Mark Vanderloo: "Creo que me casé con Esther Cañadas porque me gustaba España"

Mark Vanderloo: cuanto más lejos de su patria, mejor “No me gusta vivir entre holandeses. Prefiero vivir otras culturas”, asegura Mark Vanderloo. Foto: Roberto ...

Holandés de nacimiento y afincado desde hace una década en Ibiza, a pesar de su extenso currículo sobre la pasarela, Mark Vanderloo se hizo famoso en España al dar el ‘sí quiero’ a Esther Cañadas y, posteriormente, divorciarse de ella. Charlamos con un auténtico ‘sex simbol’.

 Felizmente casado con la holandesa Robine van der Mee, padre de dos hijos e instalado en Ibiza, el modelo ha dado un giro a su vida. Y es que la madurez le ha sentado de maravilla. Adora la vida sana, se preocupa por el mundo que va a quedar para sus hijos y se reconoce un enamorado de nuestro país. Su ex, Esther Cañadas, es solo un recuerdo del pasado.

Hoy Corazón Sigue siendo un hombre de imagen. La prueba está en que acaban de contratarle como icono de las gafas Carrera.
Mark Vanderloo
Me encanta el estilo icónico de estas gafas que representan varias épocas del pasado. Lo único que cambia es el material y estoy muy de acuerdo con recuperar esos modelos tan elegantes y combinar esa estética con los coches de esa época, como el emblemático Jaguar en verde oscuro. Encuentro ese estilo muy cercanos a mi personalidad.

H.C. ¿Y me puede explicar eso que significa?
M.V.
Tengo debilidad por los artículos de los 60 y los 70. Las películas que se rodaron en esas décadas, los colores que se usaban en la moda. Me gusta recuperar su esencia de las cosas.

H.C. Eso puede ser un contraste con el mundo que representa, en el que quien se queda atrás pierde el hilo de la tendencia.
M.V.
No soy un activista del reciclaje ni la ecología, pero sí es verdad que son pensamientos que tengo, inquietudes que intento paliar, aunque sea en mi pequeño espacio vital. Nuestros nietos lo van a tener complicado si no tomamos medidas con los resíduos químicos y los escombros que estamos dejando en la naturaleza. Cuando eres joven no piensas en esas cosas, pero con los años te das cuenta de los cambios que se van produciendo a tu alrededor y empiezas a cambiar por dentro.

H.C. ¿Por qué se instaló en Ibiza con su mujer y sus hijos?
M.V.
Es la vida que quiero tener en este momento. No hay nada que me guste más que bajarme del avión cuando llego a la isla e impregnarme de sus olores. Esto es muy diferente, en las ciudades no se respira así. Yo he vivido en Nueva York diez años y allí lo que respiras es humo y mucha electricidad estática. No creo que todas esas líneas de móviles y corrientes sean buenas para las cabezas.

H.C. Por su trabajo sigue viajando mucho a esa ciudad. ¿Qué sentimientos le quedan?
M.V.
Me siento en casa, porque he estado muchos años, pero no lo puedo comparar con la naturaleza que tengo en  Ibiza. En nuestro jardín hay verduras, no hay contaminación, todo es ecológico... Un gusto ya que hoy lo que más valoro es la calidad de vida.

H.C. ¿Cuándo empezó su historia de amor con Ibiza?
M.V.
En 1994. Fui de vacaciones y no paré de estar de fiesta todas las noches. A los siete días me fui porque estaba agotado. Hoy mi plan es muy distinto. Me gusta saber que si quiero fiesta lo tengo cerca, pero ya no soy tan asiduo como años atrás.

H.C. ¿Qué más ha aprendido con los años?
M.V.
He visto mucho, pero he aprendido poco.

H.C. Sigue siendo un reclamo para campañas publicitarias. Eso demuestra que hoy la vida profesional de los modelos es mucho más larga que generaciones pasadas.
M.V.
Hoy, con la era digital, es más fácil, porque luego tratan las imágenes con Photoshop y te arreglan para que parezcas siempre joven. Eso es así, pero también que en la actualidad hay más salidas profesionales y el hecho de permanecer más tiempo en activo también hace que te reconozca más gente. Los realitys por ejemplo, han servido para muchas personas que estaban acabando sus carreras.

H.C. Su fama como modelo le precede, pero en España se hizo conocido por su relación y posterior boda con la modelo Esther Cañadas, de quien está divorciado. ¿Cómo recuerda esos años?
M.V.
España siempre me gustó, tanto por su clima como por su cultura. Gente cálida, buena gastronomía... Era curioso porque con Esther siempre nos comunicábamos en inglés y yo apenas conocía diez palabras en español cuando nos separamos. Luego, cuando me fui a Ibiza con mi actual mujer, estaba más tranquilo y fue cuando lo pude aprender. Ahora creo que estuve con ella porque estaba enamorado de España.

H.C. ¿En qué idioma habla con sus hijos?
M.V.
En holandés. Entienden español también. Lo cierto es que nunca tengo ni idea de dónde voy a vivir a corto-medio plazo. No soy de planificar, no puedo decirte si en cinco años seguiremos viviendo en Ibiza. Creo que me gustaría, pero no puedo saberlo con seguridad. Y eso que a mi mujer, que también es holandesa, le gusta esta vida, pero reconozco que también es muy urbana. Es mi manera de ser y sentir, sin planes y viviendo el presente.

H.C. ¿Qué ha supuesto la paternidad en su vida?
M.V.
No puedo contestarte de una manera concisa, con una sola palabra. La más cercana a lo que quiero expresar sería tranquilidad. Mi vida siempre ha sido estar corriendo de un sitio para otro y ahora desde que tengo niños estoy más en casa, hago una vida más sedentaria.  Bueno, también es verdad que soy más mayor y me canso.

H.C. ¿Tiene la sensación de que ya ha vivido mucho y pocas cosas le pueden sorprender?
M.V.
No, siempre se puede vivir más. Cada momento de la vida tiene su atractivo. No me gusta mirar hacia atrás. Además, reconozco que tengo memoria de pez, olvido las cosas con mucha facilidad y por eso no vivo de los recuerdos.

H.C. Sigue con la moda y la publicidad, pero imagino que tendrá otras opciones profesionales.
M.V.
Una de mis ocupaciones es comprar casas y reformarlas a mi gusto para luego venderlas. No hago casas al gusto de otros, sino según mi criterio. He hecho varias en Ibiza y en Holanda. Disfruto cambiando todo.

H.C. ¿Volverán algún día a su país, a Holanda?
M.V.
No lo creo. Ya estuvimos un tiempo en una casa que teníamos en Ámsterdam, pero yo allí no soy feliz. Es muy frío y oscuro en invierno, soy un holandés que no me hallo entre holandeses, prefiero vivir otras culturas.

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