Ernesto Jr. y Christian de Hannover, los discretos hijos de Ernesto

  • Educados, responsables y alejados de la polémica y de los medios de comunicación. Así son los hijos mayores del todavía marido de Carolina de Mónaco, Ernesto de Hannover. Ernesto Jr., el mayor de los dos, se ha hecho cargo de la gestión del legado familiar mientras vive a caballo entre Londres, Austria y Hannover. Christian, el pequeño, reside desde hace unos meses en Madrid junto a su novia, la peruana Alessandra de Osma.

La vida es demasiado corta para aprender alemán». La frase es del productor de cine Tad Marburg y, afortunadamente, Ernesto Augusto Jr. de Hannover no se la aplicó. Comenzó a hablarlo regularmente con siete años. Extraño, no obstante, para un joven destinado a ser jefe de una casa real alemana. La más antigua de Europa, además. Habida cuenta de quién es su padre, todo encaja. Ernesto Jr. y Christian son los dos hijos que Ernesto de Hannover, tuvo con Chantal Hochuli. 


En 1981 Ernesto IV derogó la ley matrimonial que emparentaba la antiquísima casa Güelfa con personas de sangre azul al escoger su hijo por esposa a una plebeya. Hija de un millonario suizo, eso sí. Del matrimonio nacieron Ernesto VI (1983) –el rey Felipe VI fue su padrino de bautismo– y Christian (1985). Ambos vinieron al mundo en Hildesheim (Alemania), si bien sus padres estaban instalados en Hurlingham Lodge, en el barrio londinense de Chelsea. De ahí las dificultades del primogénito con el idioma de Schopenhauer. 

Conviene señalar ahora que trasladarse a Londres no fue tanto una excentricidad de Ernesto V de Hannover sino cuestión de abolengo. Él mismo estudió en Inglaterra y los Hannover reinan en Gran Bretaña desde el siglo XVIII, a través de Jorge I, si bien el apellido se ha disuelto. Tanto Ernesto como Christian se educaron en Londres. Cursaron primaria en la Deutsche Schule, continuaron en el Malvern College de Worcestershire y fueron a la Universidad de Nueva York. Ambos asistieron a la boda de su padre con Carolina de Mónaco, serios y formales como dos esculturas de Fidias. En todo ese tiempo, solo hay una ligera sombra en la reputación del mayor: en 2001 se cuenta que fue sorprendido junto a otros compañeros de último curso fumando cannabis. Nada extraordinario. El príncipe heredero estudió historia y economía en EE.UU. y culminó sus estudios en Florencia.

De un punto a otro

Desde el principio escogió Londres como su hogar aunque las visitas a Alemania fueron siendo más frecuentes desde que se convirtió en adolescente. Ya licenciado y joven ejecutivo del First Energy Bank, Ernesto Jr. se instaló temporalmente en Baréin y al especializarse en la financiación de pequeñas empresas de minería, extracción y tecnología en países emergentes ha viajado por muchos otros países. 

Dicen sus hagiógrafos que también ha sido voluntario en Botswana, Kenia y Etiopía. De lo que no cabe duda es de su madurez. Ernesto de Hannover padre creó en 2004 el fideicomiso EAC GmbH y le traspasó la gestión de todas las propiedades alemanas de la familia: el bosque de Baja Sajonia y Sajonia-Anhalt, el castillo de Marienburg y la Casa del Príncipe de Herrenhausen, entre las principales. Durante semanas, Ernesto Jr. se zambulló en la historia familiar estudiando en la biblioteca estatal de Baja Sajonia para conocer mejor lo que fue un reino de cuento -Brunswick, Celle y Wolfenbüttr-. 

Su primera acción, un año después, fue subastar-–cuentan los diarios alemanes que con gran dolor- 20.000 piezas del acervo familiar (cristalería, pinturas, orfebrería y mobiliario) para sanear las arcas familiares. No tanto por necesidad inmediata (las propiedades familiares se estiman en una cifra próxima a los 5.500 millones), sino para estar previsto ante un padre dilapidador. Sotheby’s se encargó de la puja, Hannover Jr. ingresó 44 millones de euros y la policía se incautó de 35 armas de fuego antiguas para las que su padre nunca tuvo licencia. 

En verano de 2012, Mauritz von Reden dejó la gerencia de la casa Hannover y Ernesto Jr. se convirtió en jefe y gestor de facto. Hoy coincide de igual a igual con la canciller Angela Merkel mientras su padre está ocupado viviendo al sol de Ibiza o disfrutando de la Oktoberfest acompañado por una vicetiple rumana de nombre Simona. Ernesto Jr. es seguidor del Hannover 96 de fútbol aunque también tiene abono en el Fulhman FC inglés. En la actualidad vive entre Londres, Hannover y Austria con frecuentes visitas a Mónaco donde pasa ratos con su hermana, la princesa Alexandra, hija de su padre y la princesa Carolina. Pese a su desahogadísima situación económica y un físico a medio camino entre interesante y resultón, no se la han conocido más que dos novias importantes. 

La primera fue Francesca Versace, con quien era frecuente verlo en eventos de tipo social y conciertos de pop hacia 2002. Se le intentó relacionar con Margherita Missoni, sin que la cosa fraguase, y desde 2012 sale con Ekaterina Malysheva, de 27 años. Katia es una joven de origen ruso criada en Praga, formada en Londres y que ya ha comenzado a trabajar como diseñadora de moda y con empresa propia, EKAT. Si se cruzan en un sitio de modernos con una chica estilizada vistiendo un mono de cuerpo entero ceñidísimo, quizá sea uno de sus catsuits, que vende a 140 libras desde mayo pasado. En la revista The Debrief decía inspirarse en David Bowie y los 80 y que su sueño sería vestir a Madonna. De momento, le han gustado a la actriz Sienna Miller y a Poppy Delevingne.

El hermano pequeño

Christian tiene menor relevancia social que su hermano pero nos toca más de cerca. Vive en Madrid. Y su novia es peruana. El menor de los Hannover se graduó en la Universidad de Nueva York en 2006 y entró a trabajar en la compañía de eventos Sheik’n’Beik, de Julio Santodomingo. Estuvo ayudando a Alex Dellal –ex de Carlota Casiraghi– en su galería de arte londinense y, al terminar la época de codeo con otros nobles cachorros, pasó a ocuparse de inversiones familiares en Emiratos Árabes Unidos. A diferencia de su hermano, su sede es Nueva York. 

Si bien abandonó Manhattan para acompañar a su novia a Madrid y, chico responsable, se matriculó en el Instituto de Empresa para realizar un máster. Christian, a quien podemos ver comprando corbatas en la calle Claudio Coello o de copas (pocas veces) en compañía de algunos jóvenes de la jet, sale con la limeña Alessandra ‘Sassa’ de Osma. La conoció en el ya lejano 2005, cuando viajó a Perú como bisoño representante de Mercedes Benz y se alojó con la familia Gallesce. Elizabeth Foy, avispada madre de una Sassa de 14 años, vio una providencial ocasión de entroncar con la nobleza europea al proponer que su hija fuese la guía del joven Hannover. 

No ocurrió nada entonces y la joven pudo acabar sus estudios de Derecho. Pero acabaría ocurriendo. La primera aparición pública de ambos se produjo cinco años más tarde en Saint Moritz. Luego los vimos en la boda de Matilde Borromeo con Anthonius zu Fürstenberg y comenzaron 2012 ya como pareja en la fiesta de fin de año que la familia Brescia, la novena fortuna de Perú, dio en el hotel Paracas. Christian no la presentó como su novia oficial ante la nobleza hasta la exposición sobre la casa de Hannover y la casa real británica que presidió Ernesto Jr. el pasado 30 de abril en Marienburg. Sassa ha sido el rostro de Pepsi en Centroamérica y ha trabajado como modelo con la agencia Ford, desfilando para Missoni y Bottega Veneta en Nueva York. La conmueven, dice, Neruda y Ernesto Sábato, y escogió Madrid para cursar un ADE especializado en moda en el ISEM Fashion Bussines School.

La máxima educación

La relación entre los dos Hannover es excelente. Juntos estuvieron en la gran exposición familiar de Marienburg y acompañando a su madre, Chantal Hochuli, acudieron a la boda de Maria Theresia von Thurn und Taxis y Hugo Wilson hace apenas un mes. También asistieron al enlace de Fabrizia Ruffo di Calabria y Borja Benjumea en junio de 2012. Tan correctos son que hasta no niegan el saludo a los Grimaldi, cuya verdadera primera dama, Carolina, traicionó a su madre y les dio una hermana.

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