A sus 23 años, Keira Knightley se ha convertido en la reina de los corsés. La actriz británica acaba de estrenar en las pantallas españolas 'La Duquesa', una cinta de época basada en la vida real de Georgiana Cavendish, duquesa de Devonshire' que aceptó que convivir con la amante de su esposo en el mismo palacio para poder mantener su estatus social y no perder la custodia de sus hijos. Una historia que, salvando las distancias, guarda ciertos paralelismos con la de la Princesa Diana, prima lejana de la aristócrata, aunque la intérprete evita hablar en exceso sobre el asunto.

- ¿Es usted como su personaje, una mujer que se acomoda a las circunstancias sociales, o es más rebelde?
 
- Me parezco más a la Georgiana de la primera parte de su vida. Cuando me siento amenazada, soy de armas tomar. En el colegio, cuando tenía que pelearme lo hacía porque cuando creo en algo lucho por ello. A m no me preocupa si la gente piensa que hago bien las cosas o que no actúo acorde con las reglas sociales. Si no quiero usar vestido largo y prefiero un pantalón lo hago porque me apetece. Si quiero gritar mi amor a los cuatro vientos, lo hago; si no, me lo guardo sólo para mí.

- ¿Cómo se metió en la piel de la Duquesa de Devonshire?
 
- La biografía de ella escrita por Amanda Foreman, en la que está basada el filme, fue mi inspiración. He tratado de retratar a una mujer extraordinaria, distinta, adelantada a su época, inteligente y muy humana, que sufrió las consecuencias de su rebeldía. Ella intentó ser feliz y acabó por acomodarse a las circunstancias de su vida. Georgiana era una idealista. Creía en la felicidad. Pero al final pudo más su realidad. Es un sacrificio enorme tener que elegir entre el amor de su vida o sus hijos. Además, tuvo que convivir con la amante de su marido. Pero siempre fue una superviviente y salió adelante.
 
- Georgiana fue una de las primeras celebridades. ¿Cree que la fama es peor hoy en día?

- Es diferente. Voy a decir algo muy obvio, pero los papparazzi lo han cambiado todo. Yo, de hecho, pensaba que la fama era un fenómeno moderno y me pareció muy interesante descubrir que ya en existía en el siglo XVIII. No tenían cámaras, pero había dibujantes y pintores que la seguían y plasmaban todos sus atuendos. Los periódicos conservadores hacían terribles sátiras de ella, la ridiculizaban, hablaban de orgías y de lo mal que vestía. Pero las publicaciones más progresistas comentaban lo maravillosa que era su ropa y su ambición política. Me parece fascinante que sea algo que realmente no hayamos superado en 300 años.

- ¿Cual es su relación con la fama? Según la revista Forbes, usted es la mejor pagada de las actrices jóvenes.

- No soy una celebridad. Esa es una etiqueta que los medios me ponen para publicar mejor su información. La gente ve a los artistas como una especie de realeza y les añade cualidades que no tenemos. Nos idealizan y en realidad no somos como nos pintan. Yo no voy a casa o con mis amigos diciendo que soy una celebridad y ni pido trato de reina. A mis padres no les gustaría eso. Yo tengo obligaciones en casa, como cualquier otra persona y pago mis cuentas a final de mes.

- ¿No quiere que le traten como a una duquesa? Al menos su novio la cuidará bien
 
- Disfruto de las oportunidades de la vida, y estar enamorada y bien correspondida es una de ellas, pero no pido trato de reina ni de duquesa.
 
Se ha escrito mucho sobre los paralelismos entre el personaje de la Duquesa y la princesa Diana, ambas admiradas por todos menos por sus maridos.
 

- Me parece un detalle curioso que fueran parientes lejanas, pero hasta ahí las similitudes. Quizás ambas añoraban una vida más libre. Creo que es algo que los productores han creado a propósito, pero Georgiana no necesita comparaciones, por sí misma es una heroína fascinante: una mujer única, independiente, una feminista dos siglos antes de la liberación de la mujer.
 
La película muestra una sensualidad muy liberal, bastante alejada de la impresión que existe sobre la represión sexual de la sociedad inglesa en ese tiempo.
 
- Que los hombres tuvieran amantes era muy común. La Duquesa de Marlborough tena cuatro hijos y era de conocimiento general que dos de ellos eran de hombres diferentes. Si rascabas en la superficie de la sociedad encontrabas su verdadera naturaleza.
 
- ¿Ha conseguido todo lo que quería en su carrera?
 
- No. Quiero seguir haciendo bien mi trabajo, crecer como actriz e incluso me gustara crear mi propia productora y ayudar a nuevos actores a recibir su primera oportunidad. Creo que ahora tengo que invertir más tiempo en mi vida y dejar a un lado mi carrera, casarme algún día y tener hijos. Siempre quise ser actriz, pero no es lo único que me inspira en la vida. El trabajo no lo es todo, ni tampoco la vida personal. Hay que complementarlo con el cuidado del espíritu.

- ¿Cómo disfruta de su tiempo libre?
 
- Ahora mismo estoy obsesionada con la serie televisiva ’Nip/Tuck’ y con la telenovela británica Emmerdale. Cuando estoy en Londres me gusta ir al supermercado que hay cerca de mi casa a comprar frutas y verduras frescas, porque no me gustan las empaquetadas. Trato de ver a mi familia y a mis amigos.

- ¿Es de las adictas a Twitter?
 
- No, odio internet. Gasto muchísimo en teléfono. Considero deshumanizado recurrir siempre a los correos electrónicos o a las páginas sociales que ahora se han puesto tan de moda.