Andy Murray celebra su victoria en la final de Wimbledon ante Novak Djokovic junto a su novia, Kim Sears

  • Tras su victoria final en Wimbledon, Andy Murray lo celebró en la fiesta ofrecida por la organización. Lo hizo sin soltarse de su chica, Kim Sears.

77 años hacía que un británico no levantaba la copa de Wimbledon. Fíjense si hacía tiempo, que cuando Fred Perry alzó su trofeo, los tenistas aún no jugaban con 'shorts', sino con unos pantalones largos imposibles para el calor. Ayer Andy Murray hizo historia y quiso celebrarlo como es debido: junto a su chica.

Horas después de haberse impuesto en la pista central a Novak Djockovic, el escocés acudió a la fiesta con motivo de la conclusión del Grand Slam. Lo hizo al lado de Kim Sears, su novia desde hace ocho años... aunque con interrupciones.

Se conocieron en el año 2005 y comenzaron un noviazgo que, tras cuatro años y los roces típicos del día a día, atravesó un bache que les llevó a darse un tiempo. A Kim le molestaba hasta límpites insospechados la obsesión de Andy por jugar a la Playstation y le pidió un tiempo para reflexionar y saber si de verdad quería estar con él.

Tras unos meses, fue el propio tenista el que decidió colgar los mandos de su consola para volver a los brazos de esta chica que ya hace furor entre el pueblo británico.

Durante el torneo de Wimbledon de 2012 ya fue la gran sensación en la grada y se llegó a decir que era la sucesora natural, por su estilo y manera de vestir, de la mismísima duquesa de Cambridge. Pero esta estudiante de literatura inglesa no se lo creyó y sigue siendo la misma de entonces.

La que anima a su chico allá donde juegue. La que deslumbró anoche en el 'photocall' de una fiesta que, seguro, fue de las más felices de la vida del tenista.

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