Virginia Troconis y Manuel Díaz 'El cordobés': “Nuestro secreto es no acostarnos nunca enfadados”

 Hace casi un lustro que dejaron de preparar biberones, pero es algo que nunca se olvida, y que a veces hasta provoca una cierta nostalgia. Quizá por eso no niegan la posibilidad de ampliar la familia, aunque Manuel Díaz sea un poco más reacio que su mujer después de tres hijos: Alba, de 14 años, fruto de su matrimonio con Vicky Martín Berrocal, Manuel, de nueve años y Triana, de seis, nacidos de este segundo matrimonio con Troconis que dura ya casi una década. Charlamos con ellos en la presentación de las leches Nutriben 4D, donde nos contaron cómo ha cambiado el mundo y su forma de entender la paternidad entre bromas y risas.

Hoy Corazón Les hemos visto muy desenvueltos. La pregunta es obligada: ¿les apetece ampliar la familia con un bebé? 
Manuel Díaz: Mi mujer me lo dice cada vez más frecuentemente y en casa lo estoy oyendo demasiado. Ya me estoy mosqueando (risas).
Virginia: Troconis: Yo tengo esa puerta abierta, considero que aún soy joven y disfruté mucho de mis embarazos.
Manue:l Tú tendrás la puerta abierta, pero la llave la tengo yo y está perdida, está en el fondo del mar… matarile (risas).

H.C. ¿Y los niños, qué dicen a todo esto de tener un hermano?
Virginia: Los niños dicen que sí. Están encantados. El niño, Manuel, asegura que quiere un chico, porque como sea otra niña...
Manuel: Hasta Romina, que es un encanto de señora, y lleva con nosotros muchísimo tiempo en casa, está con mi mujer. ¡Estoy acorralado! (risas).

H.C. ¿Y no les da cierta pereza volver a empezar con todo?
Virginia: A mí no me da ninguna.
Manuel: No da pereza, porque la casa se llena de cosas que te hacen sentir bien. Un bebé llena una casa. Hasta ir a comprar la ropa de premamá (habla a su mujer) ¿Te acuerdas cuando íbamos y cómo te crecía la barriga?
Virginia (Se ríe y asiente) Tuve buenas experiencias, creo que por eso me apetece, pero Dios dirá.

H.C. Llevan casi una década de matrimonio, lo que en estos tiempos que corren no es fácil... ¿Cuál es el secreto?
Manuel: Creo que es no acostarte nunca enfadado.
Virginia: Y aprender a respetar a las personas y a quererlas como son. No puedes vivir queriendo cambiar a alguien. Es muy complicado. Además, yo creo que las personas nunca cambian del todo.
Manuel: Se trata de ser amigos. Hemos unido nuestros espacios, pero sin invadir el del otro.

H.C. Entender la mentalidad del torero es complicado, pero ¿cómo vive los momentos de tensión la mujer de un torero?
Manuel: Ella está sintiendo ya el miedo algunas tardes.
Virginia Sí, quizá con el tiempo eres cada vez más consciente, pero también lo conocí así y lo respeto. Y aunque sufro mucho, también disfruto con sus triunfos y con ver lo que ha conseguido. Creo que tiene muchas cosas por hacer y que vive su profesión al máximo.

H. C. ¿Apunta maneras Manuel de seguir sus pasos?
Virginia: No. Es muy pequeño y se dedica a jugar y a estudiar.
Manuel: Le llama la atención porque ve que la gente por la calle me saluda. Él ha toreado ya alguna vaquilla, y tiene sus capotes, pero tampoco nos lo hemos planteado. Vamos a procurar apoyarlos y facilitarles el camino en lo que ellos decidan hacer. Pero que sepan que se van a tener que labrar su propio camino.
Virginia: Sí, y tendrán que luchar en lo que hagan, pero lo importante es que sean felices.

H.C. ¿Cómo se definirían ustedes como padres?
Manuel: Creo que vamos aprendiendo y aún nos queda mucho. 
Virginia: Yo me considero más estricta, porque creo que hay que marcarles sus límites. Tienen que aprender a comportarse, porque tú disfrutas de los niños en casa, pero cuando sales quieres que tengan respeto, y eso se lo enseñas tú en casa.
Manuel: Nos apoyamos el uno al otro, pero en casa la frase es: ‘Como se lo diga a tu madre...’ y mamá nos pone firmes a todos. Mamá pone los brazos en jarras y todos decimos: ‘Sí, mamá’.

H.C. ¿Qué tal le está sentando la adolescencia? Porque Alba, con 14 años, ya estará de lleno.
Manuel: Tienes que estar muy actualizado. Hoy en día un niño con 15 años tiene su móvil. Yo he luchado con Alba por eso, y le decía a Vicky, su madre: ‘¿Pero cómo le vamos a dar un móvil? Podemos darle uno con el que pueda hablar, pero que no tenga Internet’. Es vertiginoso, ¡si hace nada uno estaba hablando en pesetas! Pero intentamos adaptarnos a la modernidad sin dejar nunca de lado la educación que nosotros hemos tenido.

H. C. ¿Cómo viven los niños la profesión y la fama de su padre?
Manuel: Intentamos darle normalidad a todo. Y que entiendan que tan importante es que tu padre sea torero como que tenga una empresa.
Virginia: Manu ahora está en una etapa supergraciosa. Dice: ‘¿Papá me puedes regalar un libro y se lo firmas a un amigo?’.
Manuel Y yo le digo: ‘Gracias por la publicidad que me estás haciendo’. Y me dice: ‘¿Has visto, papá?, yo te ayudo’ (risas). Nosotros intentamos que lo vean como algo normal y que den gracias por la suerte que tienen.

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