con nuestra locura. Es la mujer de mi vida.


C. Aparecer en los Goya con una estola de zorro le ha supuesto muchas peleas en Tuiter.
A.C.
Y me he intentado contener bastante porque se han metido conmigo como locos, sobre todo, varias asociaciones animalistas. Pero lo que más me ha sorprendido es que los comentarios eran increíblemente fascistas y radicales, deseando mi muerte y que me despellejaran vivo. Además, dudo que toda esa gente sea tan leal a sus principios como para no usar zapatos ni nada hecho con pieles. Me pareció muy hipócrita el tema. ¿Que el zorro era grande? Tal vez sí. Pero lo encontré elegante. En la alfombra roja de los Oscar ves a una actriz con una piel y nadie dice nada. 


C. Y me consta que a usted los animales le gustan.
A.C
. Eso es. Además de dos perros, tengo una colección de gallinas del mundo: japonesas, pekinesas, africanas… Un gallinero espectacular. Y pavos reales, ocas, patos. Todo esto, en casa de mi padre, en la montaña.


C. Otra colección importante son sus ‘slippers’.
A.C.
Me gustan mucho, sí. En España son muy difíciles de encontrar, pero mi mujer ha dado con un par de tiendas y me las compra. Y si no, siempre recurro a Muzungu Sisters, Loboutin o Cars Shoes, que han sacado una línea. Me apasionan. Creo que es el mejor complemento para un traje y el mejor modo para diferenciarse, dada la homogeneidad que para un hombre representa vestir con traje.

C. Se ha referido a Muzungu Sisters, empresa propiedad de Tatiana Santo Domingo. Se deduce que tiene amistad con ella y con Andrea Casiraghi, puesto que fue a la boda junto a su mujer.
A.C.
Sí, somos amigos de toda la vida. Sin embargo, no me gusta mucho hablar de este tema, no lo considero de buen gusto.

C. ¿Sería capaz de resumirme su historia musical?
A.C.
Comencé con el grupo El Guisante Mágico, trabajando con el sello Sinnamon. Cayó ese sello y decidimos cambiar de nombre. Como San León sacamos el disco ‘Bits & Pieces’, que puede oírse en Spotify. Luego sacamos el EP ‘Sotavento’. Y nos fue muy bien: hicimos gira, tocamos en Benicàssim, Primavera Sound, Sonorama… Llegó el momento de grabar el siguiente disco, pero se retrasó mucho. Tanto, que hemos perdido dos años de carrera musical. Estuve descansando un tiempo y ahora hemos grabado otro al que Macarena se ha unido.

C. ¿Su mujer se ha hecho también artista musical?
A.C.
Le he enseñado a tocar el teclado, porque me pone muy triste irme de gira solo. Ahora en el grupo somos Milky, Papas y yo. Y Maca colabora eventualmente. Cabemos todos en un coche, porque si somos más es muy complicado ir de gira en furgoneta. Quería hacer algo que fuera cómodo. No tengo sello ni mánager. Tampoco lo he buscado.


C. ¿Por?
A.C.
Porque he decidido dedicarle tiempo a la empresa que estoy abriendo para que, cuando esté funcionando, poder hacer música puramente por felicidad. Ya se me han pasado los delirios de grandeza. Lo que me pone y me hace feliz es salir a un escenario y tocar. El mundo de la música en España es duro, cansado y lleno de gente rara.

C. ¿Es usted un músico en busca de sello?
A.C.
Más bien un buen mánager que nos busque buenos conciertos, porque el sello hoy ha muerto igual que el formato físico. El disco puedo publicarlo yo. Quiero un mánager. Alguien guay que me saque bolos y no me toque las bolas.

C. ¿Y en qué consiste esa nueva empresa de la que habla?
A.C.
La productora en la que hago videoclips, Cilantro, la he juntado con el proyecto Skydreams. Se trata de una franquicia creadora de túneles de viento y nuestra idea es abrir unos cuatro o cinco por toda Europa en los próximos cinco años. En breve anunciaremos el primero. Y en pocos meses, el segundo y el tercero. Queremos crear un sociedad de vuelo; que volar se convierta en un deporte nacional. Al fin y al cabo, es el sueño de todo ser humano. Nuestra idea es hacer que toda esa gente que va y lo prueba un rato se convierta en un volador, que aprendan a manejar su cuerpo en caída libre. Y que formen una nueva tribu urbana como los ‘skaters’, los ‘snowboarders’ o los surferos. Queremos que el mundo vuele sin necesidad de hacer paracaidismo.

C. Usted se presenta como paracaidista.
A.C.
Yo llevo diez años haciendo paracaidismo, tengo unos 2.500 saltos, aprendí en Empuriabrava (Gerona), me hice instructor y he participado en algunas competiciones. Hice salto base mucho tiempo, lanzándome desde edificios, puentes, antenas, todo eso. Lo dejé porque se han ido matando todos a mi alrededor.

C. Observo que su atildado aspecto en los Goya no es sino un rasgo, quizá el menor, de un carácter muy inquieto.
A.C.
No paro. Dicen que soy un hombre del renacimiento posmoderno. 

C. Y además, valiente. Se ha manifestado en contra del uso de la nueva joya arquitectónica de Barcelona, el Born Centre Cultural.
A.C.
Creo que el antiguo Mercat del Born es una auténtica vergüenza. Yo estoy aquí luchando para conseguir dinero para crear un túnel de viento y ahí se han gastado una barbaridad cuando uno de cada tres chavales en Cataluña está desnutrido. No es normal que hagan un mercado gigantesco dedicado como monotema a 1714 y en el que solo falta que pongan a los Borbones con cuernos. Hay una librería dedicada únicamente a la independencia. Desde el punto de vista empresarial, yo hubiese hecho algo parecido al Mercado de San Miguel de Madrid, con bares, tiendas o mercados itinerantes dándole vida al sitio y trabajo a la gente. Es un lugar magnífico desaprovechado. Por decir esto se han metido conmigo. Me da igual.

 

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