Autora nonagenaria no tendrá que alterar sus memorias tras demanda ex amante

Un tribunal de Leipzig (este) dio hoy la razón a la nonagenaria alemana Lisl Urban y no la obligará a borrar de sus memorias el pasaje amoroso que despertó las iras de su protagonista, el ex amante y padre de su hija, también nonagenario, que decidió demandarla tras leer sus memorias. Su demanda podría salirle cara ya que el "capitán Eike", como le recuerda la autora de 93 años en el primer tomo de "Ein ganz gewöhnliches Leben" (Una vida de lo más normal), quizás tenga que responder ante los tribunales por haber militado en las SS, algo que había negado hasta ahora. Corría 1942 en Praga, cuando Lisl, secretaria en las oficinas de la Gestapo, divorciada, conoce al apuesto militar, se enamora, se queda embarazada y decide seguirlo a Varsovia, a donde fue trasladado. Entretanto, él -cuenta ella en sus memorias- había conocido a una polaca, con la que contrajo matrimonio. Hasta aquí, el relato de Urban coincide con la versión de los hechos del demandante, que emprendió acciones legales contra la autora y su editorial, en Leipzig, por sentirse lesionado en sus derechos de protección a la personalidad. Pero niega su supuesta pertenencia a las SS, las "Schutz Staffel", el cuerpo de protección de Hitler, a pesar de que en los archivos centrales de Berlín existen documentos de su puño y letra en los que él asegura haber ingresado en el cuerpo a los 18 años, según el "Berliner Zeitung". El lenguaje que el protagonista utiliza para definir a su ex amante no es precisamente halagador. La acusa de "criminal" por haber confesado tres abortos, nada que ver con su novia polaca, "que no quiso meterse enseguida en mi cama y no tenía un divorcio a sus espaldas". Ella se quedó en el este de Alemania mientras que él se marchó después de la guerra al Oeste. Tras la caída del Muro volvió a ver a Lisl, cuando ella acudió a visitarlo, junto con su hija, a la que "cubrió de regalos", y sin embargo, asegura de ella que seguía siendo el mismo "pendón" de siempre.