David Bustamante siempre está contento y repleto de energía. ¿Su secreto? le gusta mucho su trabajo y tiene dos mujeres que le alegran la vida: su esposa, Paula Echevarría, y su hija, Daniella. ¿Su mayor temor? Perder aquello que le hace tan dichoso.

Entrevistar a David Bustamante siempre es un placer. Es divertido, ocurrente, amable, responde a cualquier pregunta y es un modelo estupendo que regala mil gestos y posturas. Ya tiene mucha escuela, algo que, afortunadamente, no le ha hecho perder la espontaneidad y sinceridad con las que nos conquistó aquel chico que cambió el casco de albañil por los escenarios tras su paso por 'Operación Triunfo'.
 
El cantante hizo balance desus tres años de colaboración con la firma Puig, que ha dado como fruto cinco fragancias, y nos habló sobre sus proyectos profesionales y personales, en donde destacan dos nombres de mujer: Paula y Daniella.
 
Corazón. Una fructífera relación la suya con Puig.
David Bustamante. Me cuidan, me miman y nos divertimos juntos. El secreto cuando se va a hacer algo en común es crear un buen ambiente. Aprendo un montón con ellos. Antes me han explicado lo que era un porfolio, que es una palabra que no había oído nunca. Cada nuevo proyecto lo tomamos como algo especial y no como uno más. 
 
C. ¿Están preparando algo?
D.B. Sí, pero no puedo decir nada. Va a ser el copón de la baraja. Vamos a aumentar el porfolio (risas). 
 
C. Tiene con Puig fragancias masculinas y femeninas. ¿Qué tiene para gustar tanto a ellos como a ellas?
D.B. No lo sé, pero no sé ser de otra manera. La gente me tiene cariño a nivel personal, que es lo más bonito. Es más, creo que primero se me quiso como persona y luego, se admiró mi trabajo. Me gusta ver en mis conciertos a los chicos que vienen acompañando a las chicas y cómo se acaban convirtiendo en parte de esta familia.  
 
C. Hay hombres que cogen manía a los ídolos de sus novias.
D.B. ¡Y los habrá! Pero yo trato amablemente a todo el mundo, soy familiar, amistoso y no juego a ningún rollo provocativo, que es más cómodo para el acompañante. 
 
C. Sin trampa ni cartón…
D.B. Soy muy de pueblo, tengo una vida normal con la fortuna de que mis padres me regalaron una garganta que me permite emocionarme y emocionar. Las luces y los conciertos engrandecen las cosas, pero todos tenemos nuestros defectos y miedos. El secreto es potenciar lo positivo. 
 
C. ¿Cuáles son esos miedos?
D.B. Miedo a estar solo y a no ser feliz. Los momentos feos de esta profesión son aquellos de soledad en una habitación de hotel. Después de estar en un concierto con 10.000 personas vibrando contigo, te quedas en absoluto silencio y eso es duro. Además, no me gusta estar solo, soy muy niño, me encanta estar rodeado de mis seres queridos: mis chicas, mis hermanos, mis amigos… 
 
C. Usted es un derroche de  energía y pasión…
D.B. Después de tantos años, uno hace lo que le gusta y le pone. Me ha tocado hacer cosas que no me gustaban. No es por recurrir siempre a lo mismo, pero es mi vida: cuando con 15 años me levantaba a las 7 para ir a la obra, aprendí un oficio y ahí me hice hombre, pero no me gustaba. ¿Sabes cuándo es bonito? Ahora, que voy con mi hija a mi pueblo y le digo: '¿Ves ese hotel? Lo hizo papá'. '¿Tú solo?', me dice. 'No hija, con ayuda'. Si tienes la suerte de hacer algo que te llena, es un privilegio increíble, por eso le pongo tanta pasión a todo lo que hago. Cada mañana doy gracias por la vida que me ha tocado y trabajo para disfrutar de esto muchos años. 
 
C. ¿Ya tiene plan de verano?
D.B. Seguiré con la gira y disfrutaré de la playa y de la familia: iré a Cantabria, Asturias e Ibiza, cinco días en cada sitio.   
 
C. ¿Y Daniella cómo lleva ser hija de quien es?
D.B. Es bonito ver a mi niña orgullosa de papá, pero de forma sana, no fardona. Yo siempre digo que Daniella es la mejor persona que conozco. Es una niña muy madura y nada caprichosa. En el cole, los niños le preguntan sobre nosotros. La gente que no conoce esto le da más importancia de la que tiene. Lo fundamental es que sea una niña centrada y que esto no la contamine. A ella le gusta ir a verme a los conciertos, aunque en casa, la estrella es ella. 
 
C. Les ha salido artista…
D.B. Como muchos niños, juega a ser cantante. Pero no tenemos un interés especial en que sea artista ni ninguna pretensión.
 
C. ¿Es protector con ella?
D.B. Soy su padre, es lógico.  Te da miedo la adolescencia, que le hagan daño… Ser padre es muy placentero, pero no es fácil. 
 
C. Pues ya verá cuando se eche novio.
D.B. ¡Lo va a tener difícil el amiguito! Lo importante es que sea feliz. Y si el amiguito se porta bien, fenomenal, pero si no, ya puede echar a correr, porque el suegro está fuerte (risas). 
 
C. A pesar de los rumores que surgen de vez en cuando, lleva una década ya junto a Paula Echevarría...
D.B. Ella es la mujer de mi vida, que me completa y que me ha dado mi mayor tesoro: Daniella. En nuestro día a día, me cuida, me hace mucho bien y está siempre pendiente de mí. Y, claro, esto es mutuo. 
 
C. ¿Esa es su fórmula?
D.B. Creo que el secreto de una relación es pasar a un segundo plano y anteponerla a tus intereses, cuidándola como a una flor y regándola cada día para que siga habiendo pasión e ilusión, y no caer en la monotonía. 

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