Su simpatía y sus ganas de sonreír son contagiosas. Quizá por eso, y por su total implicación, la mujer de Christian Gálvez estaba abocada a convertirse en embajadora de la Fundación Laureus y destacar la labor de promoción social que la entidad lleva a cabo a través del deporte. Nos reunimos con ella en un acto que la fundación organizó de la mano de Special Olympics, para entregar unas medallas a los jóvenes atletas en un colegio de educación especial en Madrid. Todo sonrisas y felicidad. 
¿Cómo se siente como embajadora de Laureus?
Oficialmente empiezo ahora, pero ya hace dos años me llamaron para acudir a un entrenamiento con Nadia Comaneci y vieron mi implicación. Y nada, me lo comunicaron y acepté. Estoy encantada y feliz de ayudar. 

 ¿En qué consiste exactamente el programa Jóvenes Atletas?
Lo ha creado Special Olympics y se encarga de ayudar a niños de entre dos y ocho años con discapacidad intelectual. A través de actividades divertidas les ayudan con el crecimiento físico y mental.

Hace ya cinco años que dejó la gimnasia. Muchos recuerdan su adiós, en Pekín, dibujando un corazón en el tapiz… ¿Cómo lo recuerda usted?
Ahora me está pasando una cosa curiosa con las redes sociales; es precioso cuando refrescas Twitter y alguien te ha colgado esa imagen. Aún lloro cuando lo veo. Fue un momento difícil de elegir, pero fue el que yo quería, cuando quería… Me costó mucho romper esa imagen de las niñas en la gimnasia. Estuve luchando ocho años contra la idea de que ya era mayor para ese deporte y pude demostrar que con 28 años podía estar en la élite. Me remueve muchas cosas cada vez que recuerdo ese momento. 

Pero su paso por la gimnasia supuso un antes y un después en este deporte no solo a nivel deportivo, también a nivel mediático…
Sí. Y estoy muy orgullosa de cómo lo hice. Cuando estás dentro tienes cierto miedo a salirte de lo que es lo meramente deportivo, pero hubo un momento en que dije que quería decidir sobre mi carrera. Surgió como una especie de rebeldía por buscar mi propio final sin tener en cuenta la estructura, que es la que manda sobre ti. Creo que fue un momento de inflexión, porque yo tenía 28 años, y ahora las gimnastas se retiran con 24 años. 

Fue un sí se puede…
Exacto, así es. Fue por sentido común, porque si es un deporte en el que se valora la expresividad, el manejo del aparato... porque la gente cree que la rítmica es solo flexibilidad, pero está el aparato. Es un arte. Y eso viene con los años, con la madurez. La experiencia y la maestría te la dan los años. A mí no me cuadraba, me preguntaba ¿por qué las gimnastas lo dejan tan jóvenes? Porque el entorno te va retirando. Yo me rebelé contra todo eso y creo que eso fue lo que se valoró. 

Después de más de dos décadas dedicada a la gimnasia no sé cómo habrá vivido las acusaciones de abuso sexual a Jesús Carballo, exseleccionador español…
Es un golpe al deporte. Es un tema delicado que lleva su proceso. Yo puedo hablar de mi época y recuerdo que en 2000 tuve una operación de menisco y él fue quien me gestionó el médico. Tuvo un gesto que no voy a olvidar, porque fue decisivo para que esa rodilla se operara en condiciones. Y después me abrió las puertas de su gimnasio para entrenarme hasta que la situación se normalizara, aunque me fui a Vitoria. Cuando saltó esta noticia, a mí personalmente, me dolió como a todo deportista por lo que atañe a la gimnasia, donde todo son batacazos. Pero como te digo, espero que la ley siga su curso. 

¿Cómo se respira el ambiente ahora en la gimnasia?
Cuando ocurren cosas de este tipo yo hablo con mi entrenadora porque me unen muchas cosas a ella. Y ella me dijo hace poco: “yo tengo el miedo de que algún día una gimnasta le de por decir algo de mí" y yo le digo que esté tranquila, porque si eso ocurriera, yo saco los dientes. Mi reacción ante algo tan injusto la sabría hasta el último vecino, porque amo a esa persona, porque me ha dado todo, y he vivido desde pequeñita hasta que me he retirado todo su proceso como entrenadora. Hay una reflexión en el entorno de los técnicos y los entrenadores con el asunto.

Es que primero fue lo sucedido con Ana Tarrés y las nadadoras en la sincronizada, y ahora ha caído la bomba en la gimnasia...
En el problema Ana Tarrés yo siempre di veracidad a los testimonios de las gimnastas públicamente, pero no por nada, sino porque he vivido en el CAR (Centro de Alto Rendimiento) y soy partidaria del diálogo, de las buenas formas, de tratar a las gimnastas y a los deportistas con respeto. Sí que es verdad que hay deportistas que necesitan que les metan más caña porque reaccionan positivamente, pero es que hay otros que no. El entrenador tiene la obligación, de saber como es cada uno de sus deportistas y a partir de ahí trabajar con ellos para construir, no para destruir. De ahí a malos tratos, no está dentro de mí juzgar,  pero sí que creo en entrenadores con los que se pueda hablar, sobretodo a partir de una edad. 

Parece que tiene muy claro como deben hacerse las cosas ¿No se ve usted como entrenadora?
Todo el mundo me ve como entrenadora. Pero te voy a decir que no, y además vas a entender por qué. Yo he peleado mucho durante el final de mi carrera y me he dado cuenta de que en mi nueva etapa no quiero seguir peleándome con los mismos. Me hicieron mucho daño en su día. Quiero pelearme de la misma forma, o incluso más, pero prefiero que sea en otra profesión, no en la que me ha dado todo, porque para mi sería muy triste después del final que he tenido, que volviese a al  principio y además sin la posibilidad de demostrar. Porque yo cuando era gimnasta salía al tapiz y callaba bocas, pero es que ahora no puedo, no tengo el arma. Ahora veo un techo, una barrera. No me gusta como se están gestionando ciertas cosas en la federación y va en detrimento sobre todo de la gimnasia individual. Yo tengo mi opinión y es como estar pegándome con una pared. Prefiero, ahora que estoy con la interpretación, descubrir nuevos mundos. 

Con la interpretación y con el diseño, porque ha lanzado ‘Una de Almudena’...
Lo de Una de Almudena ha sido la consecuencia de haber estado diseñando mis 'maillots' toda mi vida, osea que no ha sido una locura. Tienen un porqué y yo creo que ha sido una manera de seguir vinculada a la gimnasia, a las niñas, y a lo que ha sido toda mi vida. Estoy feliz ahora con el nuevo camino que he emprendido como actriz y dentro de poco ya empezaré a ver trabajos, porque es muy diferente al deporte. En el deporte entrenas, compites y ves resultados inmediatos, aquí ruedas y ¡no lo ves hasta dentro de un año! 

¿Que proyectos se trae entre manos?
He grabado un programa de magia, en el que soy jurado. Creo que saldrá en septiembre, pero no es seguro. Además, el día 30 estrenamos un corto en Granada, aunque en octubre tenemos otro corto que también va a gustar mucho, cuenta lo que ha sido mi vida, pero vista desde otro lado, y luego una serie, para la que he grabado un capítulo, que todavía no me dejan decir el nombre, yo creo que irá para julio más o menos. 

Quizá su paso por la gimnasia le ha ayudado a encontrar esa vis cómica y dramática.
Sí, primero los valores que te da el deporte, el compromiso, el compañerismo, cuando voy a un set de rodaje mucha gente me dice que se me nota que vengo del  deporte. Y cuando te lo dicen, piensas: "Qué guay, porque esto no lo estoy haciendo adrede, esto me sale innato" y entonces puedo focalizar mi energía en otras cosas y luego hay otra parte y es que en tu etapa deportiva creas un personaje, porque yo era una gimnasta súper sensible y de hecho lo soy, que se infravaloraba bastante y creas una coraza para sobrellevar esa situación de riesgo y de responsabilidad y te metes en 'Almu la valiente', 'Almu no pasa nada', 'Almu, no duele' y luego llegas a la realidad y es cuando lloras.

No es la única que transmite una imagen positiva, porque su marido, Christian Gálvez, no se queda atrás
A mí me encanta él, aparte de que sea mi marido, me gusta porque cuando le veo en pantalla digo, con lo difícil que es ser natural en televisión, qué natural es. Y me encanta que la gente le conozca como es él. Igual que hay otros profesionales que saben estar en televisión y luego cuando los ves fuera piensas: "Ostras no parece el mismo". Pero en su caso es como se muestra, es súper comprometido y es que se le nota cuando tiene que hacer alguna reivindicación y su programa o sus programas se lo permiten, se vuelca siempre a favor de las personas que lo merecen. 

¿Cómo va su matrimonio? Porque parecen ustedes la viva imagen de la felicidad.
 Sí, Estamos felices. El tema de los niños, porque sé que es la siguiente pregunta... (risas) ¿Sabes que pasa? Te fijas en que cada vez hay más niños, y como todo el mundo te lo dice, parece que si tengo un hijo ahora es por todos los que me están presionando, y no quiero que sea así, quiero elegirlo yo. También estoy en un momento en el que se va empezar a ver mi trabajo. Y quiero disfrutarlo sin estar atada a nada. Quiero estar disponible, porque lo peor que me podría pasar es que después de todo, me llamen y tenga que decir que no puedo porque me acabo de quedar embarazada. Siempre he sido intuitiva y consecuente con lo que siento, entonces, no me importa esperar un poco más. Además, está consensuado y hablado con Christian, y está de acuerdo, porque sabe lo que me está costando.

Tienen amigos muy dispares, como Paloma Gómez Borrero… ¿Como se consigue hacer tantos amigos y que no tengan nada que ver entre ellos?
Sí... (Ríe a carcajadas) Es una pasada esa mujer, pero no te metas en su coche nunca, ¡qué peligro! Dioni de Camela... Yo que sé, yo creo que es porque vemos a todo el mundo igual. Si es que nadie es diferente, todos en nuestra vida hacemos lo mismo.  

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