A pocas semanas de que Cibeles dé su pistoletazo de salida y antes de que se celebre la Semana Internacional de la Moda de Madrid, la capital ya ha albergado su particular pasarela de moda. Sobre la “alfombra verde”(exigencias de los patrocinadores) que daba paso al Palacio de Congresos, la flor y nata del panorama cinematográfico patrio ha lucido palmito a su llegada a la XXIII Edición de los PremiosGoya. Glamour con firma española y algún que otro modelo de sello internacional han servido para que, más allá de las nominaciones y los galardonados, muchas miradas se fijaran en los modelitos de las celebrities.

La Academia del Cine, en boca de su presidenta, Ángeles González-Sinde, pretendía que la ceremonia se convirtiera, no sólo en una plataforma para mostrar al mundo las bondades del cine español, sino también en un escaparate de moda nacional en el que se fijaran millones de personas en todo el mundo. Pero el acuerdo que tenía con las asociaciones de la Moda y de los Fabricantes de Calzado de España, unido a las constantes reivindicaciones de los modistos de nuestro país sobre el poco apoyo que reciben por parte de las estrellas nacionales que triunfan más allá de nuestras fronteras no fueron suficientes para que, una vez más, la rúbrica de Dior, Versace, Chanel o Carolina Herrera se dejara ver en repetidas ocasiones sobre la “alfombra verde”.

Penélope Cruz, fiel a los diseños de las grandes firmas internacionales, acudió a recoger su Goya como Mejor Actriz de Reparto enfundada en un elegante vestido de chantilly negro con abertura central firmado por Chanel; mientras que su amiguísima Goya Toledo, a la que elogió en su discurso de agradecimiento por su fantástico papel en “Los años desnudos”, vestía un espectacular Dior dorado con cuello a la caja y gran volumen en la falda.

Carolina Herrera firmaba un exquisito modelo blanco con detalles en plata que lucía Belén Rueda y en el que, curiosamente, se dejaban ver retazos de inspiración flamenca por medio de volantes y caracolas en la falda; y el dominicano Óscar de la Renta el vestido negro de cola de sirena y escote palabra de honor de Aitana Sánchez-Gijón. Además, fueron “infieles” a la costura española la actriz María Valverde, de Versace; y Mar Saura, muy sexy con un diseño de casa italiana en color champagne que dejaba su espalda al descubierto.

Pero si una mujer destacó por su elegancia en la XXIII entrega de los Premios Goya fue Carmen Elías. Con un sobrio vestido gris humo de tul de Cortana, la veterana actriz recogió el galardón que la acreditaba como Mejor Actriz por su papel en la triunfadora “Camino” con la clase que aportan los años y el saber estar de una señora.

Tan guapa como atrevida por el “maldito” color amarillo que eligió para acudir a la cita con el mejor cine español, Maribel Verdú llegó con un cierto retraso a la Gala y se fue del Palacio de Congresos de Madrid sin la preciada “cabeza” del pintor. Mónica Molina, espectacular con un vestido de pedrería en color blanco firmado por Azzaro; compitió en buen gusto con su sobrina Olivia, con un Elio Berhanyer de corte helénico, con la joven Leticia Dolera, de Josep Font y con la candidata a Mejor Actriz Verónica Echegui, muy escotada y con el talle ceñido en un vestido con cola de sirena negro de Juanjo Oliva.

Ariadna Gil, con corsé rosa empolvado y falda plisada negra de David Delfín; Paz Vega, con un diseño corto de Hannibal Laguna en rosa palo que dejaba patente su embarazo; Dafne Fernández, con escotado vestido brillante con la misma firma; María Botto, de raso gris y negro de Juanjo Oliva; una quizá excesiva Miriam Díaz Aroca, con voluminoso vestido negro con espalda al aire; la hermanísima Mónica Cruz, de negro y plata; o la nominada al Goya como Mejor Actriz de Reparto Rossana Pastor, acapararon los flashes de los cientos de reporteros gráficos que, a pesar de la lluvia, se encontraban apostados a la puerta del Palacio de Congresos.

Entre las más veteranas, destaca la sobria elegancia de la incombustible Concha Velasco, de negro vestida por Andrés Sardá y Adolfo Domínguez; la sencillez de Tina Sáinz, que optaba al Goya como Mejor Actriz de Reparto por “Sangre de Mayo” y la originalidad del diseño de Devota&Lomba que lucía la presidenta de la Academia de Cine, Ángeles González Sinde.

Además, no se pueden pasar por alto los cuatro cambios de vestuario que lució la presentadora de la gala, la televisiva Carmen Machi, firmados por Lorenzo Caprile en dorado, negro, rojo y morado.