Después de un principio de verano otoñal, el calor ha llegado y parece que para quedarse. La calle es territorio prohibido hasta que se va el sol, por  lo que durante el día el interior de nuestra vivienda es nuestro refugio. Lo ideal es ir a la piscina, no te vamos a engañar, pero para los que no pueden, te contamos cómo bajar la temperatura a tus habitaciones y lograr un respiro cuando el termómetro marca más de 30 grados. ¡Ah! Y sin tener que enchufar el aire acondicionado. ¡Todo para sobrevivir dentro de casa!

¡Viva el color blanco! 

  
O el beis, el crudo, el amarillo... Paredes, telas, muebles e, incluso, suelos. Los tonos neutros son tus mejores aliados en esta época. Además, potencian la luz natural y multiplican los metros de las estancias. Si te queda alguna duda, piensa en los pueblos blancos andaluces. 

Nunca es tarde para poner un toldo 

¿Sabías que un toldo puede bajar la temperatura de tu vivienda entre 2 y 6º C? Sin olvidar, que al frenar la entrada de los rayos solares fomenta la sensación de frescura. Y, en ocasiones, te mantendrá a salvo de las miradas indiscretas de tus vecinos. Todavía estás a tiempo, ya que como no ha hecho mucho calor, fabricantes e instaladores han sacado interesantes ofertas en instalación o equipos. Y si este año, no puedes, apúntatelo para cosas que hacer en invierno. Sale bastante más barato. 

Desnuda tus suelos… 

Es obvio, los suelos con alfombras no sólo parecen calurosos sino que lo son. Es pensar en ellas y salirte un sarpullido. Ahora es el momento de pisar madera, mármol (el rey de la pisada fría) o porcelánico. Si quieres ir más allá, pinta tus suelos de madera en colores claros. Y si vas a cambiarlo ¿por qué no en colores claros?

… O usa alfombras veraniegas

Las hay. Si te gustan, y para ti son sinónimo de calidez y “hogar”, apuesta por las fibras naturales, como el coco, el yute o la lana. Sí, sí has oído bien, la lana es termorreguladora y da calor en invierno y fresquito en verano. Otra cosa son las de fibras sintéticas, que sólo aíslan del frío. Aunque las de plástico (PVC o polipropileno) son también una alternativa. Está claro, las alfombras también son para el verano. 

Tejidos que no dan calor 

Descuelga tus pesadas cortinas y viste tus ventanas con visillos o telas frescas. Apuesta por tejidos de fibras vegetales, en especial linos y algodones. Elige telas fuertes si son para tapicerías; para cortinas, con mezcla de poliéster, así se arrugarán menos; y para los cojines, no hay límites. Respecto a los motivos: rayas, cuadros y muchas flores. Esta temporada se llevan los grandes estampados inspirados en la naturaleza, una buena idea para recrear un jardín dentro de casa. Y si quieres estar a la última, apuesta por telas térmicas en el salón, que absorben el calor durante el día y lo liberan por la noche. Mientras que para tus ventanas, los estores screen son una buena alternativa, ya que bloquean los rayos UV. 

Muebles fresquitos

En fibras naturales, como ratán o mimbre, o de color blanco. Si tienes un sofá de cuero o de terciopelo, pon fundas. No sólo será más fresco visualmente sino que al sentarte, no te quedarás pegada. 

Con la mirada en el exterior 

Acaba con los límites entre interior y exterior, no elimines las vistas. Organiza tu salón mirando al jardín o la terraza, pon una zona de lectura bajo la ventana y si vas a hacer obra, pon grandes ventanales y puertas, que al abrirse te trasladen directamente afuera. ¿Notas ya el frescor de las plantas? 

Vive con plantas 

No hace falta que conviertas tu vivienda en un vergel, simplemente pon plantas de temporada en un rincón, coloca flores naturales en recipientes transparentes o llena tu cocina de plantitas aromáticas, que luego puedes usar para cocinar. Las plantas siempre transmiten frescura y alegría. ¡Contágiate! 

Enchufa el ventilador 

Lo sabemos, no bajan los grados de la habitación, pero crean efecto de aire fresco y permiten llevar con cierta comodidad las horas más calurosas del día. Eso sí, apágalo cuando no estés, no por dejarlo encendido lograrás que ese cuarto esté más fresquito. Y recuerda que son más efectivos siempre que la temperatura de la estancia no sea superior a tu temperatura corporal. De suelo, pie o techo, los nuevos modelos son estéticamente muy bonitos, por lo que además de funcionales, decoran. 

Tres reglas de supervivencia 

1. Baja las persianas durante las horas de más calor y mantenla en penumbra hasta la caída del sol (aunque sean las 10 de la noche). Si pones burletes no dejarán que pase el aire caliente. Después, abre las ventanas y deja que la noche y el “fresquito” entre dentro.

2. Apaga todos los electrodomésticos que no uses, son una fuente de calor, especialmente si estás cerca de ellos. 

3. Crea corriente. Es lo que se llama ventilación cruzada y consiste, simplemente, en dejar abiertas ventanas opuestas. ¡Lo notarás!