Desde el estreno de Dr. No en 1962 hasta Skyfall, que llegará a los cines en octubre, el agente británico ha sobrevivido y evolucionado con los tiempos: cambios de sastre, de complementos y vehículos; la dieta cada vez más sana; la bebida, menos abundante; de disfrutar de la buena vida, al culto al cuerpo; del sexismo a la ausencia emocional; de los tiroteos sin sangre a la violencia. 50 años transforman a cualquiera.

"Cuando escribí la primera novela en 1953, quería que Bond fuese un hombre extremadamente soso, poco interesante, al que le pasan muchas cosas. Quería que fuese como un instrumento desafinado... Y cuando estaba buscando un nombre pensé que James Bond era el más estúpido que había escuchado jamás".

Ian Fleming, oficial de la Inteligencia naval británica, periodista y creador del agente 007, descubría poco antes de morir (1964), en la revista 'New Yorker', cómo su personaje estuvo a punto de nacer privado de todos los atributos que han hecho de él un mito. Por fortuna, Fleming cambió de registro antes de finalizar su primera entrega, Casino Royale. Tras varias novelas, se confirmó que un libro no podía ser su hábitat natural.

El nuevo espía había sido creado para convertir en imágenes los sueños de muchos hombres y las fantasías de tantas mujeres. El 7 de octubre de 1962 tuvo lugar en Londres la 'première' de 'Dr. No', y allí estaba él: alto, elegante con su esmoquin oscuro, musculado, dominando el espacio y el tiempo con esa mirada de los seductores...

El hecho de que se llamara Sean Connery resultaba casi un detalle menor. Lo importante es que comenzaba la historia de un icono que este año cumple, inalterable, los 50. Aunque quizá inalterable no sea el término adecuado. Es cierto que no disminuye su popularidad, pero 007 se ha transformado. Adaptarse o morir: cambio de sastre, de reloj...

Del tabaco al ejercicio; del machismo a lo políticamente correcto; de la violencia aséptica a la brutalidad. Hasta que acabe el año, exposiciones, reportajes, libros y ediciones especiales de sus películas mostrarán esta evolución que culminará en octubre con el estreno de la película 23 de la saga, 'Skyfall', dirigida por Sam Mendes, con Javier Bardem en el papel de un asesino y en la que, probablemente, Daniel Craig esté por tercera y última vez al servicio de Su Majestad.

Estilo 'british'

El sentido de la elegancia de Bond es tan inglés como el té de las 5 y su seña de identidad, de modo que ha intentado preservarse, aunque con algunas variaciones. Los trajes de Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore y Timothy Dalton procedían de las elitistas sastrerías de la calle Savile Row, en Londres.

Normalmente eran azul marino con chaleco del mismo color, camisa blanca de seda, corbata negra y zapato negro. Con Pierce Brosnan la confección corrió a cargo de la casa italiana Brioni y ahora Daniel Craig viste los diseños de Tom Ford, aunque Brioni continúa trabajando para los personajes del reparto.

Los cortes han variado, pero no los materiales: lana, tweed y algodón. En cuanto a las camisas y las corbatas, sigue siendo fiel a la firma inglesa Turnbull&Asser. Otra marca británica, Dunhill, aún proporciona muchas de sus chaquetas de 'sport'. Los zapatos son siempre diseños de Churchs y John Lobb. Brosnan lució en sus películas el modelo Presley de Churchs. Craig apareció en Quantum of Solace con los Philip de la misma marca. Lobb es para acompañar el esmoquin.

Si Conney se hubiera puesto vaqueros...

Bond también viste casual, aunque solo cuando no está trabajando. Para esas ocasiones, ha optado por pantalones azul oscuro, camisas de algodón Sea Island, blancas o azules, de Turnbull&Asser, y jerséis de cachemira de la firma escocesa Ballantyne. Si hace fresco, saca del armario chaquetas de cuero de la marca Angels&Bermans.

Brosnan y Craig se han atrevido a utilizar zapatillas deportivas Nike y Converse, lo que algunos fans consideraron ir demasiado lejos. Aunque nada tan traumático para estos mismos críticos como ver al último Bond vistiendo en Quantum of Solace un vaquero Levis blanco (el modelo 306 Sta-prest). Esta evolución del estilo Bond se analizará al detalle en la ambiciosa exposición Designing 007, que el pasado 5 de julio se inauguró en el Barbican Centre de Londres.

Los relojes y complementos

Vayamos con los complementos, porque cada detalle de 007 importa. Los gemelos siempre han sido de Dupont y las maletas, de Gucci. Persol ha firmado las gafas de sol hasta ahora, que se le ve con modelos de Tom Ford. Sean Connery fue el único que utilizó sombrero (un Tribly modelo Sandown de la casa Lock&Co.).

Eran otros tiempos, muy distintos de estos en los que los móviles son un elemento imprescindible; a Bond se los proporciona Sony-Ericsson. Pero ningún complemento habla tanto de un hombre como su reloj: el agente británico adornó su muñeca con un Rolex Submariner hasta que Roger Moore se dejó jirones de glamour cuando lo cambió por un Seiko en La espía que me amó (1977).

Y esa siguió siendo la marca hasta que Timothy Dalton recuperó el Rolex para rodar 007 'Alta Tensión' (1987). En 'Golden Eye' (1995) Pierce Brosnan tomó el relevo con otro reloj, el Omega Seamaster Diver, ahora un clásico que la firma acaba de actualizar en una edición especial como homenaje por el aniversario.

A los 50 hay que cuidarse

La elegancia no solo se guarda en el vestidor, por eso los gustos de Bond son tan refinados como sus trajes. Al menos lo eran hasta fechas recientes. Fleming describió en sus novelas la dieta básica del espía: huevos revueltos, lenguado a la parrilla, roast beef con ensalada de patatas... Apetitoso, pero no lo bastante para un sibarita.

Por eso, desde Connery su 'delicatessen' imprescindible es el caviar Beluga del norte del mar Caspio. Completa la dieta, por ejemplo, con colas de langosta gratinadas, croquetas de Lucio y foie gras. Varias de sus películas ponen de manifiesto sus conocimientos culinarios. En 'Desde Rusia con amor' (1963) descubre a un agente de la malvada organización Spectra porque toma vino tinto con el pescado, una insensatez que le cuesta la vida.

Memorable es la escena de 'Goldfinger' (1964) en la que disfruta de unos cangrejos con mantequilla y champán. O la descripción que hace de la mujer perfecta en 'Diamantes para la eternidad' (1971): aquella que sepa hacer tan bien la salsa Bernaise como el amor. Sin embargo, con los años dedica menos tiempo a la cocina.

Más protagonismo adquiere la bebida en sus primeros 30 años. Es fiel al Taittinger, el Bollinger y el Don Perignon del 53 para el champán; Rothschild del 47 y Pesporter Goldtropfecench del 53 en cuanto a vinos; y por supuesto el Dry Martini agitado, que no removido, con una rajita de limón. Pero se acabó. De Pierce Brosnan a esta parte, bebe de forma moderada. Desde los 90 se impone el culto al cuerpo.

De modo que no es de extrañar que también haya dejado el tabaco. En un principio fumador empedernido de una combinación de hebras turcas y balcánicas de la marca Morlands, luego se pasó a Senior Service. Brosnan fue quien decidió abandonar el vicio, aunque con una excepción en Muere otro día (2002), cuando se dio el gusto de saborear un puro Delectados Cubano. Fue el último.

Con el tiempo, Bond, que fumaba una mezcla de hebras de la casa británica Morlands, abandonó el hábito. Pierce Brosnan se fumó el último puro en Muere otro día, fue un Delectados cubano.

Por sus coches lo conocéis

A lo que no renuncia es a los coches deportivos. En las novelas de Fleming, Bond conducía un Bentley, pero para la pantalla se optó por el Aston Martin. El primero que se utilizó fue una belleza clásica, el DB5 de 1963. En un ataque de nostalgia, los guionistas de la próxima 'Skyfall' lo ponen de nuevo en manos del espía.

Moore también presumió de vehículo en los 70 con su Lotus Esprit, que se transformaba en sumergible en La espía que me amó (1977). Luego regresaron los Aston Martin, hasta que Pierce Brosnan traicionó a la industria británica por la alemana BMW popularizó el Z3. Ahora Craig vuelve a hacer patria a toda velocidad.

Las chicas no cambian

¿Cuál es el ingrediente esencial en las películas de 007, la violencia o el sexo? Difícil decirlo, ya que en ambos se sustenta la personalidad del agente. Sin las mujeres y los criminales, Bond no sería nadie, de manera que, después de su ego, son lo más cuidado en sus aventuras.

El prototipo físico de sus compañeras de cama no ha variado sustancialmente en estos años, todas ellas sinuosas provocaciones que se han adaptado a los nuevos tiempos con el adecuado estilismo. Aunque son pocas las actrices que han trascendido a su personaje: Ursula Andress, Jane Seymour, Teri Hatcher, Sophie Marceau única mujer entre sus grandes enemigos, Kim Bassinger y Halle Berry. Más significativa ha sido la mutación en la manera de relacionarse con ellas, lo que tiene que ver con un marcado cambio en el carácter del protagonista.

Connery era el tipo frío y sexista que había imaginado Fleming, tan rápido para proteger a sus chicas como para despreciarlas o abandonarlas cuando no le eran útiles. George Lazenby fue un paréntesis decepcionante para sus fans en muchos sentidos, también en éste, porque el amor lo hace vulnerable y lo convierte en un entregado esposo y triste viudo en el transcurso de un par de secuencias.

Sean Connery de nuevo, y Roger Moore después vuelven a congelar el corazón de 007, sin embargo este último introduce matices románticos y cierto sentido del humor que lo hacen más cercano, aunque no menos manipulador con las mujeres. Con Timothy Dalton y Pierce Brosnan se pretende volver a los orígenes en un complejo equilibrio que hace del seductor un hombre políticamente correcto, exento de sentimientos profundos pero respetuoso con sus compañeras.

Para Daniel Craig, su fracasado amor verdadero en 'Casino Royale' solo es un lapsus que sirve para justificar su distancia emocional con las mujeres, y para dar forma al Bond más brutal y vengativo, un mercenario más que un soldado leal a la corona que hace de su licencia para matar un pasatiempo.

... los villanos si

Con el tiempo, sus viejos y entrañables villanos también han vivido su particular transformación. Ahora ya no son una enigmática presencia con un gatito entre los brazos ni locos poderosos que desean conquistar el mundo esperpentos que inspiraron la saga de Austin Power.

Ya hablamos de terroristas, narcotraficantes y organizaciones mafiosas despiadadas que merecen un castigo severo y extrajudicial. Los tiempos cambian, sí, y estas son las nuevas reglas del juego que el agente 007 tendrá que cumplir para seguir en activo, al menos, otros 50 años.

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