Penélope Cruz llegó al Royal Opera House de Londres al más puro estilo Audrey. Aunque su espectacular vestido negro no lo firmaba Givenchy, como el de la Hepburn en “Desayuno con diamantes”, sino Azzedine Alaia, a la madrileña no le restó ni un ápice de elegancia ni siquiera el paraguas con el que tuvo que resguardarse de la lluvia de la ciudad del Támesis mientras caminaba hacia un nuevo éxito por la alfombra roja. Porque, encima, también se llevó el BAFTA…

Con el reconocimiento como Mejor Actriz Secundaria por parte de la crítica británica, su enésimo premio por su papel de María Elena en “Vicky Cristina Barcelona”, Penélope parece avanzar imparable en la carrera de fondo de los Óscar y todas las apuestas la dan como favorita para alzarse con la “preciada estatuilla”.

Sin embargo, la madrileña asegura que sigue poniéndose nerviosa cuando tiene que subir al escenario a recoger un premio y, como dijo en su discurso, se encontraba “sorprendida, honrada y agradecida, en especial a Woody Allen, “por confiarme este personaje maravilloso y lunático”.

De terciopelo negro riguroso, escote cruzado y espalda al aire, cola de sirena y espectaculares joyas de Chopard, además de un cambio de look con flequillo, la actriz acaparó todas las miradas a su llegada a Covent Garden. A pesar de que en los mentideros de la prensa no pasa desapercibido el tremendo parecido de este modelo con el que lució nuestra Pe en los Premios del Gremio de Actoresel pasado enero (tienen incluso la misma firma), lo cierto es que, sea el mismo vestido “customizado” o no, Penélope derrochó glamour y elegancia en la misma línea que en su día hiciera Audrey Hepburn.

Pero no sólo de Cruz vive la alfombra roja. La otra actriz de moda este año, la británica Kate Winslet, ejerció de profeta en su tierra y, con un premio más para su colección, nuevamente el de Mejor Actriz por “The Reader”, se dejó ver en el Royal Opera House de Londres con un vestido negro de silueta sirena firmado por Zac Posen.

Espectacular también, Sharon Stone, de rojo vestida por Galiano, demostraba que las hay que saben cuál es la fórmula de eterna juventud; mientras que la jovencísima Emma Watson, con su Temperley London negro, era la prueba viviente de que la elegancia no sólo se adquiere con los años.

Por su parte, Angelina Jolie destacaba, quizá demasiado, con los detalles en amarillo neón de su Armani Prive; mientras que Kristine Scott Thomas se decantó por una combinación de falda de raso azul y cuerpo de lentejuelas negro. La sobriedad de la experiencia la puso Meryl Streep, con un dos piezas en negro, mientras que las elecciones de Goldie Hawn y Alexa Dixon no pasarán a los anales del buen gusto. La una por no saber reconocer que, a una edad, no se puede entrar en un vestido 2 tallas más pequeño; la otra, por lo excesivo de un vestido que, con algún que otro volante menos, hubiera ganado mucho.