Jaime Renedo, el hombre que hizo cambiar de opinión a Natalia Verbeke

  • Natalia Verbeke jamás pensó que llegaría a casarse. Aunque, ahora, que acaba de comprometerse con el 'chef' Jaime Renedo reflexiona: "Jaime es la persona". Y nosotros os decubrimos quién es él y cómo comenzó su historia de amor que acabará en boda.

“Quiero abrir un restaurante, pero no tengo dinero”. En estos o parecidos términos se expresó Jaime Renedo ante su familia. Era 2004, tenía 21 años, ímpetu, talento y acababa de hacer un ‘stage’ en El Bulli. Su padre le hizo una propuesta que se ha convertido en la clave de su éxito: “¿Por qué no lo abres en la tienda de mamá?”.

 

El negocio era y es Asiana, una tienda de antigüedades orientales en Madrid. Asiana ha sido único en la capital: de día, pueden comprarse objetos de China, Tibet, Birmania y la India. De noche, siete únicas mesas ofrecen una carta de delicias alrededor de la ruta de la Seda. Ese fue su primer negocio. El segundo, Asiana Nextdoor, justo en la puerta de al lado, abrió en 2009. Pero el empuje de Jaime Renedo, con solo 30 años, no termina ahí. También elabora cenas de lujo (a unos 2.500 euros) en la Tower Suite del hotel Me.

 

“Nos impresionó su educación exquisita y una vocación notoria. Era un chico correctísimo. Nos dejó un buenísimo sabor de boca. Se veía que iba a triunfar”. Así de elogioso se muestra Salvador Gallego, director de la escuela de hostelería homónima y su primer maestro. Jaime es hijo de la abogada y empresaria Ana Zalba y del diputado Ávaro Renedo, presidente de Telemadrid entre 2003 y 2007, diplomático, cónsul y consejero de Turismo en el extranjero.

 

Tiene dos hermanos, Alejandro, que es ingeniero, y Álvaro, asesor del Gabinete de la Secretaría de Estado para la UE y presidente del portal Estrelladigital.es. La familia ha viajado por medio mundo debido a los cargos de su padre: Nueva York, Roma, Tokio, México DF… El joven chef estudió en el Saint Mary’s High School de San Francisco y en la Rye Neck Senior de Nueva York, así como en el Liceo Cervantes de Roma, por lo que habla italiano e inglés a la perfección.

 

Y aunque conoce bien Andalucía, donde sus abuelos maternos tenían un cortijo, su pasión es Centroamérica y el sudeste asiático. También Japón, adonde se llevó a Natalia hace poco. La semana pasada viajó con ella a la Fashion Week de Nueva York, donde disfrutó de comida norteamericana. No en vano su lema es: “La comida es música para el cuerpo y la música, alimento para el corazón”.

 

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