Amante de los "cliks" dice que estos juguetes apasionan a cientos de personas

Luis Fernández, coleccionista de muñecos y accesorios de la serie "clicks" de Playmobil, ha asegurado hoy a EFE que en España existen cientos de adultos apasionados por estos juguetes, entre los que hay "personas de todo tipo, desde jueces, hasta industriales y médicos". Este vecino de Leioa (Vizcaya) de 55 años, que dice que posee una de las mayores muestras de "clicks" de toda España, ha explicado que hay "muchísimos más coleccionistas de los que nos imaginamos" y sólo en los foros españoles de internet sobre estos muñecos están registrados más de 2.000. Luis Fernández ha inaugurado esta semana en Arrigorriaga una muestra de "clicks" sobre el circo organizada por el Ayuntamiento y recientemente se ha constituido como empresario autónomo dedicado a decorar escaparates con estos juguetes. Con las casi mil cajas de estos artículos que guarda en casa y en varios trasteros, ha asegurado que puede recrear "todo tipo" de escenarios, desde una manifestación hasta la incursión de naves espaciales en Marte, un mercado medieval, la travesía de los romanos por el Nilo o un ataque vikingo. Este cántabro comenzó a interesarse por esta línea de juguetes cuando hace casi quince años a su hija le regalaron un circo de "Playmobil". "Viendo mi afición, mis amigos empezaron a pasarme los "clicks" que tenían en casa y en Reyes dejaron de regalarme la típica corbata para comprarme estos muñecos", ha recordado Luis Fernández, que recientemente ha exhibido parte de su colección en tres salas de exposiciones de Portugalete. Este coleccionista ha defendido que, en contra del individualismo de los juegos electrónicos, los "clicks" fomentan la imaginación de los niños, el compañerismo y la coordinación entre el ojo y la mano, entre otras habilidades cognitivas, físicas y sociales. Pero para él son un hobby que le hacen sentirse "un director de cine" mientras prepara la escena y sitúa a cada personaje en su lugar. Ha contado que, frente al gasto económico que le ha supuesto esta afición, los muñecos le reportan la "satisfacción" de ver el "asombro" con el que admira su obra "cualquier niño de 2 a 90 años" porque, según ha dicho, "todos somos niños".