Camila ganó la guerra: cada vez más respetada y querida por los británicos

  • ‘La otra’, esa mujer pérfida que acabó con el cuento de hadas de Lady Di, es hoy la elegante duquesa de Cornualles. Una abuela entrañable, una madrastra compresiva, la buena amiga de la reina. ¿Cómo lo ha hecho? Camila siendo ella misma.

"Después de su deslumbrante presencia en la coronación de Guillermo de Holanda, no resulta difícil imaginarla como reina consorte" ('The Telegraph'). "Es capaz de seducir a todo aquel que la conoce personalmente» (Daily Mail). "La duquesa de Cornualles se ha convertido en un icono de la moda para las mujeres mayores de 50" ('Express'). "Camila es una mujer divertida, irreverente, simpática, normal, que no se toma muy en serio y que no sucumbe a los complejitos y narcisismos nerviosos de los que fue presa su globalmente adorada y admirada y bella rival, Diana" (John Carlin, conocido columnista británico).

Quién lo hubiera dicho hace tan solo unos años. Camila, la gris y fea Camila, ese ser abyecto que irrumpió como una cualquiera en la vida de Carlos para arrebatar a la princesa del pueblo la felicidad que ya nunca recuperaría, es hoy la abuela elegante, tierna y cercana que pule la imagen de la familia real para hacerla entrañablemente mundana. Gran Bretaña había condenado esa parodia de pasión madura simbolizada en un támpax, sin embargo el tiempo ha arrastrado los perjuicios para dejar a la vista la única historia de amor que encerraba el cuento de hadas interpretado por Lady Di.

En 2005 esa suerte de parias reales contrajo matrimonio con el país dándoles la espalda. Las encuestas de opinión señalaban que un 73% de los británicos no soportaba la idea de ver a Camila, ya duquesa de Cornualles, como parte de la familia real y mucho menos como consorte en el trono. Un porcentaje similar apoyaba la renuncia de Carlos a sus derechos dinásticos en favor de su hijo Guillermo. Hace un año, otra encuesta señalaba al príncipe de Gales como el favorito del 51% de sus conciudadanos para relevar a Isabel II y ponía de manifiesto que su mujer era el elemento decisivo que explicaba ese cambio de tendencia.

Desde el Jubileo de la reina, celebrado en 2012, las apariciones de la duquesa se han multiplicado, en paralelo al protagonismo creciente de Carlos de Inglaterra en los actos de Estado como parte de una estrategia de la Corona para preparar una sucesión pausada -la soberana tiene 87 años-. Significativa fue la presencia de la pareja en la Apertura Oficial del Parlamento, el 8 de mayo. Hacía 17 años que el príncipe no acompañaba a su madre en esa solemne ceremonia. Y allí estaba Camila junto a él, reuniendo en su persona, como resaltaron después los medios nacionales, todas las cualidades que se le exigen a un royal.

¿Qué es lo que ha ocurrido para esta transformación de la opinión pública? ¿Qué armas ha utilizado la pérfida Camila para ganar una guerra que parecía perdida y convertirse en la encantadora y respetada duquesa de Cornualles? Estas han sido sus siete virtudes capitales…

  1. Sentido del humor. Durante una visita a una academia de arte para niños, cogió una plancha para pegar adornos en un traje. Uno de los alumnos le preguntó si le planchaba las camisas al príncipe de Gales. Respondió con una risa franca: “No, él sabe hacerlo… Fíjate qué bien entrenado le tengo”. Es una muestra ‘light’ del humor corrosivo e inteligente con el que suele amenizar sus conversaciones, lo que con frecuencia ha llevado a su marido a perder la compostura pública y estallar en carcajadas. La Camila contenida y discreta que entró en la familia real ha roto sus ataduras y se muestra espontánea e incluso atrevida, como siempre ha sido: que hay que bailar con un conocido ‘showman’, se baila; que hay que ponerse unas gafas de pega en una fiesta infantil, ella encantada; ¿una partida de ‘ping-pong’ en un centro social? ¿Por qué no?
  2. Confidente de Catalina.  Desde que la relación de Guillermo y Catalina se hizo oficial, la duquesa la ha protegido bajo su ala. Nadie como ella entendía su situación, pececillo sacado del acuario para nadar en aguas turbulentas. Esa relación especial que se ha establecido entre ambas hace tiempo que trascendió a la prensa: la joven estrella real, la popular Kate, encontraba consuelo y consejo en su suegra… Otra pista para ir conociendo a la verdadera Camila, que además se ha convertido en una reputada asesora de imagen. Justo tras la boda de los príncipes (2011), durante una cena las dos solas en el hotel Berkeley de Londres, la duquesa le reveló su secreto de belleza: una mascarilla que contiene el veneno de las abejas (Bee-Venum Mask, 200 euros) y que surte un efecto similar al del bótox. De modo que la animó a que acudiera a su especialista en belleza y creadora de ese tratamiento, Deborah Mitchel, para recibir la primera sesión. Después, organizaron un encuentro conjunto con Jo Hansford, la peluquera que se ocupa de su cabello desde hace 30 años y responsable de haber variado su peinado dándole volumen y un tono miel para combinar con su vestuario.
  3. Asombroso buen gusto. "Yo me siento cómoda con un suéter y mis botas viejas”, dijo una vez cuando encajaba a la perfección en la figura de una granjera desaliñada, muy distante de la mujer transformada que actualmente combina como nadie sombreros de Phillip Tracey, vestidos de Bruce Oldfield y zapatos de Jimmy Choo. Aunque la principal responsable de su mutación es la diseñadora Anna Valentine, formando equipo con Tracey para darle un estilo luminoso que recuerda en muchos aspectos al de la reina. Para el día a día, cuenta con tres asesores de imagen: Sophie Densham, Amanda MacManus y Joy Camm.
  4. La abuela que cualquiera querría. Adora a sus hijos, Tom Parker-Bowles y Laura Lopes, bien educados y con vidas muy alejadas de palacio. Y sus cinco nietos son una droga de la que se confiesa perdidamente adicta. Con frecuencia, les invita los fines de semana a su finca privada para disfrutar juntos del campo y los animales. Le gusta pasear por el huerto con los pequeños y comer guisantes de la mata “hasta casi ponernos enfermos”. Sí, Camila es una abuela vocacional y no solo con los suyos como hemos visto en los actos en los que hay niños. Sus amigas también reconocen en ella esa tierna debilidad: una vez al año organiza el ‘Picnic para Abuelitas’, al que acuden sus mejores amigas acompañadas de sus nietos.
  5. Le gusta a la reina.  A principios de mayo, en un acto ecuestre celebrado en Windsor, se produjo un gesto público de una intimidad inusual entre los miembros de la familia real. Camila y la reina, divertidas y relajadas, se despidieron con un beso en la mejilla. Un detalle menor que revela el tipo de relación que comparten. Isabel II disfruta mucho de su compañía. Por eso es frecuente que en los banquetes oficiales siente al invitado de honor a su izquierda y a la duquesa a su derecha. Robert Hardman, autor del libro ‘Our Queen’, confirma esa complicidad: “Camila ha sido aceptada por la reina como una parte íntegra e indiscutida de la familia”.
  6. Y también les gusta a Guillermo y Enrique. Qué pensaría Diana al ver a su rival convertida en entrañable amiga de sus hijos? Bill Coles, periodista especializado en la casa real, relata: “Camila está representando perfectamente su papel. Desde que se casó con Carlos no ha tenido ni un desliz. Se ha entregado a sus deberes con la Corona y a sus obras de caridad, y lo más importante de todo, ha sido leal y ha dado su apoyo a Guillermo y Enrique cuando lo han necesitado, por no hablar de Catalina”. 
  7. Hace mejor al príncipe Carlos. Tras la boda de Guillermo y Catalina, la familia salió al balcón de Buckingham para saludar a la multitud y seguir la demostración aérea que formaba parte de los actos. Camila le pidió que cogiera en brazos a su nieta, Eliza Lopes, para que viera mejor los aviones. Pocas campañas de imagen hubieran tenido un efecto tan saludable sobre la figura encorsetada y fría del príncipe de Gales. Al fin, cuando se acerca a la vejez, parece un hombre cálido y cariñoso. Y también dado a la risa fácil, más flexible y decidido. Controla mejor sus manías y le ha dado por la cocina: le encanta hacer asados de pollo y huevos revueltos. Junto a ella, los británicos ven a un futuro rey en el que confiar. Descubrir a la auténtica mujer que enamoró al príncipe ha supuesto, al fin, que el país le perdonara haber sido ‘la otra’ en un matrimonio, ahora también lo reconocen muchos, para el que nunca hubo futuro. Pero, ¿y ella? ¿Qué ha sido de ese dolor alimentado con el desprecio y las medias verdades que le han tirado a la cara durante años? Probablemente, también les haya perdonado.
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