Los Reyes siempre han tenido un hombre de confianza junto a ellos; su mano derecha. Uno de los errores más frecuentes es confundir al jefe de la Casa Real, que es el propio Rey, con el jefe de la Casa del Rey, que es la persona escogida por el monarca para que le asegure el funcionamiento de su Casa y el cumplimiento de sus funciones.

Es el hombre más próximo a don Juan Carlos y con quien comparte su labor diaria. El jefe de la Casa del Rey es el cargo más alto al servicio de la corona. También induce a error el nombre de la Casa del Rey, que obedece a razones históricas pero que puede llevar a pensar que se trata exclusivamente de la residencia de la Familia Real. Sin embargo, es un organismo constitucional independiente, que sirve de apoyo al Rey Juan Carlos en el cumplimiento de sus funciones como jefe de Estado.

Desde la restauración de la Monarquía en España, hace 35 años, solo ha habido cuatro jefes de la Casa del Rey: los dos primeros, ya fallecidos, eran militares, Nicolás Cotoner y Cotoner y Sabino Fernández Campo. Los otros dos son diplomáticos: Fernando Almansa y Alberto Aza.

Este último será relevado el próximo 30 de septiembre por otro diplomático, Rafael Spottorno, que ya estuvo trabajando al servicio del Rey, ejerciendo como secretario general de la Casa, entre 1993 y 2002.

A todos ellos los ha elegido directamente don Juan Carlos, de acuerdo con el artículo 65.2 de la Constitución, que establece que todos los miembros civiles y militares de la Casa son nombrados y relevados libremente por el monarca. Aunque sus nombramientos no tienen un plazo de tiempo, los dos últimos han permanecido entre nueve y diez años en el cargo cada uno. No existe un perfil típico para ser jefe de la Casa del Rey, pero el cargo sí exige una formación y unas cualidades personales muy concretas que son las que ha ido buscando don Juan Carlos a lo largo de su reinado.

Alta cualificación
Quizá la formación que más se aproxime sea la de los diplomáticos y, por ello, el monarca los ha escogido en las tres últimas ocasiones. Una profesión a la que se accede mediante una dura oposición y que exige el dominio de varios idiomas, al menos, inglés y francés. Los diplomáticos saben cómo funciona la administración y tienen conocimientos de economía, derecho, relaciones internacionales y protocolo, además de una sólida formación humanística.

Todo ello indispensable en La Zarzuela. Además, don Juan Carlos ha procurado que reunan las siguientes cualidades: lealtad, prudencia, discreción, ausencia de protagonismo, capacidad de organización y vocación de servicio.

También es un cargo que exige una buena forma física, pues conlleva viajes, largas e intensas jornadas laborales y la servidumbre de estar localizado y en condiciones de incorporarse a trabajar si se producen circunstancias extraordinarias. De los cinco hombres elegidos hasta ahora, solo dos –Fernando Almansa y Rafael Spottorno– son más jóvenes que don Juan Carlos, de 73 años.

El segundo de abordo
En la Casa del Rey hay tres cargos de alta dirección: el jefe de la Casa, el secretario general y el jefe del Cuarto Militar. Sus retribuciones equivalen a las de un ministro, un secretario de Estado y un subsecretario. Cuando estas suben, se congelan o bajan en la Administración, lo hacen también en el palacio de La Zarzuela. Los tres están sujetos al mismo régimen de incompatibilidades que los de la Administración y obligados a presentar una declaración de bienes al Registro.

La principal responsabilidad del jefe de la Casa es asegurar su funcionamiento. Para ello, cuenta con el secretario general, que le sustituye en caso de ausencia. Al secretario le corresponde coordinar las siete unidades que existen en la institución: el Gabinete de Planificación y Coordinación, la Secretaría de la Reina –también asiste a las Infantas Elena y Cristina–, la Secretaría del Príncipe de Asturias –también presta servicio a la Princesa–, el Servicio de Seguridad, el Departamento de Relaciones con los Medios, Protocolo y el Departamento de Administración, Infraestructura y Servicios.