Aquella noche más de 70 millones de personas permanecieron pegadas a su tele viendo ‘el Show de Ed Sullivan’.  Era la primera actuación de Los Beatles en EE.UU. El público quedó hechizado de tal forma que John, Paul, Ringo y George empezaron a acostumbrarse a ser perseguidos por millones de fanes. No solo su música tuvo la culpa. También influyó su estética, su personalidad... Y sus parejas, capaces de inspirar letras que enamoraron a medio mundo. Aunque aquellas musas no siempre fueron las mismas: el listado de parejas ‘oficiales’ pasó de 4 a 9 en esa década de beatlemanía. 

Las primeras mujeres de Los Beatles

Maureen Cox, la peluquera ‘groupie’
Mo, como la llamaban, era una asidua del Cavern Club, que era una segunda casa para Los Beatles. Cuando la peluquería en la que trabajaba cerraba, ella se pasaba por allí para animar a su grupo favorito. Tenía solo 16 años cuando el batería habitual, Pete Best, fue sustituido por Ringo Starr, y en cuanto ambos se vieron decidieron que nunca se separarían. 

Fue el matrimonio más estable de todos los de los Beatles veinteañeros: se casaron en 1965, después de que ella cumpliera 18 años, y ya embarazada de Zak, su primer hijo. Para cuando llegó la separación serían padres de otros dos hijos más. Ocurrió 10 años después de su boda, tras una serie de infidelidades por parte de ambos, aunque seguirían siendo amigos. Fue la única chica que vivió el nacimiento, el éxito y la ruptura de Los Beatles. 

Cinco años después de romper, Maureen se casó de nuevo y tuvo otra hija. Falleció en 1994 víctima de leucemia. En el momento de su muerte la acompañaban su marido, sus hijos, su madre y Ringo Starr, que un tiempo después escribió Little Willow en homenaje a ella.

Cynthia Lennon, el ama de casa anodina
Ella y John Lennon se conocieron en clase de caligrafía en el Liverpool College of Art, del que acabarían expulsando a John por mal comportamiento. Aunque sus amigos pensaban que no podían ser más opuestos –a ella la definían como una buena chica católica mientras que a él lo describían como un rebelde– acabarían casándose: a mediados de 1963, Cynthia se quedó embarazada y ambos pensaron que debían pasar por el Registro Civil. 

La boda se mantuvo en secreto porque el manager del grupo quería que los componentes aparecieran como chicos solteros, y Cynthia no rechistó. La relación no salió a la luz hasta después del nacimiento de su hijo, Julian. Un par de años más tarde Lennon conocía a Yoko. Se la presentó a su mujer el día que Cynthia entró en casa y encontró a ambos desayunando a medio vestir. Aunque no fue la primera infidelidad de John, aquello terminaría por llevarlos al divorcio en 1968. Después ella se casaría otras tres veces. Ha publicado dos libros sobre Lennon, el último, desde Mallorca, donde vive.

Jane Asher, la novia de Inglaterra
Cuando Jane conoció a Paul McCartney, ella era la ‘famosa’. O al menos, llevaba más tiempo siendo un rostro conocido. Hija de un médico y una profesora de la Escuela de Música y Arte Dramático Guidhall, comenzó su carrera como actriz a los seis años; a los 17 ya había participado en casi una decena de películas y series de televisión. Tenía esa edad cuando conoció a Paul, a quien iba a entrevistar para BBC Times. Después el cantante recordaría que en aquel encuentro los cuatro componentes del grupo se enamoraron de ella. 

Desde aquel 18 de abril de 1963, Jane se convirtió en la novia de Paul McCartney, una pareja perfecta a ojos de sus fanes. Pero la historia terminó cinco años después, cuando Jane lo encontró en la cama junto a la guionista Francie Schwartz. Sin embargo, el público culpó de la ruptura a otra estadounidense, Linda Eastman, con quien Paul se casó dos años más tarde. Jane rehizo su vida junto a Gerald Scarfe y tuvo tres hijos. Sigue apareciendo con frecuencia en películas, pero además se ha convertido en escritora –sus tres novelas han sido best sellers– y en un referente para los aficionados a los postres, sobre los que escribe.

Pattie Boyd, la musa del triángulo amoroso
Corría el año 1964 cuando Harrison la vio por primera vez. Pattie Boyd hacía una aparición en la primera película del grupo, 'A Hard’s Day Night'. Por entonces, ya era una popular modelo y estaba comprometida con el fotógrafo Eric Swayne. Pero George Harrison supo conquistarla y ambos pasaron por el altar apenas año y medio después. La pareja fue artífice del encuentro de Los Beatles con el fundador del Movimiento de Meditación Trascendental Maharishi Mahesh Yogi.

Después, ella les acompañó a India. Tras la separación del grupo, Harrison continuó trabajando con otros músicos como Bob Dylan y Eric Clapton. Clapton se enamoró de Pattie, y finalmente ella dejó a George por Eric. Aún así, Harrison mantuvo la amistad con ambos, incluso celebró su primera Navidad como soltero con ellos. Para ambos, Pattie fue la musa de sus mejores canciones, entre ellas Layla, de Eric Clapton. Sin embargo, aquel matrimonio acabó siendo un infierno de drogas, según contaría Pattie en sus memorias. Ahora se dedica a exponer sus fotografías de George y Eric.


Las segundas chicas del grupo

Olivia Arias, la secretaria
George Harrison conoció a Olivia Trinidad Arias en una fiesta. Por entonces, ella trabajaba en la discográfica A&M, con la que George había firmado, aunque ninguno de los dos supo de su relación laboral hasta que empezaron a salir. Ambos creían en el destino: afirmaban estar seguros de que estaban conectados. Tras el nacimiento de su único hijo en agosto de 1978, se casaron. La pareja fue noticia en 1999, cuando un hombre entró en su mansión y atacó a George apuñalándolo varias veces. Olivia detuvo al agresor, que resultó ser un fan perturbardo, golpeándolo en la cabeza con una lámpara. 

Aunque George sobrevivió al ataque, falleció dos años después de un cáncer. Olivia organizó su concierto homenaje en 2002, para el que reunió en el Royal Albert Hall de Londres a Eric Clapton, Jeff Lynne, Paul McCartney, Tom Petty, Billy Preston, Ravi Shankar, Ringo Starr, y a su hijo, Dhani. La recaudación se destinó a la Fundación de George, The Material World. También fue una de las productoras del documental de Scorsese George Harrison: Living in the Material World.

Barbara Bach, la actriz del momento
Aclamada como 'sex symbol' desde que protagonizó ‘La espía que me amó’, Barbara se encontraba en su mejor momento en los 70. Incluso estuvo a punto de convertirse en uno de los ‘Ángeles de Charlie’ tras competir con otras 15.000 actrices, pero finalmente la consideraron demasiado sofisticada para el papel. 

Conoció a Ringo en la época en que él decidió explotar su vertiente cinematográfica (además de los de Los Beatles, ya había aparecido en otros siete filmes). Ambos coincidieron en el rodaje de una comedia que pasó sin pena ni gloria, ‘El cavernícola’. Aunque las críticas fueron demoledoras, se mostraron encantados de haber aceptado sus papeles porque de otra forma no se hubieran conocido. Un año después, se casaron. Ya llevan 33 años de feliz matrimonio.

Linda Eastman, la ‘intrusa’ americana
Paul la conoció cuando aún no había roto con Jane Asher, algo que los fanes no le perdonaron. Durante años Linda aguantó estoicamente los insultos de los seguidores, que veían en ella una especie de Angelina Jolie malvada –Jane Asher sería la Jennifer Aniston de la época– que no respetaba el compromiso de Paul con la que hasta entonces era su novia. Además era una mujer divorciada y madre de una niña de tres años, y eso no entraba en los cánones. Sin embargo, Paul encontró en ella su tabla de salvación: Linda le ayudó a superar la ruptura del grupo. 

En 1969 se casaban y poco después él adoptaba a su hija, Heather. La pareja se trasladó entonces a una pequeña cabaña en Escocia y ambos se hicieron vegetarianos. Pero mientras tanto, Paul continuaba con su carrera, en la que quería incluir a Linda. Por eso ella acabó tocando el teclado y haciendo los coros de los Wings, a pesar de que prefería quedarse en casa criando a sus tres hijos o continuando con su carrera como fotógrafa (su retrato de Eric Clapton fue el primero en la portada de 'Rolling Stone' firmado por una mujer). La pareja tuvo una relación estable y, según sus amigos, muy feliz hasta la muerte de Linda en 1998 tras un cáncer de mama. Para entonces, los seguidores de Los Beatles ya se habían reconciliado con la esposa de McCartney, para quien él escribió 'The Lovelly Linda'.

Yoko Ono, ¿la mala de la película?
Le otorgaron el papel de culpable de la ruptura del grupo, pero tras décadas de biografías, parece que la culpa de todo no la tuvo Yoko Ono. Lo que sí es cierto es que los enfrentamientos entre McCartney y Lennon tuvieron lugar cuando John comenzó su relación con la artista japonesa criada en Nueva York. Ella estaba montando una exposición de arte conceptual cuando Lennon entró en la galería y se interesó por su obra. Aunque por aquel entonces Los Beatles ya eran conocidos, ella siempre ha mantenido que no tenía idea de quién era John en ese momento, y fue precisamente su desinterés el que atrapó al músico. 

Poco después empezaron a salir haciéndose inseparables, hasta el punto de que ella estaba presente siempre en el estudio de grabación. Lennon le pedía su opinión y obligaba a los demás a seguirla, lo que acabó creando muchas tensiones. Se casaron en Gibraltar en marzo de 1969. La fama de Yoko como artista de los 60 fue creciendo mientras colaboraba en los discos de su marido ya en solitario. A mediados de 1973, se separaron y ella eligió a la amante de Lennon durante ese tiempo. Volvieron año y medio más tarde y siguieron juntos hasta la muerte del cantante. A ella está dedicada ‘Imagine’.

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