Renovarse o morir. Eso debió de pensar la artista cuando puso en marcha su último disco, 'Amolap'. Nos recibe en su nueva casa y comprobamos lo bien que le trata la vida.

Una imagen más roquera, un disco que revolucionará a sus seguidores, un ritmo discotequero, una colaboración familiar…

Todo esto es 'Amolap' –Paloma al revés– el nuevo trabajo discográfico de la incombustible Paloma San Basilio que regresa contagiada por los ritmos 'dance' de su hija con los que quiere conquistar nuevas generaciones.

Hoy Corazón: Estamos en su nueva casa, con su nuevo trabajo, en una faceta que va a dar que hablar en su carrera. ¿Por qué tantos cambios?
Paloma San Basilio:
Después de tanto tiempo tener cosas que contar es una maravilla. Poder tener una carrera de largo recorrido y la ilusión de comenzar una nueva etapa y la valentía de no tener miedo a retos distintos, te hace sentir que la vida es una aventura y que siempre tienes que apostar. Estaba muy convencida de este proyecto y más haciéndolo con mi hija. Ella es la que ha marcado la pauta, me indicaba cómo tenía que cantar en cada momento. Ha sido una experiencia preciosa, como devolverle todo el tiempo que en algunas etapas de mi vida le quité y cambiar la situación jerárquica. Una apuesta divertida que podía resultar fallida ya que tenía que romper con mi manera de cantar, con la música que había hecho pero siempre teniendo claro que había que salvar la esencia de cada canción, la melodía intacta de mis temas clásicos, más los nuevos temas que me ha hecho casi a la carta. Ha sido un privilegio.
H.C.: Después de este reencuentro con su hija. ¿Cree que han valido la pena las ausencias? ¿Tiene aún ese sentimiento de culpabilidad que experimentan muchas madres trabajadoras?
P.S.B.:
No lo sé. No se puede hacer esa lectura porque, si nos ponemos a pensar en todo lo que podíamos haber hecho mejor, entras en  un círculo vicioso de complejo de culpa, masoquismo, nostalgia y sensación de fracaso. Y no es justo. Hay muchas cosas que se han hecho bien y por eso han salido adelante. En la vida eres el resultado de ti mismo. Un ser humano que va aprendiendo mientras hace el camino. Es como aprender a ser madre cuando ya lo eres. Mi generación no se formaba tanto como ahora. Yo buscaba todas las oportunidades, era el aprendizaje de la vida misma. Una pura improvisación siguiendo el instinto y la buena fe. Eso sí, el equipaje es la educación que has visto en tu casa. Mi suerte es que mi familia me dio unas bases muy sólidas y por eso siempre sabía lo que quería hacer. Son las referencias de la vida que me inculcaron mis padres y yo he querido inculcárselas a mi hija.
H.C.: ¿Se siente más nerviosa con este trabajo por su implicación familiar?
P.S.B.:
Te diré que es la vez que menos miedo he tenido. Los años te enseñan a no tener miedo. Cada vez me entiendo mejor, me acepto como soy, me preocupa menos el entorno, el qué dirán. La auténtica felicidad está en la armonía con uno mismo y no tiene que venir de fuera. Llevo más de 30 discos y he estado más preocupada. Estoy tranquila, colgué mi primer tema para mis fanes en Facebook y de ahí saltó a internet y el efecto rebote ha sido impresionante. En esta época de crisis discográfica hay que buscar nuevos cauces, otras alternativas.
H.C.: ¿Cuándo la veremos?
P.S.B.:
Voy a hacer conciertos, pero en junio comienzo un proyecto con el que quiero cerrar mi ciclo de musicales volviendo a interpretar My Fair Lady, obra con la que saldré de gira por España. El musical es un género muy exigente que necesita mucha entrega y, como cada vez eso me produce más claustrofobia, quería hacer mi despedida con el personaje que más me gusta. Se me ocurrió que para no estar quieta haría una gira, algo que nunca he hecho con un musical. A finales de junio arrancamos en Tenerife. Aprovecharé para hacer mis rutas gastronómicas.
H.C.: Es una mujer innovadora a la que le gusta romper esquemas, como ahora. Cuando mira atrás y ve el largo camino recorrido, ¿Qué sensación tiene?
P.S.B.:
Ha sido un recorrido apasionante. No me pesa el paso del tiempo, me parece ligero. Como me metí en esta aventura sin saber bien dónde iba, pienso que el recorrido es mucho más interesante que las perspectiva que tenía al principio. Para mí el tiempo no existe, es algo relativo, como decía Einstein. Yo no noto los años que han pasado sino un presente continuo. Así lo siento cuando viajo o pasa un mes. Es cierto que cuando veo fotos de cuando era niña me da ternura y me reconozco. Es una mezcla de mi hija y yo.
H.C.: ¿Le quedan reproches? ¿Siente que ha sacrificado demasiado?
P.S.B.:
Eso es una mala interpretación de la vida de uno mismo. Las circunstancias influyen y uno dice sí a proyectos que hoy no cogería, pero no me arrepiento. La vida es elegir y mi suerte es tener esa capacidad.
H.C.: ¿Es consciente de que es una de las grandes artistas de este país?
P.S.B.:
No, pero sí noto que hay cariño y respeto entre la gente que se me acerca y los medios con los que he tratado. Soy de una generación de largo recorrido y eso se tiene que notar en algo. A nosotros nos daban tiempo para triunfar. Hoy todo va a un ritmo trepidante.
H.C.: Se ha cambiado de casa en la misma zona donde vivía hasta no hace mucho.
P.S.B.:
Mi casa anterior la reformé entera hace siete años. Pero después vi esta y me pareció más acorde con mis necesidades familiares por el ático que tengo para cuando viene mi hija con mis nietos.
H.C.: ¿Cómo es la Paloma San Basilio abuela?
P.S.B.:
La madre al cuadrado. No sabes lo que es que, de pronto, en la vida aparezcan esas criaturas. Es un regalo de la vida. Parto de una familia muy unida, por eso es tan importante para mí. Es una fuente de energía, amor, intercambio... Me encantan los sábados que nos juntamos a comer. Saber que hay algo sólido e importante de verdad. Mi padre siempre nos respetó y se lo he transmitido a nuestros hijos.
H.C.: ¿Su padre ha sido un referente a la hora de encontrar una pareja?
P.S.B.:
Ha sido un referente muy importante, y es verdad que te marca mucho para tener tus relaciones con otras personas. Creo que buscar un igual es misión imposible, de entrada porque a los familiares se les idealiza. A las parejas hay que aceptarlas como son, no buscar el otro que yo quiero. Por eso suelen fallar las parejas, cuando se cree que el otro tiene que complementarte. Nadie tiene que depender de nadie ni mermar el espacio o la libertad del otro.
H.C.: ¿Y usted cómo está sentimentalmente hablando?
P.S.B.:
En mi círculo personal caben muchas personas, pero en esta etapa de mi vida no tengo una relación como definición propia. Me encuentro bien, tengo los afectos que necesito, gente que me apoya desde hace años. No me planteo otra opción de vida con nadie en particular. Eso está muy lejos de mi horizonte actual.