El ciudadano Albert Rivera

  • Le  excita frenar al soberanismo. Separado de la madre de su niña, vive su intimidad junto a una anónima rubia. Blinda su intimidad y arriesga el discurso. Estos son los principales cambios de un candidato en evolución y, hoy, el político mejor valorado.

Si un periodista poco agudo quiere que Albert Rivera (Barcelona, 1979) tuerza el gesto, solo necesita tratar de ser ingenioso aludiendo a cierto cartel electoral de 2006. Era cabeza de lista de Ciutadans al ayuntamiento de Barcelona y se mostraba desnudo. Una persona anónima sin nada que esconder. El político de hoy está tan lejos de aquel bisoño candidato que ha llegado el tiempo de saber cuánto ha cambiado desde entonces. 

La rubia desconocida
Albert rompió una larguísima relación con la psicóloga Mariona Saperas en otoño de 2013. Se conocieron en la adolescencia y estuvieron juntos 20 años. Son padres de Daniela, de cuatro años, y aunque nunca se casaron, él siempre se refirió a ella como «mi mujer». La relación entre ambos continúa siendo cordial.

Desde entonces y hasta su pareja actual, solo un rumor circuló por Barcelona y no pasó de ahí. Fue con una compañera de partido, la jerezana Inés Arrimadas, abogada como él y también diputada en el Parlament catalán. Se les veía con mucha frecuencia juntos y de ahí que algunos especulasen que la chispa incendiaria, entre dos jóvenes solteros y atractivos, era cuestión de tiempo. Pero no. No es ella.

Solo en su entorno conocen el nombre de la mujer con quién Albert disfruta hoy de su privacidad. Naturalmente, en el gabinete de prensa de Ciudadanos tienen orden de no responder cuestiones de índole no profesional. Sin embargo, sabemos que su compañera actual es una joven rubia bien parecida, sin relación alguna con la política y del gusto de los suyos. Lleva con ella, al menos, desde finales de la pasada primavera.

Lo acompañó al cierre de campaña de Movimiento Ciudadano y a la presentación del libro 'Zapatos rojos', primera novela de Nacho Montes. Fue hacia primeros de julio de 2014. Desde entonces, y dado que ya ha revelado su programa económico, la identidad de su novia es el secreto mejor guardado. El candidato ha sabido blindarse. No encontrarán fisuras personales si los rivales no tienen a quién investigar. Pablo Iglesias y Tania Sánchez lo saben.

Cómo se forja un líder
A medida que se ha ido fortaleciendo como político, debatiendo ante las cámaras y, sobre todo, a golpe de encuesta, su perfil personal se ha ido desdibujando. El candidato ha aprendido. Ya no se expone tanto en una entrevista, aunque siempre fue cuidadoso. En su perfil de Instagram vemos decenas de 'selfies' del político cada vez más deseado por la derecha, si bien él define su proyecto como «progresista».

Casi todo lo que muestra de sí es trabajo: firma de libros, titulares de prensa, equipo electoral, viajes en AVE, platós de televisión… Para hallar una de su hija hay que remontarse más de año y medio. También vemos alguna estampa veraniega, pero intencionalmente impersonal. Antes de su eclosión en la escena estatal, C’s encontraba escasa repercusión en los medios catalanes.

Considerados una versión light del PP pero más perniciosa para el nacionalismo por su juventud y entusiasmo, sus intervenciones parlamentarias eran recogidas solo en clave de oposición al soberanismo. Todo eso lo cambió Rivera abriéndose a las tertulias de Madrid. Se las ha recorrido todas, así como la mayoría de emisoras de radio.

Domina el arte de la dialéctica: fue campeón de la liga de debate universitario en 2001, cuando hacía un master en Derecho en ESADE. Luego, ya como líder de Ciutadans, viajó en 2009 a Washington para cursar una asignatura de marketing político. Su oposición al independentismo ha encontrado eco (y apoyo) en los medios estatales y el resultado ha sido una subida incontestable.

Finalmente, el partido pasó las fronteras de lo autonómico hace menos de un año. Su discurso ha sido un bloque: no a la corrupción, adelgazamiento de las administraciones, pacto de Estado por la educación, cuidemos a los autónomos, listas abiertas, control de la inmigración ilegal… En las entrevistas, aún repite algunos tics: «Hay que superar la diferencia entre rojos y azules», «soy hijo de autónomos», «representamos la tercera vía».

Solo bajando a medidas específicas vamos a ir conociendo qué es Ciudadanos y qué opina su líder. De momento, se ha quedado solo abriendo el melón de la prostitución regulada. Ahora sugiere legalizar el consumo de cannabis. Cuidado; quizá España no sea tan moderna como sus finas corbatas.

«Cuando tienes un hijo te vuelves más complejo, más sensible, te abres más al sentido de la vida. Te das cuenta de qué es lo importante, lo prioritario (…). En cierto modo Daniela es mi motor porque al final estoy haciendo cosas que no únicamente van a servir para mí generación». Así habla Rivera de su hija en su perfil público. En caliente es más humano: «Es lo mejor que he hecho en mi vida», afirma sin ambages. 

Mejor en moto
Tras separarse de su primera pareja –que continúa viviendo en el municipio de La Garriga– y dado el tiempo que le absorbe su intensa agenda, reserva sin falta cada tarde de miércoles solo para su hija. También los fines de semana que le corresponden. Albert quiere para ella una educación trilingüe, lo que en Barcelona puede costar hasta 800 euros mensuales. Lo mismo que paga por su piso de alquiler, de 50 m2 en el Eixample. Barato, para un sueldo de 75.000 euros como diputado en el Parlament.

Viste mejor que cuando comenzó, con más estilo y empleando más dinero en ropa. También luce mejor pelo. Pero no ha perdido sencillez en el trato cercano. Un abogado que lo conoce de cerca, confiesa: «No hace mucho fuimos a cenar a un italiano y no estaba seguro de qué pedir. Le recomendé unos fettuccini y me contestó: ‘¿Y esto cómo se come?’».

Le gustan los filmes 'Philadelphia' y 'The imitation game' y él mismo ha escrito dos libros 'Juntos podemos' y 'El cambio sensato'. Adora Baleares, salir a navegar en velero y, aunque no dispone de uno propio, esa es su foto avatar de Whatsapp, él de espaldas sobre cubierta.También salir a ‘hacer curvas’ en su Yamaha de 1.000 Cc, nadar al menos un par de veces por semana (fue campeón de Cataluña y jugó a waterpolo) y es adicto a la Coca-cola Light.

Del Barça, pero contrario a la politización del club. No le gusta la tauromaquia, pero tampoco la prohibiría. Admira a Luther King y JFK (casi parece una obviedad), aunque también a Felipe González y en su iPod figuran desde Manolo García a algo de reggae. Un líder tan ecléctico como las clases medias a quienes dice representar.

Sus ciudadanos
Rivera cae bien. Desde luego, no a los soberanistas pero sí a muchos españoles que ven en él la esperanza de las opciones moderadas no corruptas. Mejorar el sistema sin cambiarlo demasiado. Es justo señalar que C’s no fue creado por Albert Rivera sino que él es el número 1 por votaciones en primarias. Creen que es el mejor para ese puesto.

Suele achacarse a UPyD el exceso de protagonismo de Rosa Díez. No ocurre lo mismo con Ciudadanos pese a que no hay en el partido un Toni Cantó capaz de hacer sombra a Albert Rivera. Tan solo Javier Nart, por su veterana presencia televisiva y tal vez Carolina Punset, por un apellido conocido por motivos similares, destacan entre la amalgama de perfectos rostros anónimos que componen la cosmogonía naranja. Y eso que tienen a un exministro socialista en sus filas. Estamos seguros de que el lector medio no recuerda quién es.

Subimos la apuesta y preguntamos el nombre del número 2 del partido. En efecto. ¿Qué ocurriría si mañana el líder decide abandonarlo todo y volver a su puesto de asesor jurídico de La Caixa? ¿Es Ciudadanos, como se pretende, un partido con futuro que piensa en la clase media o es pura prestidigitación centrista obra de un solo ilusionista? ¿Hasta qué punto Ciudadanos depende de Albert Rivera?

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